Rosas de Pietro Salemme #NiUnaMenos

Este texto que escribí hace unos años se leyó en unas Jornadas sobre Violencia de Género realizadas en Hurlingham hacke unos años. También fue leído en Cordoba a través de Mumalá Córdoba junto a Las Nosotras, texto que incluyeron en el libro "ELLAS, NOSOTRAS, TODAS. HERRAMIENTAS PARA REFLEXIONAR Y CONSTRUIR UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA".




▼ROSAS de Pietro Salemme
Le gusta ver la marca que dejan sus golpes. Pero no que me las vean los demás. Al igual que mis piernas, mi escote, mi sonrisa, mis ojos. Creo que si pudiera me pondría en una caja y me sacaría para usar. Vos sabes. Los cosas de la casa, y de la cama.
Pero le gusta ver como me quedan sus golpes en el cuerpo. A mi me da pena, porque el cree que en esos moretones está su hombría, su macho temible, su firma y hasta su amor inmenso. Me da tanta pena. 
Sobre mi cuerpo han sido estampados los objetos mas contundentes: cuchillos, martillos, cigarrillos. También sus palabras, salvajes, agraviantes, cada una de ellas como un objeto punzante. Y su propio cuerpo, me ha herido con sus puños, con sus piernas, con su pene. Después siempre llega la rosa, primero en mi piel, parpadeando, luego tornándose violeta moretón. Luego llega de sus manos que prometen caricias, rosa engalanada. Pero mas tarde esa rosa, se vuelve un arma y se incrusta en mí, como si me brotara de la carne. Y me rasga entera. Es circular. Él es circular. Veo las fotos en las que estamos juntos, no puedo mirarle las manos ni los ojos por espanto. Me encierro. Me abrazo. Me callo. Y me caso nuevamente con el. Me quedo cosida a su imagen, o la de antes, a la de alguna vez. Muchas veces no se. Me veo distinta. Me miro al espejo y me digo que todo va a estar bien. 
Tapo mis piernas, que nadie las mire, podrían cortármelas.
Cierro los ojos, que nadie me inquiete, podrían arrancármelos.
Cruzo mis brazos, que nadie me reclame, podrían mutilarme.
Amanece. 
Me quedé dormida en el suelo. Me siento una tonta por babear al dormir. Me levanto. Tengo el pelo pegado a la cara, no es saliva, es sangre. Mi sangre. Me mareo, pero avanzo. Busco un espejo, siempre necesito verme para comprobar que es cierto. Recorro la casa mirándome en cada espejo. Ya va a pasar. Tropiezo con una muñeca. Casi pierdo el equilibrio. No pasa nada. Me caí por tonta. Suena el timbre. Voy a lavarme la cara. ¿Qué me olvidé de hacer? Suena el timbre. Tengo tanto sueño, dormiría cien años. Me acuerdo de las siestas de la infancia. Suena el timbre. No puedo abrirles, les dije que no vengan, que no me molesten, yo se arreglar mis asuntos. El espejo está echo añicos, lo armo con furia como si fuera un rompecabezas, me corto los dedos, pero sigo hasta lograrlo. Ahí estoy, en el piso, la cabeza a un lado, el charco, la ropa rasgada, suena el timbre, alguien llora o se ríe, suena el timbre, no puedo levantarme, me veo lejana, recuerdo a mamá y papá, suena el timbre, rompen la puerta, es todo un barullo. Me duermo y entiendo que el primer golpe nunca es el primero. El primer golpe, nunca es el primero.

//////////////////////
Sobre la foto: 
Somayeh era maltratada constantemente por su marido Amir hasta que no pudo aguantar más y le pidió el divorcio. Estamos en Bar, un pequeño pueblo al sur de Irán. Su marido lanzó la última amenaza. Si lo hacía no volvería a mirarse nunca en el espejo. Y la consumó... En el verano de 2001, mientras Somayeh dormía con su hija Rana de 3 años Amir les roció con ácido. Somayeh quedó ciega y Rana perdió un ojo. 

Hoy ambas están todavía en el largo y tortuoso proceso de recuperación. 50 cirugías para minimizar los daños ocasionados. El padre de Somayeh ha tenido que vender su única fuente de ingresos (un palmeral) para hacer frente al tratamiento. Amir cumple condena en una cárcel de Irán.

Esta animalada es una costumbre que se repite en la cultura de algunas regiones de Irán, Afganistán, Pakistán, India y Bangladesh. Rociar con ácido a las mujeres para destruir sus caras no es más que el atajo violento y cobarde para evitar un posible nuevo matrimonio. 

Hoy Somayeh y su hija Rana sirven de imagen para denunciar mundialmente este tipo de violencia de género en muchos países orientales. La foto, premio World Press Photo 2013, es del fotógrafo iraní Ebrahim Noroozi http://viralizzer.com/panel/1919/post/la_peor_violencia_de_genero_en_una_foto_historica

BASTA DE VIOLENCIA DE GENERO
#NiUnaMenos



Comentarios

Entradas populares de este blog

Federico Klemm y Carlos Robledo Puch

Cris Miró: Los 90 en un cuerpo andrógino

El riesgo de ser homosexual en la Argentina, Carlos Jauregui en Siete Dias de 1984