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39 años de La Noche de los Lápices

Un día de 1986 (quiza del 87) año en que estrenábamos el mundo del vhs en mi casa, gracias a la llegada de la videocassettera Akai, mis hermanas alquilaron "La Noche de los Lápices". Yo tenía 11 años. 
Por aquella época mis tardes tenían programa fijo: Clave de Sol. Uno de sus personajes principales era Diego, interpretado por Leonardo Sbaraglia. Casualmente el era uno de los actores de "La Noche de los Lápices".
Aquella película me perturbó. Me mantuvo pegado al televisor descubriendo el espanto. Descubriendo una parte de nuestra Historia. Descubriendo la realidad. Descubriendo de lo que era capaz el ser humano. 
En mi casa se aburrieron muy rápidamente del VHS y fue genial, porque tomé el mando del control, de los alquileres y de todo. La disfrutaba yo solo. 
Poco tiempo después en uno de los Video Club pregunté si grababan películas. Yo ya quería tener algunas para mi, para verlas las veces que se me antojaran. Era caro, pero si, grababan. Yo ya había vuelto a ver "La noche de los lápices muchas veces" Pero pedí una copia.Y agregué dos títulos mas: "Otra Historia de Amor" de Américo Ortiz de Zárate. Y "Stand by me" basada en El Cuerpo de Stephen King. 

Pietro Salemme



Una 16 de Septiembre de 1976, ocurrió aquella noche...
(WIKI) Se conoce como la Noche de los Lápices a una serie de diez secuestros y asesinatos de estudiantes de secundaria, ocurridos durante la noche del 16 de septiembre de 1976 y días posteriores, en la ciudad de La Plata (ciudad capital de la provincia de Buenos Aires).

Este suceso fue uno de los más reconocidos entre los actos de represión cometidos por la última dictadura cívico-militar argentina (1976-1983), ya que los desaparecidos eran estudiantes, en su mayoría menores de edad (menos de 18 años), que fueron torturados antes de matarlos.


El caso tomó notoriedad pública en 1985, luego del testimonio de Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes, en el Juicio a las Juntas. Además Díaz participó de la creación del guion que llevó la historia al cine en 1986, en el filme homónimo. Cuatro de los estudiantes secuestrados sobrevivieron a las posteriores torturas y traslados impuestos por la dictadura.

Causas
Las víctimas fueron en su mayoría estudiantes de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), rama estudiantil del peronismo revolucionario, de la ciudad de La Plata. Esta agrupación, junto a otras escuelas, habían reclamado en 1975, ante el Ministerio de Obras Públicas, el otorgamiento del boleto de autobús con descuento estudiantil.

Esta circunstancia, junto al testimonio de uno de los sobrevivientes, Pablo Díaz, ha popularizado la hipótesis de que los secuestros hayan sido consecuencia directa de aquel reclamo, sin embargo, otros sobrevivientes, como Emilce Moler, afirman que ese reclamo específico no tuvo ninguna incidencia en el episodio del 16 de septiembre.2 Pablo Díaz afirmó que el boleto estudiantil, que habían conseguido los estudiantes secundarios en septiembre de 1975, fue suspendido en agosto de 1976 con la intención de detectar, mediante un trabajo de inteligencia, quiénes eran los líderes (a quienes llamaban «potenciales subversivos») en cada escuela e ir a buscarlos. Al respecto, menciona un documento de la Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires llamado La Noche de los Lápices, firmado por un comisario mayor Fernández. (Ver el texto de la entrevista en el libro Lo pasado pensado, de Felipe Pigna, pág. 343). Según Jorge Falcone al irrumpir el grupo de tareas en el domicilio donde se encontraban Claudia y María Clara, ambas chicas corrieron escaleras arriba amenazando a los intrusos con abrir fuego, pero desistieron de armar un tiroteo porque estaban en un pasillo estrecho de un edificio de departamento lleno de familias las hizo desistir de armar un tiroteo. Retirando la tapa plástica del botón del inodoro, recogieron un gancho del que pendía una bolsa de polietileno que protegía varias armas cortas y algunas pepas** pertenecientes a la agrupación. La tía, que logró espiar sin ser advertida, pudo apreciar que se movieron con datos precisos. Por último, las sacaron a empujones conduciéndolas a un camión del Ejército apostado frente al edificio, en el que ­según testimonio de la peluquera del barrio­ aguardaba personal militar en uniforme de fajina. .3

Los secuestros
El operativo fue realizado por el Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejército y por la policía de la provincia de Buenos Aires, dirigida en ese entonces por el general Ramón Camps.


Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Noche_de_los_L%C3%A1pices

Retrò masturbazione por Pietro Salemme


En 2015, ¿a cuantos clicks estamos de una foto erótica, porno? De una foto que nos invite a un momento privado de esos a los cuales nos entregamos desde las mas tierna infancia. Y porque cada vez hay algo que descrubir. Lo virtual invita a fotos, videos, relatos, chats donde alimentar fantasias propias y de otros. Trampas para el deseo en un mundo que va demasiado rápido. Trampas que te llevan hacia el objeto deseado (algunas cuestiones podrían hacer que comiences a ver como sujeto aese objeto de desseo y placer, y entonces pasan otras cosa, cosas nuevas, cosas...)
Quienes saben ya van directamente a ciertas páginas. Pero hay otros que navegan en busca de particularidades. Así y todo ese tiempo siempre es breve en comparación a lo que significa décadas atras hacerse de una revista porno quese acomodara a los mas diversos escondites hogareños y que estuviese siempre presta para acompañarnos al baño o a otros lugares aptos para el solitario placer de Onan. Como presos que empapelan sus celdas con chicas sueltas de ropa. Como mecánicos que cuelgan año tras año el calendario con voluptuosas mujeres desnudas y ya no importa si aquellas caderas eran de 88, o esos pechos de los 90, o esa cola hasta la cintura como la de Mónica Gonzaga no entra en los parámetros de los años que corren. Elamores mas fuerte y la imaginación (para quienes la pueden aplicar) siempre va al poder. Cierra los ojos y verás mucho mas de lo que esas fotos muestran, insinúan. 
Juntar dinero, armarse de valentía, ir al kiosko de diarios, y pedir esa revista, no la de las chicas en tetas, sino la otra, la de los chicos en culo, las de los bultos, la de los Jocks Bike como ícono del morbo vintage. Paga la revista y buscar el espacio indicado para verla. Para ponerle texto a esas imágenes, y voces, o olores, y a veces colores a ese blanco y negro que a veces confundía fluidos. 
Antes de ser un niño bonito con 15 años y un acné incipiente, ya tenía mi colección de hombres en papel, y en algunos rituales armaba mi santuario en mi baño privado, empapelando el suelo con diez o mas revistas abiertas en esa página que sabía me llevaba a mundos anhelados. Porque un orificio puede ser un mundo. Depende de la capacidad de descubrimiento de cada uno. 
Revistas retro, añorados 70, 80. Colores pasteles, brillantes, imágenes borroras, ese blanco y negro que se volvía dorado, esos cuerpos sin bisturí, sin hormonas, sin depilaciones definitivas. Esa rusticidad tan natural, tan carne viva y gozable.  
A veces el mejor porno es el que no se. 
Será por eso que las portadas siempre excitaron mucho mas que los contenidos explícitos. Porque las portadas o estaban vedadas por la bolsita negra o solo insinuaban. 
Revistas de ayer. Masturbaciones de siempre. 
Una mano lava la otra y las dos... Las dos compilan esta primera entrega de tapas y paginas de revistas porno gay de los años 70

VISITÁ EL ARCHIVO GAY XXX DE LA BIBLIOTECA EN www.archivogayxxx.tumblr.com

Pietro Salemme
http://pietrosalemme.blogspot.com.ar/























Pietro Salemme: VOLVER por Franco Torchia

soy
VIERNES, 7 DE AGOSTO DE 2015 
fuente http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-4118-2015-08-07.html

VOLVER

Una biblioteca lgbti con más de 10.000 títulos, un museo gráfico con notas y entrevistas insospechadas, revistas militantes que duraron pocos números, revistas para adultos que duraron un poco más, que dan cuenta de lo raro, lo diferente, lo invertido en la cultura popular argentina, no siempre oculto. El director de este tesoro, Pietro Salemme, comenzó en su infancia buscando señales. Así, llegó a detectar cómo le habían cambiado el final a la reposición de la película Otra historia de amor. Como quien recorre una tienda vintage en busca de un pasado reciente, el material de este museo demuestra cómo la injuria circuló históricamente en los medios gráficos, cómo el homoerotismo alimentó ratones propios y ajenos y cómo se leyó entre líneas una vida queer que siempre estuvo allí para quien quisiera ver y también para quien quisiera espiar.


 Por Franco Torchia
En 1974, Arnaldo André imaginó (inducido por el cronista) a su “mujer ideal” y expuso en una revista las características generales de la fulana. Es una nota misteriosa y ultraviolenta: la fábrica de heterosexualidad total había empezado a encontrar en la figura del galán paraguayo al arquetipo del “choma” latinoamericano recio y de extrañas damas fajar. Una leyenda extendida cuenta que en 1975, con el exitazo de su protagónico en la telenovela Piel naranja, de Alberto Migré, Arnaldo formó junto a Marilina Ross, Raúl Rossi y China Zorilla un cuartetazo inconsciente: muchos jóvenes se animaron a ser quienes eran a partir de un imaginario cambio de roles. Así, André era para ellos el que tenía en realidad aspecto de “novia”, Marilina el “novio”; China era en apariencia más “padre” que madre y Rossi, a las claras, siempre fue muy “Doña”: la divergencia a partir de la permutabilidad de los estereotipos.
Con la potencia inherente a un punto de vista retrospectivo y el afán de construcción de un archivo ineludible, el dramaturgo, actor y director Pietro Salemme –fundador en 2009 de la primera biblioteca argentina lgtbi, Oscar Hermes Villordo, con sede en Hurlingham– recopila y comparte hallazgos semejantes a esta escena que protagoniza Arnaldo, en su museo virtual disponible en museolgtbi.tumblr.com.

La ventana indiscreta

Para no ver lo que siempre se vio ni mostrar lo que siempre fue imposible no descubrir, el espectáculo argentino hizo (y hace) de los rumores, prensa gráfica y medios afines, ficciones. Ficciones en doble dirección: ficciones guionadas o propiamente dichas, y también romances producidos o “vidas privadas” amuradas. En la lógica del candelero, el secreto es la garantía de “normalidad”. Por eso, la museología del sitio insiste en que putos, tortas y travas siempre hubo: fueron disciplinados por la letra de molde pero alevosamente revelados por la lente de las cámaras. La tapa de Radiolandia 2000 de 1991, con la actriz María Leal vestida de hombre en pleno estruendo de la comedia Grande Pa (al calor del más “Opus Dei” de los Telefé posibles), sintetiza el activismo del proyecto: el tiempo de las imágenes no es el tiempo de la historia. Las imágenes coinciden en un tiempo propio. Los discursos no. “¿Por qué se viste de hombre?” es la pregunta que rodea a la portada de Leal, en saco, corbata y peluca. Lo cierto es que está ensayando Noche de reyes de Shakespeare, ésa es la cuestión, pero la ambigüedad editorial del semanario asume la pose de una denuncia. El museo presenta cuerpos, looks y poses que manifiestan el presente perpetuo de la diversidad: aunque a la travesti Cris Miró nunca se “lo” había visto en culo, aseguraba la revista Eroticón, ni el actor Osvaldo Pacheco solía aparecer transformado en Tita Merello, la performatividad de uno y otro nunca dejó de existir: la recorrida por el museo fortalece el carácter insurgente de toda aparición pública en el pasado, el efecto de ampliación de la visibilidad en momentos en que las condiciones parecían no estar dadas. Decirse lesbiana, trans o putérrimo era casi imposible. Serlo y actuarlo, jamás.

Mi archivo, mi casa

Ante la ausencia de libros en su casa natal, Pietro Salemme comenzó a recortar y pegar portadas de películas y noticias a sus 9 años: se sentía diferente y buscaba identificación. “Me daban plata para comprarme ropa y yo comparaba música o libros. Mi papá era cocinero de la Marina Mercante y me traía de afuera casettes de Rafaella Carrà.” Con cuatro hermanas mayores y una infancia rica en recitales de Celeste, Sandra y todas las demás, Salemme confiesa que su intención siempre fue erigir una “cápsula de tiempo”: “un registro de las culturas gays atravesado por mi mirada. Yo de chico solía tener un guante de box en una mano, una muñeca en la otra y una revista porno en el medio”. El eje curatorial de su colección va de la pornografía y la prensa homofóbica al “nuevo periodismo”: hace poco logró adquirir, siempre con fondos propios, varios ejemplares de Cerdos & Peces y El Porteño, primeros espasmos democráticos de un periodismo diverso (“No quiero política partidaria, quiero política existencial”, grita Ney Matogrosso en marzo de 1986 desde El Porteño, mientras la bajada de la entrevista lo define como “Voz de mujer, travesti desnudo, provocación sexual, actitudes agresivas frente al público parecían demasiado incluso para un país que se nos aparenta ‘permisivo’”. Autogestionado, independiente y gratuito, el sistema de Pietro capta atenciones varias en la red y visitantes internacionales que viajan hasta la “perla del Oeste”. A la cabeza, investigadorxs, estudiantes y curiosxs, sobre todo extranjerxs: “Hace poco vinieron unas feministas francesas a grabar un documental. Quedaron enloquecidas al ver por primera vez en papel ejemplares de Arcadie, la mítica revista gay francesa”. Eduardo Bergara Leumann se desnuda para la tapa de Viva con todo, la primera revista erótica de la democracia: después de ver a “Claudia, la de 18” y antes de ver a “Roberta, la salteña”, aparece el cuerpo voluptuoso del artista. Está abrazando a una joven innominada. Juega: ocupa insólitamente el lugar del macho consumidor de la publicación; extraña, diversa inclusión en la serie de formas vaginadas al mero servicio del placer masculino. Posporno en posdictadura. “Todos los libros y objetos son como extensiones de mi cuerpo: puedo recordar dónde los compré, la historia paralela, que es la que más me interesa”, asegura el responsable de un sitio web que esclarece al extremo la brutalidad de las formas periodísticas: la pasmosa reducción de identidades transversales al paso de las décadas. Entre los pasquines para el onanismo y la letra rosa y amarilla de los semanarios del corazón, el Museo Lgtbi presenta hallazgos que no tributan ni a una ni a otra modalidad: por ejemplo, una fotonovela en Diferentes –“la primera y única fotonovela gay de la Argentina”, sentencia la venta, aunque editada en Uruguay– traiciona uno de los géneros más heterosexistas del mito del amor romántico y hace literatura popular con lo que hasta los primeros años ’80 circulaba sobre todo como confesión periodística. La antológica Goles pone en tapa llamaradas de alerta: la discusión sobre la seguridad en los estadios de fútbol y el cupo para extranjeros en las tribunas es equiparada con la “problemática” de la homosexualidad en el balompié. Las noventosas Nexo e Imperio, las memorias del imprescindible Carlos Jáuregui en Noticias y el autor Alberto Migré a los 66 años contándole a la revista Caras que hace diez años que está en pareja: una revelación que el redactor muestra y oculta, en la tradición de las indescifrables parejas de putos, tumbas sin nombre.

Letra rosa

Amadrinado por la periodista y gestora Natu Poblet, Pietro Salemme vio encauzada su misión cuando recibió en donación oficial los manuscritos, papeles y volúmenes personales del novelista Oscar Hermes Villordo. Hoy, museo y biblioteca funcionan a partir de las ventas que su fundador
logra cada tanto hacer en www.ayconstanza.com –librería virtual que inauguró en 2005–. Edgardo Cozarinsky, Enrique Pinti, Wenceslao Maldonado, Leonor Calvera y Kado Kostzer son algunos de los que han donado los más de 10 mil libros.   (Salvedad: La Biblioteca cuenta con mas de 10.000 adquiridos de manera personal. Las donaciones no llegan al 10% )  Ediciones Tirso, la gesta libresca que en los años ’50 desarrollaron los escritores Abelardo Arias y Renato Pellegrini, ocupa un sección destacada: Salemme logró dar con más de 40 ejemplares que fueron del mismísimo Pellegrini, autor de la novela Asfalto (1964), acaso el texto más crudo de la narratología homo argentina (censura, confiscación y Corte Suprema de la Nación mediante). Abdómenes lisos y shorcitos a lo Conejo Tarantini asoman en la pretenciosa Alpher, que reseña en uno de sus números la edición local de Las amistades particulares (1944) de Roger Peyrefitte, uno de los lanzamientos más valiosos de Ediciones Tirso: el Museo Lgtbi pone de relieve cruces entre referencias cultas y prejuicios acerca de un deseo típicamente “gay”, o cómo el puto bajofondista siempre necesitó actuar al amparo de un horizonte literario que legitimara su devenir, entre la ornamentación artística de su vida y un sexo condenado a la clandestinidad. Mujeres, en cambio, aparecen sólo en situación porno-industrial, a excepción de las pasajeras del tour a Puerto Pollensa. Por lo demás, siempre en función del ojo macho. En el Italpark, en 1990, Pablito Ruiz baja de las hamacas voladoras con su primera novia, en exclusiva para Radiolandia; en abril de 1984, Shock, la revista bomba, anuncia “Los sueldos de la tv” seguido de “¿Por qué Monzón cambia tantas mujeres?”, seguido de “Nos metimos en el mundo gay”: aproximaciones exploratorias, porque la restauración democrática argentina fue una excursión distante. “El cura casado se confiesa,” confirma Destape, y promete a Gogó Rojo en su esplendor español. Sin embargo, se pregunta “¿Es un orgullo ser homosexual?”: pasen y lean. Descubran las “Claves para la virilidad eterna” y comprueben cómo un transexual debate con un médico y “desafía a la ciencia”. En el ’88 Flash, de Héctor Ricardo García, creador de Crónica, ponía el foco en “Travesti casado por civil padre de un chico”: Vanesa Leroy, tal vez la misma que años más tarde solía publicar en el Rubro 59 del diario Clarín “Vanesa Leroy, te parte la cola hoy”. Salemme alterna el recorrido expositivo con objetos de su infancia o juventud: el pijama del grupo juvenil español Los Parchís, los suecos originales de Suecia y originales de ABBA y miles de horas de televisión y cine que conserva todavía en formato VHS: todos los unitarios del ciclo Atreverse, que el director Alejandro Doria produjo entre 1990 y 1992 para Telefé y que en más de una entrega trató historias de conflictos emocionales y dilemas sociales frente a hijos gays o personas trans (hipnótico, en uno de ellos, el trabajo de Miguel Angel Solá): “Para el Mundial del ’86 mi padre trajo una videocasetera. Yo siempre tenía un casette virgen preparado para grabar lo que sea”, cuenta Pietro. Cuando (de vuelta) Telefé programó el film argentino Otra historia de amor, de Américo Ortiz de Zárate, el canal decidió cambiarle el final: Pietro, que había alquilado la película y tenía su propia copia, llamó a la emisora para quejarse, porque para la gerencia Yankelevich en lugar de tener su desenlace “feliz”, la historia de amor entre Arturo Bonín y Mario Pasik terminaba antes, como cualquier relación imposible: besos, caricias y vida en común, afuera. Esa copia del film es la que siguen emitiendo hoy señales como Volver.

El órgano de los homosexuales y otros peces

El Museo recopila pliegues: con la exhibición arranca el activismo: el pasatismo de Viva con todo anuncia, a lo Jorge Corona, que acaba de salir “El órgano de los homosexuales”, es decir, Boletín, “el medio de difusión quincenal de la CHA”: “Si usted no es, haga de cuenta que no leyó nada. Si usted no sabe bien si es o no es, cómprelo. A lo mejor se decide”, concluye el aviso. Bañista y acompañado por otro caballero, el galanazo Rock Hudson visita Mar del Plata antes de su “peste rosa” y preparado para la peste de ser entrevistado en El pueblo quiere saber. Alejandro Urdapilleta se cansó “del culo y el taco” y en 1984 al artista y curador Jorge Gumier Maier ya no le cabían dudas: “Somos todos maricones”. Aquí y allá, entre anaqueles y pilas, la estrella porno Jekk Stryke y sus 25 cm de pene: el registro de su desembarco menemista y su visita a la disco Búnker, porque de la musculación no era posible liberarse. Son los tiempos en los que el periodista y conductor Juan Castro mete una cámara oculta en una tetera porteña para su ciclo de tv Zoo. A diferencia de un museo destinado sólo a la conservación de la memoria, el historiador alemán Benjamin Buchloh concibe lo museístico en la actualidad como espacio de resistencia, oposición y crítica: un centro de producción y no sólo de conservación. Un llamado de atención y un llamado al pensamiento activo en tiempos de igualdad discursiva y desigualdad ancestral: “Si el Papa estuviera embarazado, el aborto sería un sacramento”. Cerdos & Peces en julio del ’95: veinte años después, la oración es la misma.
La revista Viva no es la que se conoce hoy, sino la primera revista erótica de la democracia. La colección, que se puede encontrar en museolgtbi.tumblr.com y en Facebook como Biblioteca Lgtbi Hurlingham, incluye material del incipiente activismo/erotismo como la revista NX, así como ediciones de libros que aún se consideran descatalogados, como las Memorias de Paco Jaumandreu.
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