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Stop Homofobia - De Bulgaria para el Mundo


En la Biblioteca hay un sector "peluqueril" Ese espejo de peluquería, quiza de los 70s 80s da lugar a diversos objetos, a cosas de Susana Gimenez, Raffaella Carra, a las miticas revistas Emmanuelle y no se cuantas cosas mas. Fue uno de los espacios que elegí cuando me invitaron a participar con fotos de este evento mundial contra la Homofobia. El 17 de Mayo, en el Día Internacional contra la Homofobía algunas de esas fotos que envió gente de todo el mundo se expusieron en Bulgaria, en el mayor centro comercial de la ciudad: MALL Plovdiv, mientras que en la cafetería Artnewscafé se hacía una exposición digital de las fotos. Las mismas se quedarán en la ciudad durante todo el mes del orgullo* (El mes de junio es el mes internacional de la lucha por la igualdad a las personas LGTB). La exposición visitará 7 ciudades búlgaras, también a Grecia, Rumanía, Noruega y, tal vez, España.
Todo el que quiera participar, puede descargar las tarjetas desde aquí: goo.gl/ZTf99 y goo.gl/ZTf99
hacerse una foto y mandarla.
La exposición está financiada por la Embajada americana en Bulgaria.
LGBT Plovdiv: fb.com/lgbt.plovdiv






En el Día Internacional contra la Homofobia


En el Día Internacional contra la Homofobia yo me acuerdo de él. Y los las víctimas anónimas. Y vuelvo a estas palabras escritas en 2011.
Sobre el suicidio de Carlos Agüero 
Hace semanas que la noticia del suicidio de Carlos Agüero, un muchacho de 17 años que vivía en Chepes, un pueblo a 240 Km. de la capital de La Rioja hace que la angustia entre y salga de mi cuerpo como un puñal. Este suicidio que apareció escondido entre las “grandes noticias” habla de cada uno de nosotros. El hostigamiento que sufría Carlos por parte de sus pares homofóbicos sumado al silencio por partes de los adultos y de los directivos de la escuela Normal Electrónica de Chepes ante dicha situación, lo llevaron a creer que nunca encontraría su lugar en ese mundo siniestro. El silencio siempre ha sido un asesino, y este país no deja de escupirnos cuerpos sin vida desde el silencio de los autoritarios, los necios, los ortodoxos, los rectos servidores de las buenas costumbres.

Hubo un momento donde mis sentimientos de angustia, indignación e impotencia se transformaron en culpa. Y pensé en mi mismo. Y recordé aquello de la teoría del caos que dice que “El aleteo de las alas de una mariposa pueden provocar un Tsunami al otro lado del mundo" o "El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo". Y se me volvió a hacer presente ese fragmento de la Maquina Hamlet de Heiner Müller “En alguna parte están descuartizando cuerpos para que yo pueda sentarme sobre esta mierda. En alguna parte están descuartizando cuerpos para que pueda estar por fin solo con mi sangre”
Pensé en la cantidad de pequeñas cosas que uno puede hacer diariamente y no hace para que no sucedan estas tragedias absurdas. Y me pensé como un simple y pequeño integrante de una comunidad enorme. La globalización nos quiere individualistas y tecnologizados. Ya no tenemos conciencia de nuestros actos ni creemos que repercutan más allá de nuestras vidas.

No volvería a mis años de alumno de escuela ni por un instante. No volvería a mi niñez, aunque allí estén los brazos de mi madre. Ni a mi adolescencia, aunque allí estén los indicios de un primer amor. No volvería a ponerme en manos de docentes y maestros que nunca pusieron coto a las constantes agresiones verbales que recibía por ser diferente a la mayoría. Docentes y maestros cómplices de un sistema violento y totalitario. Y cómplices por comodidad, por cobardía, por indiferencia, por prejuicio y sobretodo, por perversión. No volvería a ponerme a la altura de mis pares, adolescentes reproductores de un modelo que nunca se replantearon porque nunca llegaron siquiera a verlo. Y que hoy, casi veinte años después, me piden ser amigos en Facebook porque seguramente es “cool” tener un amigo puto.

Todos somos responsables de que un chico de 17 años se halla quitado la vida. Un chico que posiblemente ni siquiera haya sabido lo que es amar y ser amado. Me basta pensar eso para sentir una puntada en el pecho que tiene hasta aristas violentas. Porque la violencia siempre genera violencia. Y los gritos de sus compañeros insultándolos, son y seguirán siendo tan violentos como el silencio por el que optaron sus profesores.


Hoy que soy un hombre lleno de temores aun, pero muy seguro de lo que soy y de lo que deseo; pienso en todo lo vivido, aprendido y disfrutado después de aquellos años de adolescencia. Y pienso que podría habérmelo perdido. Porque la muerte por elección, siempre se presenta como salida de escape en situaciones como las que viví en aquellos años. Y siempre también es evitable. La palabra es liberadora. Y hablar me sacó de las sombras. Comenzar por amigos, seguir con una profesora en particular, luego la familia. A veces nada es como parece ser.

Hace casi un año, cuando se aprobó la Ley de Matrimonio Igualitario, me alegré por dos razones, una de ellas, porque pensé en que las generaciones venideras no tendrán que vivir el hostigamiento que la sociedad ofrece a las minorías. Hoy sigo alegrándome por lo mismo. Pero reconozco que el cambio social será muy lento. Porque lo que pasa en el Congreso y sus alrededores no pasa cruzando la General Paz, ni que hablar en La Rioja. Y no es que se trate de países diferentes, sucede en la misma tierra. En el mismo país donde te ofrecen un “crucero gay” al doble de lo que cuesta un “crucero”, un chico de 17 años, se cuelga de un árbol porque es continuamente vulnerado en su integridad.

En todos estos años he escuchado maricas que justificaban no ir a actos de activismo LGTTBI porque preferían no mezclarse con “esas cosas”. Esa actitud es asesina.
Amigos muy queridos me han cuestionado durante años como decirle a sus hijos que mi novio es justamente mi novio. Finalmente, nunca hicieron nada, y dejaron de ser queridos. Ellos también son responsables de que se sigan suicidando chicos por discriminación.
Cada uno tiene su responsabilidad en la muerte de Carlos. Empezar a ver nuestros actos, aun los mas mínimos, como verdaderos generadores de situaciones ajenas a nosotros, será quizá, el comienzo de otros tiempos. Por ahora, todo lo hecho, no alcanza.

Pietro Salemme
http://pietrosalemme.blogspot.com/

Benoît Duteurtre

Benoît Duteurtre - Paris 87 por
Ducamin Jean-Pierre
Escritor francés nacido en Sainte-Adresse, cerca de El Havre, donde pasa su infancia. Tras sus estudios de musicología se dedica al periodismo y a la literatura. Empezó a escribir novelas en 1985 y en 1997 ganó el premio de la Académie Française por su novela corta Drôle de temps). Es crítico musical, libretista de ópera y colabora regularmente en Marianne, Le Figaro, Paris Match y L'Atelier du roman. Tras animar una serie televisiva sobre el mundo de la opereta en 2005, actualmente es productor en la radio France Musiques. Traducido a una quincena de idiomas, de sus 18 novelas, destacan Locura parisina, La niña y el cigarrillo y Viaje a Francia (Premio Médicis).


Material disponible en Biblioteca LGTBI de Benoît Duteurtre
Libros:

-Locura Parisina
Debols!llo - España - 2004
Locura parisina es una novela subversiva y ácida, una crónica divertidísima y despiadada que soliviantó a buena parte del stablishment literario parisino y que constituye un auténtico “Réquiem por el Esplendor Homosexual”. El protagonista de Locura Parisina, un fenómeno de masas que ha conocido un éxito fulgurante en Francia, no es otro que Nicolás, un joven parisino de lo más convencional, redactor jefe de una revista de contracultura pagada por el gobierno con dinero público. La potencia amorosa de Nicolás, antaño un yuppie triunfador, ya se ha gastado, y ahora, en un París caótico y hortera, sumergido en plenos años noventa y que ha perdido todo su charme, vive entregado a monótonos jueguecitos eróticos, tríos frustrados y salidas nocturnas de caza que le dejan casi siempre maltrechos sentimientalmente.



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Mariana Jara


Estudió en la desaparecida Universidad de Las Condes. Trabajó en televisión, en los canales La Red y Chilevisión y casi como una derivación natural, pasó a las Relaciones Públicas. Pero el ahogo le vino definitivo e inevitable y como pájaro en jaula chica Mariana Jara comenzó a ahogarse. Hasta que decidió partir a probar suerte fuera.
Fue así como llegó a Barcelona, donde se inscribió en un post grado de televisión y al poco andar se hizo de pegas. Cada año estaba, según ella, a punto de devolverse, pero casi sin darse cuenta, se quedó para siempre. Consolidó su trabajo como crítica gastronómica y de casualidad que se ofreció como colaboradora de un nuevo diario gratuito que salía en la ciudad catalana. Allí creó los personajes que hoy son parte del libro compilado, Tacones Urbanos, que la trajo como hija pródiga y que está precedido de un éxito arrollador al otro lado del Atlántico.
Admira la serie Sex and the City y reconoce que las historias de Candace Bushnell fueron fuente de inspiración para la columna que durante tres años hizo para diario Metro, que comenzó quincenal y dado el éxito, terminó diaria. Hace dos años y dos libros de aquello y hoy a sus 34, dice que ve esa época lejana. Ese pulso desencantado y frenético de los personajes, y que también fue su búsqueda, queda atrás, luego de casarse feliz con su novio irlandés.

Material dispobible en Biblioteca LGTBI de Mariana Jara
Libros:

-Tacones urbanos
Plaza & Janes - España - 2008

Las divertidas historias de los treintañeros miedosos, confundidos, desencantados de tantos fracasos amorosos que son la pandilla de Mar y sus amigos, nacieron como columnas periodísticas para el diario gratuito Metro Directo. Las piruetas sentimentales de una generación que, acostumbrada al fast food y a la aceleración ge-neralizada de la vida, vive al ritmo de un módem de alta velocidad, incapaz de enfrentarse a relaciones que llenen por completo su disco duro pero puedan inocularles el virus maligno de la ruptura dolorosa, están narradas con esa melancólica ironía del que sabe que «vive sin vivir en sí» y que bastante desgracia tiene posponiendo indefinidamente la solución a sus problemas. Que no es otra que atreverse a sentir. Aunque duela.


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Hernan Casciari

Hernán Casciari nació en Mercedes, Buenos Aires, en marzo de 1971. Es escritor y periodista. Ha recibido el 1º Premio de Novela en la Bienal de Arte de Buenos Aires (1991), con la novela «Subir de espaldas la vida», y el premio Juan Rulfo (París, 1998), con el relato «Ropa sucia». Desde el año 2000 está radicado en Barcelona, desde donde ha escrito una serie de blogonovelas pioneras en la literatura por Internet.

En febrero de 2004 comienza a escribir artículos, ensayos y piezas cortas de ficción en su blog personal «Orsai». Ha publicado las novelas «El pibe que arruinaba las fotos» y «Más respeto que soy tu madre» (que adaptó al teatro con gran éxito Antonio Gasalla), y los libros de relatos, «España, decí alpiste», «El nuevo paraíso de los tontos» y «Charlas con mi hemisferio derecho». Sus libros han sido traducidos a varios idiomas.
Hasta septiembre de 2010 fue columnista semanal de opinión en El País (España) y La Nación (Argentina), periódicos a los que renunció para embarcarse en el proyecto Orsai.

Material disponible en Biblioteca LGTBI de Hernán Casciari
Libros:


El pibe que arruinaba las fotos
Plaza & Janes - España - 2000

Desde su infancia, el gordito Casciari arruinaba las fotos. Todas las fotos. Le pasó durante años y sufrió en silencio hasta hoy, que se atreve a contarlo en esta novela autobiográfica. Con el tiempo las cosas cambiaron. Ya no le decían el gordito, sino el Gordo Casciari, a secas. Se había convertido en un adolescente que arruinaba, sin querer, todos los momentos importantes de su vida. Ya no sólo fotos sino también amores juveniles, estudios, vidas ajenas y la salud de sus mayores. El pibe que arruinaba las fotos, además de una novela tierna, irónica y divertida, es la mirada cómplice de un niño que descubrió en la escritura el único sitio donde todavía es posible creer en un pasado mejor.


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Natu Poblet


En el sitio web de su programa radial LEER ES UN PLACER
http://www.leeresunplacer.com.ar/ Natu Poblet se presenta de esta manera:
"Nací en Buenos Aires en 1938 en la trastienda de la librería Clásica y Moderna, fundada por mis padres ese mismo año; esta coincidencia marcó un vínculo entre ambas, la librería y yo, que con los años no hizo más que acentuarse.
Soy maestra Normal y Arquitecta (UBA) profesión que ejercí durante 17 años para dedicarme, a partir de 1980, a la librería que fundó mi padre.
Hoy puedo decir, que de todas las pasiones que un día u otro atravesaron mi vida: el cine, el teatro, la música, la arquitectura, la literatura, hay una que se impuso por encima de todas y me acompañará hasta el fin de mis días: la pasión por los libros."

Natu Poblet acompaña a este proyecto de la Biblioteca desde sus primeras semanas. Y a sido a través de su generosidad que los cuadernos, cartas, fotografías, manuscritos y demás  papeles de Oscar Hermes Villordo están hoy en esta Biblioteca. 

Su CLASICA Y MODERNA es un espacio que resiste al tiempo y todas las eventualidades de los años. Hoy, le rendimos homenaje incorporando este bello libro:

70 años
de Clásica y Moderna

Callao 892. La Clásica y Moderna. Una pequeña librería en el centro de Buenos Aires.
Una tierra de asilo para caminantes. La fascinación comienza en el cartel que con elegante y añeja ti pografía blanca anuncia, sobre el fondo marrón y encerrada en tre dos estrellas, la mágica palabra: "Libros". Quien entra en el local se enfrenta con un bello bar-restaurante. Las paredes des nudas exhiben el ladrillo a la vista. La prensa nacional e interna cional puede consultarse en las mesas. Pero ¿quiénes frecuen tan el lugar? Por las mañanas, en Clásica y Moderna predominan los abogados, que hacen un alto en su trasiego por las cercanas sedes tribunalicias. A mediodía, hierve de gerentes juniors y se niors, en citas de negocios, que tendrán plácido fondo musical de un piano en vivo. La tarde remansa las pasiones - ¿O las encien de? - Y el ambiente se presta a la charla tranquila, a la divagación romántica o ilustrada. Con la hora azul, viene el festejo, la cena, la música. Entonces la Clásica se transforma en reducto del jazz, del tango o de la música de vanguardia. Y siempre, a toda hora, al fondo del pequeño local permanece abierta, como una tentación jamás sofocada, una de las librerías más personales, surtidas y exquisitas que ofrece esta ciudad librera de alma. La librería es el corazón de un espacio llamado Clásica y Moderna.


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Mas Teatro en la Biblioteca

A través del maestro Mauricio Kartun  la Biblioteca recibió una serie de libros de teatro y teoría teatral que incorporamos en esta entrada. 
Generador de proyectos, creador, maestro, custodio de una gran biblioteca, coleccionista de fotos y gran persona, Mauricio Kartun ocupa un espacio muy preciado en nuestra Biblioteca, el del Teatro, junto a grandes autrorxs. ¡Gracias Mauricio!

Material disponible en Biblioteca LGTBI de Teatro y Teoría Teatral:
Libros:

-Dramaturgia Contemporánea
Francia - Reino Unido
Programa de intercambio de autores teatrales
Prologo de Alejandro Tantanian 
-Blues de la cafetera express de Fabrice Melquiot
Traduccion de Patricia Zangaro
-Gelatina de árbol de Hervé Blutsch
Traducción de Javier Daulte
-Cuchillos en gallinas de David Harrower
Traducción de Beatríz Catani 
-Gagarin way de Gregory Burke
Traducción de Ignacio Apolo
Festival Internacional de Buenos Aires - 2003

-Literatura dramática 1:
Coto de caza
Dos a cero
Temblores en la Boca de mi Padre
Kiev
Un frío interminable
Puro silencio
de Christian Lange

-Hechos de Mascara 1996:
Victoria de Susana Gutierrez Posse
De palabras y de abrazos de Cristina Lastra

-La omisión de la familia Coleman
de Claudio Tolcachir
Distal - Argentina - 2006

-Premio Argentores 2010
TEATRO
Maria Elena de Hector Presa
Detras de la forma de Alfredo Martín
Absentha de Alejandro Acobino
RADIO
Bicentenario de Pedro Patzer
La cancion desesperada de Pedro Patzer
El gato y el zorro de Rolando Hanglin y Mario Mactas
Argentina tiene historia de Jorge Halperin y otros
Cuando seamos libres de Marta Reta y otros
Morir en el Riachuelo de Andres Alvarado y otros
Argentonres - Argentina - 2010

-Premio German Rozenmacher de Nueva Dramaturgia
Tomo 2:
Cabinas de Jualián D'Angiolillo
Considera esto de Gladys Lizarazu
Adelaida de Ivana Steinberg
Polaca de Patricia Suarez
Libros del Rojas - Argetina - 2001

-Cuadernos de Picadero N°12
Del objeto a la escena: poesía y superficie
Robbie Grillet y la dramaturgia de objetos
Milagros Ferreyra
INT - Argentina - 2007



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Sida y Circo por Kado Kostzer




soy
VIERNES, 26 DE ABRIL DE 2013

Sida y circo

Este 30 de abril se cumplen 30 años del primer multitudinario evento que se hizo en Estados Unidos para recaudar fondos para la investigación del sida. Fue en el Madison Square Garden, con un público diverso y un espectáculo circense que reproducía la adrenalina y la sensación de riesgo que se vivía en la platea y en una parte de la población. Emocionantes y fallidos pasos de una militancia gay que tardó un tiempo en sortear las trampas de la estigmatización.


Por Kado Kostzer

Mi respeto por la tarea que lleva a cabo Pietro Salemme desde su Biblioteca lgttb Hermes Villordo, me invita cada tanto a revisar mis libros y papeles para efectuar donaciones (palabra pomposa para simples aportes). La tarea no es grata, implica en cierta medida poner la casa (y la cabeza) patas arriba e intoxicarse con el polvo del tiempo que no conoce la misericordia (¿debería?). En cuanto a los ácaros, por ser hijo de librero, nuestra relación es de mutuo respeto, aunque en pruebas de alergia los resultados digan que el tratado de no agresión es más frágil de lo que creo. Cuando, por fin, me animo a la desarmonía de cajas por todos lados, cada hallazgo viene acompañado de un recuerdo que quizá no quiero recordar. En uno de estos momentos de expurgación apareció un programa: A Benefit to Fight AIDS (Beneficio para la lucha contra el sida) y en pequeñísimos caracteres, Kaposi Sarcoma. Fue como si de repente un acontecimiento sucedido hace exactamente ¡30 años! cobrase vida.

Regresando de París a mi recuperado Buenos Aires, quise pasar por Nueva York para ver amigos. El mismo día de mi llegada, el sábado 30 de abril de 1983, me esperaba lo que sería un gran evento de la comunidad gay. Me tenían reservado un lugar en el sector más privilegiado del Madison Square Garden. El acontecimiento presentaba ribetes populares. Mientras que la admisión para un show de Broadway llegaba a 47 dólares, aquí los precios rondaban los 10 para que nadie faltara, para que cada una de las 17.601 localidades del legendario estadio fuera ocupada por preocupados individuos alertas de un peligro que no perdonaba vidas. No se trataba de un match de box ni un gran recital, el renovado espectáculo del circo era el pretexto. Y no cualquier circo, sino el más famoso de los Estados Unidos, el Ringling Brothers and Barnum & Bailey. El mismo que en mi niñez me había provocado sobresaltos, emociones y placeres desde la pantalla cuando Cecil B. de Mille lo eligió como marco para su film El espectáculo más grande del mundo.

Una sigla fatal

El 3 de julio de 1981 aparecía por primera vez en un medio influyente, The New York Times, una noticia en la que se hacía referencia a un “raro tipo de cáncer hallado en 41 pacientes homosexuales”. Lo que más tarde sería bautizado científicamente con la sigla AIDS o sida, en esos oscuros comienzos periodísticamente se denominaba con desprecio “peste rosa”, rosa el color asociado con la delicadeza, con la feminidad, y se decía que atacaba a los inhaladores de nitrito de amilo, un vasodilatador conocido como poppers o a los que practicaban el fist-fucking.

Pasaron cerca de dos años en los que la comunidad gay neoyorquina, y en mucho menor grado la internacional, vio caer decenas de amantes, parientes y amigos. Se hablaba de epidemia. Desde más de un púlpito vociferaban: “¡castigo divino!”, “¡ira de Dios!”. Los más paranoicos, de “virus prefabricado”. Los obituarios recurrían a “rara enfermedad”, casi un eufemismo que resultaba acertado. Las conjeturas eran diversas y la ciencia, ante un enemigo desconocido, carecía de armas.

El evento se proponía recaudar fondos para proseguir la investigación sobre el virus. Mientras esperaba el comienzo de la función, comenzaron entre mis anfitriones los “¿te acordás de...?”. Sí, claro que me acordaba de los Toms, Dicks o Harries que habían muerto en los seis meses desde mi última visita a la ciudad. Y el sentimiento generalizado era ¿quién será el próximo?

En un coffee-shop de las inmediaciones del MSG veíamos llegar al ecléctico público que tenía un único fin, colaborar. Todas las etnias, todos los subgrupos, todas las vertientes, todas las éticas y estéticas estaban presentes. Latinos y wasps, leathers de agresividad maltrecha e intelectuales de gran discreción, judíos con kipá y lesbianas solidarias, asiáticos y negros de un sinfín de tonos, hippies trasnochados y punks incipientes, niños bien de Park Avenue y rapaces del Bronx, mariquitas (ya entonces out of fashion) y familiares de víctimas, straight people y travestis... Un arco iris al que se le habían sumado unos cuantos colores muy bienvenidos.

Símbolos obvios, pero inequívocos

El programa-souvenir, que hoy vuelvo a hojear (por algo se llama souvenir), ilustraba en la abigarrada portada, con una variante en el interior, las características del evento: omnipresente una fiera amenazante, ¡el tigre de Bengala! En una de sus garras una esfera cubierta de estrellas de cinco puntas (que podían caer o apagarse). Símbolos obvios: el mal y el universo gay en situación de peligro. Aquí y allá en el diseño, enmarcado con un grueso borde negro, aparecían en pequeña escala trapecistas y equilibristas (que pueden sucumbir al vacío desde su cielo de artificio) y un mago chino (poderoso) rodeados de más estrellas. Acumulación de símbolos. Posibles víctimas y la ciencia como magia curadora. A la vez el felino, el chino y los acróbatas representaban el circo. Gay Men’s Health Crisis, Inc., GMHC (organización para la emergencia sanitaria de los varones gay) circunscribía equivocadamente el tema a una minoría. De todas formas, la iniciativa de recaudar fondos para la investigación y la asistencia de enfermos era bienvenida, sea cual fuere el sector que la promovía.

A la América, del Norte, del republicano Ronald Reagan, le preocupaban otros temas y no la peste de un ghetto. Pero Nueva York no es representativa de los Estados Unidos. Nada tiene que ver con “la América profunda”. Sus políticos lo saben. En las primeras páginas del programa se incluía un facsímil de una carta del gobernador de Nueva York Mario Cuomo que, luego de una serie de consideraciones, declaraba el AIDS Awarness Month, es decir el mes de concientización sobre el sida. Idéntica adhesión asumía el alcalde Edward Koch. No podía ser de otra manera en un estado donde el voto gay puede ser decisivo para un candidato.

En la página siguiente aparecía el presidente del Directorio de Voluntarios, Paul Popham, un veterano de Vietnam, gestor e impulsor del evento. La pionera institución de resistencia, que agrupaba a especialistas en todas las ramas de la ciencia, asesores legales, expertos en comunicación y 400 bienintencionados solidarios, ya entonces llevaba impreso medio millón de folletos; contaba con 25 personas, bien entrenadas, que habían respondido más de 5 mil consultas telefónicas anónimas; se había ocupado de la atención de más de 300 pacientes y ampliaba la capacidad para los 800 nuevos enfermos previstos.

Las 114 páginas del programa ilustraban, cual abanico multicolor y multisabor, el mundo gay y sus gustos: anuncios de los restaurantes de moda, de los gimnasios fashion, de las comedias musicales de Broadway, de los bares in (muchos de los cuales donaban las recaudaciones de ese día), de las tiendas que ofrecían todo para la estética, para la elegancia, para la salud o que daban los “pasaportes de pertenencia” con los símbolos y hábitos que el consumismo exigía incorporar. Conmovedores eran, en cambio, los recordatorios de los seres queridos caídos en la batalla que ocupaban páginas y páginas. In memory... A la memoria... In memoriam... Algunos anónimos, “En memoria de los amigos que no pudieron compartir esta velada”, otros más explícitos con períodos de tiempo breves en los paréntesis debajo de sus llorados nombres (1950-1982) (1943-1981) (1947-1983)... y las firmas de los conmovidos deudos. Llamó poderosamente mi atención un avisito de los más pequeños: “Para Mr. Nick, las mujeres de mundo que vestimos tus primorosas creaciones honramos tu memoria. Tus amigos y familiares te amaremos siempre y extrañaremos”. La Congregación Beth Simchat Torah, sinagoga de lesbianas y gays judíos, se hizo presente también con una página donde enumeraba a sus fieles desaparecidos y con una segunda de apoyo a los organizadores de la velada.

Gracias a la vida...

Un judío homosexual y una negra, no elegidos al azar supongo, sino por su talento y representativos de minorías, abrieron la velada. Leonard Bernstein, comprometido con el tema de la discriminación desde su West Side Story (Amor sin barreras) apareció elegante y majestuoso, saludó al auditorio con una serena sonrisa y frente a la orquesta alzó su virtuosa batuta para dirigir el Himno Nacional cantado por Shirley Verrett, la mezzosoprano mimada del Metropolitan Opera House. “Oh, say, can you see, by the dawn’s early light”...Como yo no tenía por qué saber esas estrofas, casi en silencio iba recordando los versos de Violeta Parra “Gracias a la vida/que me ha dado tanto...”.

El espectáculo circense, de estética chirriante y tierna vulgaridad, nos transportó a un mundo de infantil inocencia. Pleno de peligros, de riesgos, pero siempre sorteables. En la pista los malabaristas desafiaban la ley de gravedad y todo volvía a sus imantadas manos; el temible leopardo se convertía frente al hábil domador en un juguetón gatito; los intrépidos del péndulo de la muerte lo hacían oscilar hacia la vida; los trapecistas hacían piruetas en el aire y sus seguros dedos se aferraban con precisión milimétrica a la barra justa, a la soga indicada o a las confiables manos de otra águila humana que también desafiaba las alturas; los clowns caían de bruces, se golpeaban con martillos gigantescos pero se recuperaban al instante más que divertidos... Y cada proeza era ovacionada, porque en ellas se lograba lo imposible. Celebrar a esos artistas era celebrar la suerte de poder estar esa noche allí, en lo que se calificó entonces como “el evento gay más grande de todos los tiempos”.

Al finalizar el show abandonamos el estadio cubriendo la 8ª Avenida de interminables caravanas. En esa marea humana las diferencias exteriores que había notado cuando esperaba para entrar habían desaparecido, también la euforia que quedó encerrada en el vacío recinto. No importaba hacia dónde nos dirigíamos. Ibamos todos juntos. Reinaba el silencio más profundo.

Hoy, en el 2013 en Argentina, cuando resuena con perniciosa insistencia la palabra bareback (del lenguaje ecuestre: montar al pelo, es decir prescindir del condón) y una inexistente campaña de prevención cuyo slogan muy bien sería “sida para todos”, se hace más significativo el recuerdo de la titánica lucha de aquellos pioneros y esa velada circense en la que 17.601 personas, incluido yo, clamamos por la vida. Una noche de la primavera neoyorquina de 1983, luctuosa pero optimista, de tristeza y de alegría, de lágrimas de pesar y de emoción, de desazón y de esperanza.

Fuente


Hugh Hagius


Hugh Hagius nació en Kansas en 1939 y vive en Nueva York. Recibió un doctorado en filosofía de la Universidad de Columbia en 1979. Ha escrito sobre tópicos de filosofía antigua, la historia del Oeste Norteamericano y los pioneros del movimiento de liberación gay.







Material disponible en Biblioteca LGTTBI de Hugh Hagius
Libros:

-Alberto Nin Frías - Vida y obras
Traduccido por Marta Pesce de Bargellini
Bibliogay Publications - Lulu - New York - 2009
EJEMPLAR DEDICADO POR EL AUTOR
EJEMPLAR DONADO POR EL AUTOR





-Swasarnt Nerf's Gay Guides for 1949
100+ vintage photos
with introduction & "Ed Leoni: a Memoir"
Bibliogay Publications - Lulu - New York - 2010
EJEMPLAR DEDICADO POR EL AUTOR
EJEMPLAR DONADO POR EL AUTOR




-G.I. Hustlers of World War II 

The draft of World War II tore ten million men from the arms of their sweethearts, and deposited them, lonely, horny and broke, in the big cities. There they made a wonderful discovery: the red-light districts were full of friendly strangers who might offer a G.I. a cigarette, buy him a drink or a dinner, put him up for the night, shower him with affection, and even help him out with a few bucks. In this volume Hugh Hagius presents a short history of this forgotten front of World War II, along with a selection of candid snapshots of servicemen of the 1940s, '50s and '60s.
EJEMPLAR DONADO POR EL AUTOR

-Trying & Pilloring of the Vere Street Club
London: J. Brown, 1810
In facsimile reprint
Ney York - 2001
EJEMPLAR DONADO POR EL AUTOR





Socrates
The holy pederast
by Johann Matthias Gesner
Traslation by Hugh Hagius
New York - 2002
EJEMPLAR DONADO POR Hugh Hagius




LEWDNESS
by the Rev. LUDOVICUS MARIA SINISTRARI DE AMENO 
(Seventeenth Century), translated by Hagius.
New York - 2001
EJEMPLAR DONADO POR Hugh Hagius







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