Marilina, Sandra, Celeste y Yo




(En la foto estoy yo, a los 11 años junto a Celeste Carballo, en Mar del Plata antes de entrar a ver "Sandra, Celeste y Yo")
A principios de los 90 comencé la escuela secundaria. Tuve la desgracia de pasar los dos primeros años en el Instituto Cardenal Stepinac de Hurlingham. Un colegio mixto pero de curas con mas prontuario que otra cosa.
A los 13-14 años no tenía demasiadas herramientas como para defenderme. Y si bien que me gustaban los chicos no era una novedad para mi, debo decir que aun tenía los miedos propios de la adolescencia, sumados los que suele tener un adolescente gay que bien sabía lo que había sucedido y aun sucedía con los homosexuales. De haber tenido herramientas como las que puedo tener hoy que soy un Hombre, no hubiera sucedido ni una parte de lo que sucedió en ese siniestro colegio.
De mis cuatro hermanas mayores había dos que llenaban la casa de musica. Sobretodo una, la más cercana en edad a mi. Uno tras otro sonaban pasaban por el grabador los cassettes de Sandra Mihanovich, Celeste Carballo, Marilina Ross… También podía escucharse a Silvina Garre, Juan Carlos Baglieto y hasta Culture Club. Pero las chicas, primaban. Yo solía agarrar todos esos cassettes cuando ellas no estaban, envolverlos en una remera o una sabana y guardarlos en el compartimiento de arriba de todo del placard, ponerle llave y esconderla. Los metía en el closset, qué curioso. Nunca lo había entendido así hasta ahora que lo estoy escribiendo. Finalmente siempre se los devolvía. La cosas es que un día dejó de molestarme escuchar siempre la misma canción. Todo esto fue antes de mi adolescencia, sucedió siendo un niño, porque ya a los nueve años, junto a mi mamá y una de mis hermanas me llevaron a ver a Marilina Ross a la Casona del Conde de Palermo.
Para cuando ingrese a la secundaria, ya tenía remeras de Sandra y Celeste, de Marilina, Silvina Garre, Madonna y hasta una de Bon Jovi (pero no porque me gustara su música) Con mi hermana juntábamos recortes, guardábamos las entradas de los recitales, grabamos en vhs cada vez que salían en la tele. Así aún hoy tengo esos videos donde están las chicas en Badía & Cia., Imagen de Radio, Estudio 13, Las mil y una de Sapag, Homenaje, Finalísima… Imposible recordar todos. Y también teníamos un álbum de fotos. Fotos que sacaban mis hermanas en recitales o que compraban en la vereda de los teatros antes de entrar al show.
Para un chico de mi edad, en ese momento, estar en un recital de las chicas era estar libre, era sentir que algo bueno pasaría, que había luz mas allá de los miedos, que se trataba de amor, y que estaba bien; que éramos muchos… muchos mas que dos (no pude evitarlo)
Mis compañeros tenían en sus carpetas stickers de fútbol, quizá de algún cantante. Yo un día fui al colegio con el álbum de fotos de Sandra, Celeste y Marilina. Mi hermana me lo había prestado y se lo mostré a unas amigas. El preceptor, el mismo que nos medía con regla el largo del pelo y si transgredíamos nos lo mandaba a cortar, el pelótudo del preceptor del cual ni siquiera recuerdo su nombre, el homofóbico del preceptor que no tendría mas de 23 años, me quitó el álbum de fotos. Sin decir nada, me lo sacó. Yo no entendía que estaba pasando. O quizá si. Al final del día lectivo, antes de dejar el maldito Instituto me lo devolvió, pero me dijo algo que debía quedarme bien en claro: “Nunca mas traigas al colegio fotos de lesbianas”. Yo no recuerdo que pasó luego, cómo me sentí. Pero sí que empecé a llevar mis remeras de las chicas debajo de la camisa del uniforme. De algún modo me protegerían.
Un año después, en ese mismo colegio me pasaría algo mucho peor, que llevaría a mis padres a respetar finalmente mi deseo de hacer la secundaría en una escuela pública.
Los libros, la música, el arte en general acompaña a las personas. Muchas veces algunos ni se dan cuenta, pero siempre hay o una canción o una historia que te hizo un poco mas feliz, que te salvó de algo peor… Nunca es fácil ser adolescente. Pero si es bien diferente la adolescencia homosexual a través de las décadas, porque los derechos no eran los mismos. Lamentablemente hoy en día sigue sucediendo cosas impensables y siniestras. Pero estamos todos mas unidos, sabemos un poco más, y eso nos hace mas fuertes.
Sandra, Celeste y Marilina fueron en mi adolescencia mucho mas que un manojo de canciones. Yo aprendí, crecí, dejé de tener miedo y de sentirme solo. Por eso y por mucho más no podían faltar en la Biblioteca. Todo aquello que algún día recorté de diarios junto a mi hermana o que grabábamos de la tele, el Manual de Conocimiento que se entrega en un recital de Marilina y hasta el álbum de fotos que llevé al en primer año al colegio, todo eso y mas, está en la Biblioteca para ser disfrutado.

Pietro






Numero 2 de la revistita del CC, Fan's Club de Celeste Carballo. Epoca: "Celeste y la 

Generación" Pasó a mis manos a través de una de mis hermanas. Totalmente artesanal, con 

recursos que denotan lo ochetoso. En el, varios textos, entrevistas, ideas, y pensamientos 

como estos:
"En este país no hay argentino, somos todos extranjeros"
"Si miras hoyy gran parte de ayer vas a ver que existen quienes tratan de imponernos un 

crucifijo en la mente"

Celeste carballo pura. 


Material disponible en Biblioteca LGTTB de Sandra Miahanovich, Celeste Carballo y Marilina Ross:

-Notas, recortes, entrevistas, fotos, programas de mano, cassettes, cds, discos de vinilo, material en vhs, peliculas en vhs y dvd, etc.


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