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3/3/21

La identidad gay: del escándalo al reconocimiento social por Carlos Bonfil

 


La identidad gay: del escándalo al reconocimiento social

por Carlos Bonfil


Antes de 1869, año en que se acuña el término clínico de homosexualidad para el deseo erótico cuyo objeto es una persona del mismo sexo, dicha atracción había conocido múltiples denominaciones –inversión, uranismo, sodomía–, cada una aproximativa y azarosa, ninguna de ellas interesada en reglamentar social y científicamente el deseo. Lo que propone el escritor italiano Paolo Zanotti, profesor de literatura en la Universidad de Bolonia, en su libro Gay, la identidad homosexual de Platón a Marlene Dietrich, es un recorrido histórico por la construcción de lo que hoy llamamos una subcultura gay. El título original del libro también sugiere una crónica amena y documentada de “cómo fue inventada la identidad homosexual”.

La primera exploración la hace Zanotti en la Grecia clásica, una cultura donde los hombres que creían poseer un alma noble y un carácter viril, buscaban como objeto de placer sexual a sus semejantes, es decir, a otros hombres dueños de cualidades parecidas. Como lo señala Michel Foucault en su Historia de la sexualidad, los roles sexuales actuales de activo y pasivo tuvieron entonces una connotación distinta. El hombre activo era el iniciador de los adolescentes a un mundo de la sexualidad que era también un mundo de madurez y de sabiduría; como las mujeres, el efebo debía ser sexualmente receptivo y no había en ello demérito alguno, solamente la pasividad adulta era objeto de condena social.



La tiranía de los roles sexuales

De acuerdo con el autor, en la era moderna la condena de la homosexualidad pasa por la reprobación de toda conducta capaz de menguar las cualidades intrínsecas al varón en la sociedad burguesa. Una de ellas es esencial: el control de las pasiones. El comportamiento viril idóneo se construye con prohibiciones nuevas: el hombre no debe llorar ni manifestar debilidad de carácter, no debe ceder a la coquetería en el vestir ni tampoco en el arreglo personal.

Contrariamente a la mujer, determinada desde su nacimiento por su sexualidad y por las funciones biológicas y sociales que con ella se relacionan, el hombre tiene la posibilidad y el deber de controlar sus impulsos sexuales con el fin único de “ganarse la anhelada identidad viril”. Zanotti reproduce la sentencia: “Mujer se nace, hombre se hace”. El varón que transgrede estas prohibiciones y se identifica con el sexo opuesto se coloca de inmediato como un renegado de su propio sexo y por lo mismo un paria digno de reprobación. Y añade el autor: “La prohibición del sexo entre hombres trae consigo otra importante novedad: la desconfianza hacia la amistad masculina. La intimidad entre dos hombres será fuente de una angustia creciente: a partir de 1770, por ejemplo, los chicos de los colegios ingleses ya no podrán compartir cama”.

La relectura de la historia de las civilizaciones a través del entendimiento de la sexualidad como una construcción social es el objeto de la llamada teoría queer, y es precisamente este marco teórico el que aborda Zanotti sin abusar de jergas académicas, para señalar que la homosexualidad es ante todo una construcción moderna donde el poder, encargado de reprimir los placeres, tiene paradójicamente la posibilidad de producirlos.

Credito de foto: https://content.lib.washington.edu/socialweb/index.html

El dandismo, una matriz de las nuevas identidades

En la antigüedad las grandes ciudades (Atenas y Florencia, destaca el autor) fueron núcleos que facilitaron la diversificación de las sexualidades, los lugares en que se forjaron los primeros estereotipos de la identidad gay. En el siglo XIX la figura del dandy, ese artista empeñado en hacer de su vida una obra de arte (el Oscar Wilde de El retrato de Dorian Gray, el J.K. Huysmans de A contracorriente), vuelve la mirada a un pasado que glorifica el artificio y las posturas trágicas, el culto de la sensibilidad extrema y el goce de iconos del sufrimiento como la figura de San Sebastián.

En la reivindicación hay un rechazo tajante de reglamentar la vida privada y del utilitarismo de una sexualidad fincada en la procreación. Un dandy, recuerda Zanotti, es un ser ocioso, elegantemente frío y estéril, alérgico al trabajo. Un ser como Des Esseintes, el dilettante en la novela A contracorriente: “un tipo degenerado de clase alta: último vástago de una estirpe ilustrada venida a menos, con un sistema nervioso al límite del agotamiento después de una serie de experiencias juveniles en busca de los placeres más extravagantes, especialmente sexuales”. El personaje descrito tiene a menudo un fin trágico, en la cárcel o en un lecho de hospital, o termina, como el autor Huysmans, orillado a elegir entre el misticismo o el suicidio.

El dandismo provocador tiene larga vida en Europa y no son pocos los invertidos que en él encuentran su primer modelo de identificación exaltada. Luego de un aparente ocaso a raíz de revoluciones del siglo XX, y del prolongado dominio de una medicalización represiva, con los embates de la interpretación psicoanalítica y su entronización del Edipo y de la culpa, la sensibilidad homosexual es de nuevo reivindicada por la cultura pop y en 1964 la escritora estadunidense Susan Sontag le brinda un sustento teórico en sus Notas sobre el Camp. Lo que en un inicio es un arma defensiva de las minorías sexuales, se transforma en elemento importante de una identidad homosexual crecientemente integrada a la cultura de masas.


Mente sana en un cuerpo de gimnasio

En los años setenta el cineasta Pier Paolo Pasolini reivindica el carácter declaradamente subversivo del deseo homosexual. Según su apreciación, las relaciones homosexuales no conllevan de modo espontáneo una lógica de reciprocidad, y el deseo polimorfo se expande como una vegetación venenosa que permea todas las capas de la sociedad burguesa (Teorema, 1968). Los encuentros son fortuitos, clandestinos, sin vocación de trascendencia. Son ilegítimos y oscuros, como en una novela de Jean Genet, y requieren de la complicidad secreta de sus iniciados en baños de vapor, en mingitorios macilentos o en los cuartos oscuros de los bares.

Con la aparición del sida, la epidemia que perturba a las buenas conciencias, se opera una metamorfosis en la identidad y cultura del hombre gay, quien procura dar de sí mismo una imagen más sana, busca la aprobación social y la inserción a la vida cívica a través de la conquista de nuevos derechos, entre ellos el del matrimonio.

Dice Zanotti: “A partir de los años ochenta este ideal se difunde en todo el universo masculino y el hombre gay se convierte en su prototipo perfecto: el gay con cuerpo de gimnasio, hedonista y con un buen empleo, es el ejemplo más perfeccionado del macho actual, y el mercado enseguida se hará eco de ello. La imagen del antiguo dandy aferrado a una juventud irreal se ha sustituido por la del gay joven y saludable; lo que supuso que a los no tan jóvenes (por ejemplo, Foucault) les costara reconocerse en esta nueva identidad”. La construcción de esta identidad homosexual tiene como contraparte obligada una estrategia que consiste en desmontar los mitos, fetiches y prejuicios en torno a una minoría sexual que al cabo de siglos de discriminación y estigmas, aún reserva al mundo circundante de las mayorías, revelaciones siempre sorprendentes.


Paolo Zanotti, Gay, la identidad homosexual, de Platón a Marlene Dietrich (Turner, Fondo de Cultura Económica, 2010)


Fuente del texto, publicado originalmente en https://www.jornada.com.mx/2011/01/06/ls-once.html

Paolo Zanotti

 



Paolo Zanotti (1971-2012) fue escritor, ensayista, investigador, editor, profesor universitario, profesor de escritura creativa.

Paolo Zanotti Después de su licenciatura y doctorado en la Scuola Normale Superiore de Pisa, fue investigador y profesor de Literatura Italiana Contemporánea y Literatura Comparada en varias universidades en Italia y en el extranjero (Bolonia, Módena y Reggio Emilia, Teramo, la Universidad Blaise Pascal de Clermont-Ferrand). Entre sus publicaciones de no ficción, un volumen sobre la novela de aventuras (Il modo romanzesco, Laterza 1998), uno sobre literatura infantil (El jardín secreto y la isla misteriosa, Le Monnier 2001), un volumen sobre literatura francesa contemporánea (Después de la primacía .Literatura francesa desde 1968 hasta la actualidad, Laterza 2012); así como numerosos ensayos en volúmenes o revistas sobre novela, literatura juvenil, temas literarios, lo fantástico. Sus trabajos sobre la historia cultural y literaria de la identidad homosexual (Il gay, Fazi 2005, y la antología Classics of homosexuality, Rizzoli 2006) han logrado un gran éxito público y numerosos premios de la crítica.

Como editor y consultor trabajó para Mondadori, Il Mulino, Ponte alle Grazie, la agencia literaria Studio Nabu; en 2009 fundó el estudio editorial Scritit Servizi per l'editoria en Bolonia.

Como narrador, debutó publicando varios relatos en las revistas "Il Caffè ilustrado", "Nuova Prosa" y en la antología Best off (fax mínimo 2005); su primera novela, Children bonsai (Ponte alle Grazie) se publicó en 2010, mientras que en 2013, se estrenó Il testamento Disney, nuevamente para Ponte alle Grazie. Críticos y lectores lo han juzgado como una de las voces más significativas de su generación y una de las más prometedoras de la nueva ficción italiana.

Texto original en italiano: http://www.premiopaolozanotti.it/paolo-zanotti/


Material disponible de Paolo Zanotti en #ArchivoPIETRO




La identidad homosexual de Platón a Marlene Dietrich

Turner - FDCE - 2010

Homosexualidad y heterosexualidad se ven hoy como dos formas de existir perfectamente separadas, al extremo de que decir de alguien que es gay (o hetero) es definir su esencia, como cuando uno dice "esto es un alce y esto es un ciervo". Y sin embargo hasta que, en 1869, se instituyó la identidad homosexual (en la misma época en que los borrachos se convirtieron en alcohólicos y la gente violenta en sádicos), nunca en la historia se había trazado una línea divisoria clara en este aspecto. Hasta entonces, solo existían dos tipos de actos sexuales, homosexuales y heterosexuales, pero no existía un concepto establecido de identidad sexual.

Este libro relata ese proceso de construcción de la identidad homosexual. Buceando en los archivos de juicios trágicos, reconstruyendo historias de la comunidad gay, reales o imaginarias, y haciendo uso de los más diversos recursos iconográficos (archivos psiquiátricos, antropológicos y del cine, la fotografía, la publicidad, los cómics o las sitcoms), Zanotti se enfrenta a un problema que es hoy tan real como siempre: el de la identidad sexual.


Índice

Palabras

Tres ciudades: Atenas, Sodoma y Florencia

La respetabilidad burguesa y el nacimiento del "tercer sexo"

¿La edad media al otro lado del Canal de la Mancha?

Dandy vs. gentleman

Lord Douglas y Mr. Wilde

Oscar Wilde. Mártir y fundador de lo "camp"

¿Es necesario escuchar a la ciencia?

El estudio de la investigación

Vidas en el armario y novelas en el cajón

Las penas de una joven invertida

¿Por qué triunfó la inversión?

Entreacto sobre detectives y vampiros: dos versiones de Drácula

Historia de una enumeración

Revivir lo antiguo

¿Conoces la tierra de los limones en flor?

Viajes, vidas escindidas y el nacimiento del turismo sexual

El punto sobre las lesbianas

Estilos y modelos. La historia de María Antonieta

Masculinidad de guerra

Cuando nuestro vecino es un "tipo raro"

Nuevos imaginarios y nuevas patrias

¿Cuál es la verdadera homosexualidad moderna?

Identidad

Notas bibliográficas



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