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30/5/20

Pietro Salemme Silvert conversa con Mario Massaccesi en MASSACCESI QUE NUNCA

#LaOnceDiez 
Massaccesi que nunca conducido por #MarioMassaccesi

Con Mario Massaccesi nos cruzamos por Instagram. Quedé fascinado con su archivo de revistas de espectáculos de los años 70/80/90. No conocía esa faceta suya y fue toda una sorpresa. Y el se interesó por mi esta Biblioteca y mi #ArchivoPIETRO y en pocos días salió la nota que dejo a continuación. 

Gracias Mario. Gracias Pilar Gordillo. Gracias a la producción por la buena onda.





Gracias Roberto Nastt y Nicolas Di Luca de Radio Del Plata por Acompañarnos

Para todo proyecto independiente como lo es este desde el primero momento, de la Biblioteca LGTBIQ+ "Oscar Hermes Villordo" #ArchivoPIETRO la difusión y acompañamiento es muy importante. Compartir siempre ayuda. A modo personal digo que desde las Organizaciones de Cominidad LGBTQ+ nunca he recibido ese respaldo. Solo de algunas personas en en particular. Y que quienes mas impulso y colaboración han dadfo a este proyecto han sido justamente personas que no tienen nada que ver con la causa LGTBIQ+ y que en su mayoría son heterosexuales. 

Hoy agradezco a Robertos Nastta que desde Radio del Plata y su programa Radio Mix que ya lleva casi 30 años saludó a la Biblioteca, al Archivo y a la Librería AY, CONSTANZA!!! (que es una de las fuentes de ingreso para sostener este espacio) Y gracias también a Nicolas Di Luca.



9/9/15

Pietro Salemme: VOLVER por Franco Torchia

soy
VIERNES, 7 DE AGOSTO DE 2015 
fuente http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-4118-2015-08-07.html

VOLVER

Una biblioteca lgbti con más de 10.000 títulos, un museo gráfico con notas y entrevistas insospechadas, revistas militantes que duraron pocos números, revistas para adultos que duraron un poco más, que dan cuenta de lo raro, lo diferente, lo invertido en la cultura popular argentina, no siempre oculto. El director de este tesoro, Pietro Salemme, comenzó en su infancia buscando señales. Así, llegó a detectar cómo le habían cambiado el final a la reposición de la película Otra historia de amor. Como quien recorre una tienda vintage en busca de un pasado reciente, el material de este museo demuestra cómo la injuria circuló históricamente en los medios gráficos, cómo el homoerotismo alimentó ratones propios y ajenos y cómo se leyó entre líneas una vida queer que siempre estuvo allí para quien quisiera ver y también para quien quisiera espiar.


 Por Franco Torchia
En 1974, Arnaldo André imaginó (inducido por el cronista) a su “mujer ideal” y expuso en una revista las características generales de la fulana. Es una nota misteriosa y ultraviolenta: la fábrica de heterosexualidad total había empezado a encontrar en la figura del galán paraguayo al arquetipo del “choma” latinoamericano recio y de extrañas damas fajar. Una leyenda extendida cuenta que en 1975, con el exitazo de su protagónico en la telenovela Piel naranja, de Alberto Migré, Arnaldo formó junto a Marilina Ross, Raúl Rossi y China Zorilla un cuartetazo inconsciente: muchos jóvenes se animaron a ser quienes eran a partir de un imaginario cambio de roles. Así, André era para ellos el que tenía en realidad aspecto de “novia”, Marilina el “novio”; China era en apariencia más “padre” que madre y Rossi, a las claras, siempre fue muy “Doña”: la divergencia a partir de la permutabilidad de los estereotipos.
Con la potencia inherente a un punto de vista retrospectivo y el afán de construcción de un archivo ineludible, el dramaturgo, actor y director Pietro Salemme –fundador en 2009 de la primera biblioteca argentina lgtbi, Oscar Hermes Villordo, con sede en Hurlingham– recopila y comparte hallazgos semejantes a esta escena que protagoniza Arnaldo, en su museo virtual disponible en museolgtbi.tumblr.com.

La ventana indiscreta

Para no ver lo que siempre se vio ni mostrar lo que siempre fue imposible no descubrir, el espectáculo argentino hizo (y hace) de los rumores, prensa gráfica y medios afines, ficciones. Ficciones en doble dirección: ficciones guionadas o propiamente dichas, y también romances producidos o “vidas privadas” amuradas. En la lógica del candelero, el secreto es la garantía de “normalidad”. Por eso, la museología del sitio insiste en que putos, tortas y travas siempre hubo: fueron disciplinados por la letra de molde pero alevosamente revelados por la lente de las cámaras. La tapa de Radiolandia 2000 de 1991, con la actriz María Leal vestida de hombre en pleno estruendo de la comedia Grande Pa (al calor del más “Opus Dei” de los Telefé posibles), sintetiza el activismo del proyecto: el tiempo de las imágenes no es el tiempo de la historia. Las imágenes coinciden en un tiempo propio. Los discursos no. “¿Por qué se viste de hombre?” es la pregunta que rodea a la portada de Leal, en saco, corbata y peluca. Lo cierto es que está ensayando Noche de reyes de Shakespeare, ésa es la cuestión, pero la ambigüedad editorial del semanario asume la pose de una denuncia. El museo presenta cuerpos, looks y poses que manifiestan el presente perpetuo de la diversidad: aunque a la travesti Cris Miró nunca se “lo” había visto en culo, aseguraba la revista Eroticón, ni el actor Osvaldo Pacheco solía aparecer transformado en Tita Merello, la performatividad de uno y otro nunca dejó de existir: la recorrida por el museo fortalece el carácter insurgente de toda aparición pública en el pasado, el efecto de ampliación de la visibilidad en momentos en que las condiciones parecían no estar dadas. Decirse lesbiana, trans o putérrimo era casi imposible. Serlo y actuarlo, jamás.

Mi archivo, mi casa

Ante la ausencia de libros en su casa natal, Pietro Salemme comenzó a recortar y pegar portadas de películas y noticias a sus 9 años: se sentía diferente y buscaba identificación. “Me daban plata para comprarme ropa y yo comparaba música o libros. Mi papá era cocinero de la Marina Mercante y me traía de afuera casettes de Rafaella Carrà.” Con cuatro hermanas mayores y una infancia rica en recitales de Celeste, Sandra y todas las demás, Salemme confiesa que su intención siempre fue erigir una “cápsula de tiempo”: “un registro de las culturas gays atravesado por mi mirada. Yo de chico solía tener un guante de box en una mano, una muñeca en la otra y una revista porno en el medio”. El eje curatorial de su colección va de la pornografía y la prensa homofóbica al “nuevo periodismo”: hace poco logró adquirir, siempre con fondos propios, varios ejemplares de Cerdos & Peces y El Porteño, primeros espasmos democráticos de un periodismo diverso (“No quiero política partidaria, quiero política existencial”, grita Ney Matogrosso en marzo de 1986 desde El Porteño, mientras la bajada de la entrevista lo define como “Voz de mujer, travesti desnudo, provocación sexual, actitudes agresivas frente al público parecían demasiado incluso para un país que se nos aparenta ‘permisivo’”. Autogestionado, independiente y gratuito, el sistema de Pietro capta atenciones varias en la red y visitantes internacionales que viajan hasta la “perla del Oeste”. A la cabeza, investigadorxs, estudiantes y curiosxs, sobre todo extranjerxs: “Hace poco vinieron unas feministas francesas a grabar un documental. Quedaron enloquecidas al ver por primera vez en papel ejemplares de Arcadie, la mítica revista gay francesa”. Eduardo Bergara Leumann se desnuda para la tapa de Viva con todo, la primera revista erótica de la democracia: después de ver a “Claudia, la de 18” y antes de ver a “Roberta, la salteña”, aparece el cuerpo voluptuoso del artista. Está abrazando a una joven innominada. Juega: ocupa insólitamente el lugar del macho consumidor de la publicación; extraña, diversa inclusión en la serie de formas vaginadas al mero servicio del placer masculino. Posporno en posdictadura. “Todos los libros y objetos son como extensiones de mi cuerpo: puedo recordar dónde los compré, la historia paralela, que es la que más me interesa”, asegura el responsable de un sitio web que esclarece al extremo la brutalidad de las formas periodísticas: la pasmosa reducción de identidades transversales al paso de las décadas. Entre los pasquines para el onanismo y la letra rosa y amarilla de los semanarios del corazón, el Museo Lgtbi presenta hallazgos que no tributan ni a una ni a otra modalidad: por ejemplo, una fotonovela en Diferentes –“la primera y única fotonovela gay de la Argentina”, sentencia la venta, aunque editada en Uruguay– traiciona uno de los géneros más heterosexistas del mito del amor romántico y hace literatura popular con lo que hasta los primeros años ’80 circulaba sobre todo como confesión periodística. La antológica Goles pone en tapa llamaradas de alerta: la discusión sobre la seguridad en los estadios de fútbol y el cupo para extranjeros en las tribunas es equiparada con la “problemática” de la homosexualidad en el balompié. Las noventosas Nexo e Imperio, las memorias del imprescindible Carlos Jáuregui en Noticias y el autor Alberto Migré a los 66 años contándole a la revista Caras que hace diez años que está en pareja: una revelación que el redactor muestra y oculta, en la tradición de las indescifrables parejas de putos, tumbas sin nombre.

Letra rosa

Amadrinado por la periodista y gestora Natu Poblet, Pietro Salemme vio encauzada su misión cuando recibió en donación oficial los manuscritos, papeles y volúmenes personales del novelista Oscar Hermes Villordo. Hoy, museo y biblioteca funcionan a partir de las ventas que su fundador
logra cada tanto hacer en www.ayconstanza.com –librería virtual que inauguró en 2005–. Edgardo Cozarinsky, Enrique Pinti, Wenceslao Maldonado, Leonor Calvera y Kado Kostzer son algunos de los que han donado los más de 10 mil libros.   (Salvedad: La Biblioteca cuenta con mas de 10.000 adquiridos de manera personal. Las donaciones no llegan al 10% )  Ediciones Tirso, la gesta libresca que en los años ’50 desarrollaron los escritores Abelardo Arias y Renato Pellegrini, ocupa un sección destacada: Salemme logró dar con más de 40 ejemplares que fueron del mismísimo Pellegrini, autor de la novela Asfalto (1964), acaso el texto más crudo de la narratología homo argentina (censura, confiscación y Corte Suprema de la Nación mediante). Abdómenes lisos y shorcitos a lo Conejo Tarantini asoman en la pretenciosa Alpher, que reseña en uno de sus números la edición local de Las amistades particulares (1944) de Roger Peyrefitte, uno de los lanzamientos más valiosos de Ediciones Tirso: el Museo Lgtbi pone de relieve cruces entre referencias cultas y prejuicios acerca de un deseo típicamente “gay”, o cómo el puto bajofondista siempre necesitó actuar al amparo de un horizonte literario que legitimara su devenir, entre la ornamentación artística de su vida y un sexo condenado a la clandestinidad. Mujeres, en cambio, aparecen sólo en situación porno-industrial, a excepción de las pasajeras del tour a Puerto Pollensa. Por lo demás, siempre en función del ojo macho. En el Italpark, en 1990, Pablito Ruiz baja de las hamacas voladoras con su primera novia, en exclusiva para Radiolandia; en abril de 1984, Shock, la revista bomba, anuncia “Los sueldos de la tv” seguido de “¿Por qué Monzón cambia tantas mujeres?”, seguido de “Nos metimos en el mundo gay”: aproximaciones exploratorias, porque la restauración democrática argentina fue una excursión distante. “El cura casado se confiesa,” confirma Destape, y promete a Gogó Rojo en su esplendor español. Sin embargo, se pregunta “¿Es un orgullo ser homosexual?”: pasen y lean. Descubran las “Claves para la virilidad eterna” y comprueben cómo un transexual debate con un médico y “desafía a la ciencia”. En el ’88 Flash, de Héctor Ricardo García, creador de Crónica, ponía el foco en “Travesti casado por civil padre de un chico”: Vanesa Leroy, tal vez la misma que años más tarde solía publicar en el Rubro 59 del diario Clarín “Vanesa Leroy, te parte la cola hoy”. Salemme alterna el recorrido expositivo con objetos de su infancia o juventud: el pijama del grupo juvenil español Los Parchís, los suecos originales de Suecia y originales de ABBA y miles de horas de televisión y cine que conserva todavía en formato VHS: todos los unitarios del ciclo Atreverse, que el director Alejandro Doria produjo entre 1990 y 1992 para Telefé y que en más de una entrega trató historias de conflictos emocionales y dilemas sociales frente a hijos gays o personas trans (hipnótico, en uno de ellos, el trabajo de Miguel Angel Solá): “Para el Mundial del ’86 mi padre trajo una videocasetera. Yo siempre tenía un casette virgen preparado para grabar lo que sea”, cuenta Pietro. Cuando (de vuelta) Telefé programó el film argentino Otra historia de amor, de Américo Ortiz de Zárate, el canal decidió cambiarle el final: Pietro, que había alquilado la película y tenía su propia copia, llamó a la emisora para quejarse, porque para la gerencia Yankelevich en lugar de tener su desenlace “feliz”, la historia de amor entre Arturo Bonín y Mario Pasik terminaba antes, como cualquier relación imposible: besos, caricias y vida en común, afuera. Esa copia del film es la que siguen emitiendo hoy señales como Volver.

El órgano de los homosexuales y otros peces

El Museo recopila pliegues: con la exhibición arranca el activismo: el pasatismo de Viva con todo anuncia, a lo Jorge Corona, que acaba de salir “El órgano de los homosexuales”, es decir, Boletín, “el medio de difusión quincenal de la CHA”: “Si usted no es, haga de cuenta que no leyó nada. Si usted no sabe bien si es o no es, cómprelo. A lo mejor se decide”, concluye el aviso. Bañista y acompañado por otro caballero, el galanazo Rock Hudson visita Mar del Plata antes de su “peste rosa” y preparado para la peste de ser entrevistado en El pueblo quiere saber. Alejandro Urdapilleta se cansó “del culo y el taco” y en 1984 al artista y curador Jorge Gumier Maier ya no le cabían dudas: “Somos todos maricones”. Aquí y allá, entre anaqueles y pilas, la estrella porno Jekk Stryke y sus 25 cm de pene: el registro de su desembarco menemista y su visita a la disco Búnker, porque de la musculación no era posible liberarse. Son los tiempos en los que el periodista y conductor Juan Castro mete una cámara oculta en una tetera porteña para su ciclo de tv Zoo. A diferencia de un museo destinado sólo a la conservación de la memoria, el historiador alemán Benjamin Buchloh concibe lo museístico en la actualidad como espacio de resistencia, oposición y crítica: un centro de producción y no sólo de conservación. Un llamado de atención y un llamado al pensamiento activo en tiempos de igualdad discursiva y desigualdad ancestral: “Si el Papa estuviera embarazado, el aborto sería un sacramento”. Cerdos & Peces en julio del ’95: veinte años después, la oración es la misma.
La revista Viva no es la que se conoce hoy, sino la primera revista erótica de la democracia. La colección, que se puede encontrar en museolgtbi.tumblr.com y en Facebook como Biblioteca Lgtbi Hurlingham, incluye material del incipiente activismo/erotismo como la revista NX, así como ediciones de libros que aún se consideran descatalogados, como las Memorias de Paco Jaumandreu.
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23/1/14

Ralph Fiennes en Buenos Aires por Hugo Beccacece

Ralph Fiennes en Buenos Aires
Por Hugo Beccacece  |  LA NACION
Brindis con champagne para celebrar el aniversario de la muerte de un querido hombre de letras; el veraneo de una estrella en Buenos Aires

1 de enero de 2014. Dos mesas unidas por la amistad en La Biela. Sentados, un grupo de amigos del escritor Oscar Hermes Villordo, el querido "Negro" Villordo: Natu Poblet, Josefina Delgado, Graciela Melgarejo, Antonio y Virginia Requeni, Jorge Cruz y Anteo Silvio Savi. A ellos se sumaron dos jóvenes escritores: Pietro Salemme y Jorge Valiña, que no sólo se interesan por la obra de Villordo, sino que además han organizado en Hurlingham la Biblioteca Lgttbi Argentina, a la que le han dado el nombre del autor de La brasa en la mano. Con champagne en la mano, todos brindaron por la memoria del Negro, que murió el 1 de enero de 1994.Natu Poblet puso sobre una de las mesas una cajita en la que había anotadores con manuscritos inéditos de Villordo y leyó unas páginas del diario del escritor, que registró cuando los médicos del Hospital Británico descubrieron que estaba enfermo de sida. Esas páginas son un documento íntimo de una crudeza por momentos insoportable en el que, sin embargo, no faltan detalles de humor. Después Poblet, Requeni y Delgado leyeron poemas del Negro, entre ellos "Antínoo".Villordo fue celebrado por el público por las novelas de tema homosexual (La brasa en la mano, La otra mejilla y El ahijado ), que se editaron hacia el final de su vida, pero era por sobre todo un poeta de un oído privilegiado, como lo testimonian sus libros Poemas de la calle y Teníamos la luz . Durante muchos años trabajó en el Suplemento Literario de La Nacion; a la vez, escribía cuentos, novelas, poemas y biografías. Era un hombre de una gran simpatía, en el que se mezclaban la bondad y el espíritu pícaro.Fue inevitable que se contaran anécdotas del Negro. Requeni recordó un hecho en el que se combinaban la política y la poesía. Cuando Alfredo Palacios, el célebre socialista de chalina en el hombro y bigotes eternamente negros, fue nombrado embajador argentino en el Uruguay, Villordo y Requeni viajaron a Montevideo en barco para estar presentes en el acto. El Negro llevaba una rosa en la mano. Uno de los tripulantes del barco, extrañado, le preguntó: "¿Qué es eso?". Y el poeta respondió: "Una rosa, pero tenga cuidado porque tiene espinas". La rosa no era un homenaje socialista a Palacios: estaba destinada a la tumba de la poeta uruguaya Delmira Agustini. Juntos, Villordo y Requeni, desembarcados, se fueron al cementerio a dejar la flor.En el Negro se conjugaban la fe católica y las supersticiones populares en las que creía de un modo exagerado e irónico a la vez. Estaba convencido de que de ciertas personas brotaba una energía negativa capaz de perjudicar a los inocentes. Esas personas de cuidado, "innombrables", tenían nombre y apellido, y no eran simpáticas. Cuando aparecían por el Suplemento Literario, Villordo sacaba por el cuello de la camisa cadenitas con cruces, vírgenes y santos para ahuyentar las ondas malignas. A veces, sentía que los visitantes estaban demasiado cargados de efluvios. En esos casos extremos el Negro se abalanzaba sobre un cajón de su escritorio, del que sacaba una botella de alcohol fino Mattaldi. La botella no contenía alcohol, sino agua bendita. Villordo se empapaba las manos en el divino líquido y las pasaba sobre la ropa y la piel de los que estaban alrededor para sustraerlos a las vibraciones nefastas. Por supuesto, el paso de comedia suscitaba risas sofocadas y nerviosas entre los humedecidos.

Ralph Fiennes , de visita. El actor de La lista de Schindle y El paciente inglés y el Lord Voldemort de la saga de Harry Potter, entre otras películas, llegó a Buenos Aires con una carta de la baronesa Beatrice Monti della Corte, viuda del escritor y actor Gregor von Rezzori. La carta estaba dirigida a alguien que podría revelarle al intérprete algunos de los lugares más o menos secretos de Buenos Aires: el escritor Edgardo Cozarinsky, al que le encanta mostrar la ciudad a los extranjeros y está al tanto de las últimas novedades y de lo tradicional. Por ejemplo, la parada inicial del dúo fue un lugar de moda, pero poco conocido, Florería Atlántico, en la calle Arroyo. Desde la calle, Fiennes sólo vio la típica vidriera de una florería de barrio. No había otra indicación. Pero una vez que entró, llevado por su Virgilio, fue hasta el fondo, atravesó una puerta y bajó al subsuelo. Allí se encontró con un inesperado bar-restaurante-parrilla, una especie de speakeasy . Los parroquianos eran en su mayoría jóvenes, el tipo de público que supone haberlo visto todo a pesar de sus pocos años. Eso les garantizaba a Fiennes y a Cozarinsky una comida en paz. Nadie reconoció al actor y si alguien lo hizo, optó por no darse por enterado para no ser considerado un cazador de celebridades, vulgo, un "cholulo".El viaje de Fiennes a la Argentina no tiene otra finalidad declarada que el turismo. El año pasado, estrenó su segunda película como director, The Invisible Woman (La mujer invisible), en la que se narra la relación que Charles Dickens tuvo durante los últimos trece años de su vida con Ellen Ternan (Nelly), una mujer mucho más joven que Dickens y que la esposa de éste, Catherine. La primera película dirigida por Fiennes fue Coriolano (2011), una adaptación de la obra de Shakespeare a la época actual, en la que también hacía el papel protagónico, y su madre, en la ficción, era Vanessa Redgrave.


Segunda parada del dúo: el Salón Canning. Fiennes quedó encantado con el ambiente de tango, con los pasos de baile y la mezcla de niveles sociales y estéticos. Claro que allí el inglés fue reconocido por varias mujeres, entre ellas las meseras. Todas le pidieron autógrafos y se tomaron fotografías con él. Cozarinsky asistía a la escena como espectador; cuando una muchacha se le acercó y le dijo: "¿Vos sos Cozarinsky? Yo estoy haciendo un trabajo en la facultad sobre tu novela El rufián moldavo ". ¿Halagador, no? La lectora y estudiosa muchacha le hizo a Edgardo algunos comentarios sobre la obra de éste y, al cabo de un rato, le puso una mano sobre el hombro, como quien por medio de un gesto quiere dar a entender: "Ya basta. Ahora viene lo importante". Dijo: "Te quiero pedir un favor. ¿Me podés presentar a tu amigo? Quiero sacarme una foto con él y conocerlo un poco"..

FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/m1/1654290

21/1/14

Los cuentos argentinos para que los niños entiendan a las familias gay

Los cuentos argentinos para que los niños entiendan a las familias gay

por Veronica Smink
BBC Mundo, Argentina
Martes, 21 de enero de 2014
Fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/01/140116_argentina_cuentos_gays_vs.shtml

Argentina no sólo fue pionera en América Latina en materia de derechos de los homosexuales y los transexuales, sino que ahora también está marcando tendencia en el campo de la cultura.
Y lo está haciendo con la aparición de una editorial que publica cuentos infantiles sobre familias con padres del mismo sexo.

Molinos de Viento nació a fines de 2013 y, según sus creadores, su nombre –inspirado en El Quijote de Cervantes- refiere a "los escollos, no sólo biológicos sino también sociales", que debe enfrentar una pareja homosexual a la hora de querer ser padres.
Darío Fernández y Hernán Klein, los fundadores de Molinos de Viento, fueron una de las más de 7.000 parejas que han contraído matrimonio desde que se legalizaron las uniones gay en julio de 2010.
Argentina no sólo fue el primer país latinoamericano en aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo. (En 2012 el país volvió a ser pionero con la aprobación de la Ley de Identidad de Género, que permite que las personas transexuales elijan el nombre y sexo con el que quieren ser inscritos en sus documentos personales).

"Nos casamos porque queríamos formar una familia", le contó Fernández a BBC Mundo. Sin embargo, relató que el camino no fue sencillo.
Primero probaron registrarse como padres adoptivos, pero se desesperanzaron por la lentitud del proceso. Fue entonces que decidieron que tendrían familia a través de la maternidad subrogada, comúnmente conocida como alquiler de vientres.
"Quisimos leer sobre este proceso y nos dimos cuenta de que hay muy poco material sobre el tema en español y no hay nada que explique el tema a los niños", afirmó Fernández. Fue así que nació "¿Cómo llegué a este mundo?", escrito e ilustrado por el editor, que trabaja como diseñador gráfico.

Fernández también creó dos libros más: "Anita y sus dos mamás", que habla sobre la crianza en una familia de madres lesbianas, y "Hay muchas cosas que están bien", que enseña sobre diversidad sexual y busca educar sobre el bullying o acoso escolar.

Trabajo de hormiga
Si bien Molinos de Viento no es la primera editorial argentina que publica material para niños sobre temática lésbica, gay, de transgénero y bisexual (LGTB) sí es la primera dedicada exclusivamente al género en formato de papel.
 Biblioteca Oscar Hermes Villordo
La biblioteca Oscar Hermes Villordo es la primera en América Latina de temas LGTB.
Otros proyectos, como la editorial Bajo el Arco Iris, ya publicaban cuentos y libros infantiles y juveniles online. En tanto, algunas editoriales como La Mariposa e Iguana, dedicada a temas LGTB, tienen una sección infantil, aunque importan gran parte de su material.
Las fuertes trabas a la importación que empezó a aplicar el gobierno argentino a partir de 2011 llevaron a una reducción en ese rubro y también habrían contribuido al cierre, en 2013, de la primera y única librería LGTB de Argentina, Otras Letras, que a partir de este año sólo operará de manera virtual, según sus dueños.
"En Argentina hay bastante producción de libros sobre temas homosexuales, pero son todos trabajos independientes que no llegan a las grandes librerías", le explicó a BBC Mundo Pietro Salemme, fundador de la biblioteca "Oscar Hermes Villordo", la única biblioteca de América Latina dedicada exclusivamente a temas LGTB.
La biblioteca, nombrada en honor al autor de unas de las primeras novelas gay de Argentina, recopila más de 5.000 obras de la colección privada de Salemme.
"Los cuentos que edita Molinos de Viento surgieron a partir de una necesidad personal, pero son muy importantes. Yo hubiera agradecido mucho tener libros así cuando fui a la escuela", afirmó Salemme.
Educación
Para el coleccionista, las obras literarias cumplen un rol fundamental a la hora de lograr avances culturales.
"Si bien hay mucha más apertura desde la aprobación del matrimonio igualitario, desde lo cultural y lo social todavía falta mucho, en especial en el interior del país donde hay mucha estigmatización", señaló.
 “¿Cómo llegué a este mundo?” (foto: editorial Molinos de Viento)
“¿Cómo llegué a este mundo?” explica el proceso de subrogación. (foto: Molinos de Viento)
Diego Trerotola está de acuerdo. El activista de la comunidad LGTB considera que "el cambio jurídico existe pero falta el cambio cultural".
Trerotola, quien conduce un programa en la televisión por cable dedicado a la enseñanza de la diversidad sexual, cree que la educación es la clave para lograr ese cambio.
"Educar desde la niñez es la única forma de lograrlo porque los valores y la socialización se constituyen en la infancia y la adolescencia, por eso la aparición de estos cuentos es un paso importante", afirmó a este medio.
Según el experto, a pesar de que el Estado trabaja para incorporar temas de diversidad sexual en la currícula escolar, muchos colegios, en especial los religiosos, se siguen resistiendo a hablar de estos asuntos.
Es que a pesar de lo que dice la ley, muchos en Argentina siguen condenando la homosexualidad, entre ellos el propio papa Francisco, quien a pesar de haberse mostrado mucho más benevolente hacia los gays que sus predecesores se sigue oponiendo al casamiento entre personas del mismo sexo.
Una realidad que crece
Pero mientras los adultos discuten, la realidad es que cada vez son más los niños de familias "homoparentales" que llegan a las escuelas y buscan integrarse con sus pares, como cualquier chico.
Según el último censo nacional, realizado en 2010, en Argentina conviven al menos 25.000 parejas homosexuales y un quinto de ellos tiene hijos.
Si a eso se suman las miles de parejas gay que contraen matrimonio cada año, y la cifra de personas LGTB que prefirieron no revelar su identidad sexualidad durante el censo, está claro que ese número seguirá en aumento.
Es algo que editores como Fernández saben y tomaron en cuenta a la hora de lanzar su proyecto.

Sin embargo, el autor le admitió a BBC Mundo que su principal meta ya está cumplida: tener cuentos para leerle a su pequeño hijo, que nacerá en los próximos meses.

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/01/140116_argentina_cuentos_gays_vs.shtml
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