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24/7/26

#ArchivoPIETRO: Critica de Mosaico, la vida de una modelo de Néstor Paternostro (1970)

 


“MOSAICO”

(Buen título)

Es un “mosaico” de cortos publicitarios con una endeble anécdota circulando entre ellos para dar la idea de que se trata de “un” mosaico y no de 38. Pero al final, después de tanta imprecisión, arabesco y pedrería, el tema aparece con claridad: la publicidad es un asco, un subproducto principalísimo del “establishment” que devora tiernas modelos que jamás debieron dejar el rincón apacible donde comenzó su existencia como maestra bien relacionada con los niños. Néstor Paternostro se parece mucho a un escorpión suicida después de haber convocado a su alrededor el fuego que lo vuelve loco: los incontables cortos publicitarios que atraparon entre sus garfios de celuloide a maestritas, modistillas, estudiantes y niñas bien que jamás debieron abandonar sus apacibles existencias. Se podría discutir el atrabiliario mensaje que supone que un espíritu de verdad puede ser triturado por esa maquinaria o cualquier otra, pero dejando de lado la importancia temática del film, hay que reconocer que Paternostro es un exquisito del cine, un gran director de intérpretes y un sensitivo lleno de ideas que, no bien encuentre un tema que cale hondo en el alma de la gente, pondrá una piedra grandota para marcar su paso por el cine.

Hay momentos de apabullante belleza en su cinta (la originalísima idea, tomas y composición

(Epígrafe de la foto)

Entierro de un hippie: alucinante poesía visual.

del cuadro en el entierro del estrambótico personaje que hace Owe Monk; el sarcasmo brutal de las fulgurantes modelos entre las casitas y los niños pobres de San Luis; las tomas de la modelo a caballo en la playa; la lluvia en la habitación; el juego de luces de faros y focos en la noche), pero es sobre todo el trabajo de montaje el que muestra a Paternostro como un sensible que sabe combinar un concepto moderno del cine con un buen gusto deslumbrante. También, ya lo dije, su tarea como director de intérpretes. Están todos bien, Luppi, Monk y cuarenta más, pero Perla Caron, con su carucha dúctil y sus muecas y morisquetas, se planta ahí, desde la primera toma en que aparece, como la actriz más importante que haya desfilado por el cine nacional. Superficial de tema, con ese repetido jueguito de ataque al “establishment”, hippies funambulescos incluidos, esta película es terriblemente importante por la revelación de un director que sabe un montón y de una actriz que con esta actuación inicia lo que será una gran carrera. Su ternura no puede ser un invento.



Archivos Incompletos: Las Fiestas de Rozenmacher, Somigliana, Cossa, Talesnik y Halac (circa 1969-1970)

     ¿Qué son los ARCHIVOS INCOMPLETOS?

Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que lo el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. O tal vez, encuentro algún recorte curioso, que elijo dejar aquí como en una capsula del tiempo mas allá de que me interese o no. 
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.




EL GRUPO DE AUTORES ATERRIZA EN LA TV
Después del éxito de “El avión negro”, el Grupo de Autores, el más flamante de los clanes de la farándula, ha sido contratado para realizar una serie televisiva. Se llamará “Las fiestas” pero no siempre sus episodios serán alegres. Lo festivo en realidad será el punto de partida para que Rozenmacher, Somigliana, Cossa, Talesnik y Halac hundan el bisturí en la realidad argentina.

Los cinco transitaron alguna vez, con sus ideas y sus guiones mediante, en aquel programa que, al empezar la década del setenta, enfrentó por primera vez al público de televisión con situaciones y personajes con los que realmente se podía identificar. Aquellas “Historias de jóvenes” fue la primera coincidencia de Carlos Somigliana, 38; Ricardo Halac, 35; Germán Rozenmacher, 34; Ricardo Talesnik, 34, y Roberto Cossa, 31. Tienen, individualmente, algunos éxitos teatrales en su cuenta y comparten la definición de “los nuevos autores de teatro”, la nueva generación de dramaturgos que irrumpió hace casi diez años pero que no se constituyó como grupo sino hasta hace poco tiempo. El público se enteró cuando El avión negro ocupó el escenario del teatro Regina y, cosa rara en nuestro ambiente, no figuraba un solo autor sino ellos cinco, sin especificar cuál había sido el aporte de cada uno, solidariamente responsables frente a lo que pudiera pasar con la obra. La crítica fue buena, con polémica y todo, y la taquilla también.

No solamente eso, sino el hecho de que ya eran definitivamente un equipo, fue lo que los decidió a afrontar otra cara del teatro: juntos produjeron la pieza de uno de ellos: Cien veces no debo, de Ricardo Talesnik. Tienen, además, un nombre oficial: Grupo de Autores.

Con ese nombre empiezan una nueva experiencia, que el público recién podrá ver a partir de enero por Canal 9 y que SEMANA ya palpó ahora, al grabarse el primer programa de la serie.

Nos encontramos con ellos cuando, al mediodía del domingo pasado, los cinco estaban reunidos en la cabina desde donde el director Héctor Aure controlaba los movimientos de Pepe Soriano creando el primer personaje que escribieron para él. Porque siempre va a haber un rol para este actor que es en gran medida responsable de que Las fiestas (el nombre de la serie) se haya concretado. Fue Pepe, un exclusivo del canal, el que les pidió ideas para televisión, ellos contestaron con una carpeta con los temas resumidos, y como las telenovelas tienen cada vez un rating más bajo y los programas de calidad empiezan a competir, llegó el sí de los ejecutivos y Las fiestas está en marcha.

El tiempo apremia mucho en el mundo televisivo y también en el periodístico, sobre todo cuando se quiere dar una primicia, entonces dejamos la grabación que no se podía interrumpir para charlar y nos fuimos los cinco, Pérez Campos y yo, a uno de esos cafés vecinos al canal, donde seguramente se gestaron ideas como ésta y donde mucha gente se asoma con la esperanza de conseguir algún autógrafo.

—Nuestro objetivo es hacer un programa bueno, desmitificador, crítico. Sabemos que aquí las limitaciones no son las mismas que en el teatro, es un medio tal vez más restringido en cuanto a libertad de expresión, pero no vamos a autocensurarnos, simplemente vamos a respetar las reglas del juego —explicó Somigliana, guionista de algunos capítulos de Cosa Juzgada y el único que tiene un empleo sin relación directa con este mundo de escribir cosas: es empleado de un Juzgado Federal. Rozenmacher es, en cambio, periodista. Talesnik es el que más dinero ha ganado con sus derechos de autor y, vieja broma del ambiente, el único hombre que puede vivir de la fiaca. Es que La fiaca no sólo fue un éxito aquí, en cine y teatro, sino que se ha montado en muchos países y ha sido traducida a muchos idiomas. El último suceso lo obtuvo en Río de Janeiro, Talesnik acaba de volver de allí, contentísimo claro está. Él nos dijo: —El canal nos quería contratar por un año pero sólo aceptamos que fueran seis meses, renovables de mutuo acuerdo, porque queremos cuidar mucho la elaboración de los libros y, aun cuando se hacen las cosas en serio, el riesgo del desgaste existe. No queremos depender de la televisión para vivir. Deseamos garantías frente a nosotros mismos. Otra cosa poco usual es que en el contrato se especifica que el canal y nosotros, de mutuo acuerdo, elegimos al director. Es Héctor Aure.

—¿Por qué se llama Las fiestas?

—Porque la excusa para mostrar la realidad es, en cada capítulo que durará una hora y me- (el texto continúa cortado en el margen derecho)

Epígrafes de las fotos:
Foto superior: Rozenmacher, Somigliana, Cossa, Talesnik y Halac (de izq. a der.), los padres de la criatura, controlan el nacimiento del

Foto inferior: Fernando Iglesias, Hilda Suárez y Pepe Soriano: suegro, mujer dominante y marido sometido en “La farra”.



Archivos Incompletos: Silvina Bullrich - Dalmiro Saenz: —Parecés el Pájaro Loco —Y vos lo sos (circa años 70)

      ¿Qué son los ARCHIVOS INCOMPLETOS?

Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que lo el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. O tal vez, encuentro algún recorte curioso, que elijo dejar aquí como en una capsula del tiempo mas allá de que me interese o no. 
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.



—No. Creo que no. Creo que elegiría una que hoy diga basta.
—¿Basta a qué?
—Basta a tantas cosas, basta a la falta de justicia social, basta a la desvalorización de los valores espirituales, basta a esos "bastas" que no son más que palabras porque no están respaldados por los hechos.
—¿Por qué no me respaldás en ese último basta tuyo?
—¿Cómo?
—¡Escribilo! ¡Grítalo! ¡Pintalo en esa pared!

Lo hizo sin titubear ante el asombro de la gente que pasaba, ante el comentario de una chica que la miró y fue mirada por Silvina y tal vez archivada en su subconsciente como un "objeto de amor legal" con que ella describió alguna vez a uno de sus personajes.

—Tomá —le dije—, y le alcancé un revólver 38 cargado con seis balas en su tambor. Vos no creés en la violencia, lo has dicho muchas veces; sin embargo sé que pelearías por muchas cosas. No me interesan cuáles son esas cosas, me interesa que empuñes este revólver y me digas qué tipo de fuerza necesitarías para utilizarlo.

Me miró seriamente, tomó el revólver y después dijo una frase que probablemente no olvide mientras viva:

"Sólo necesitaría alguien que tuviese fe en mí; nunca nadie me dijo jamás: vení, unite a nosotros, sólo tengo para ofrecerte un lugar donde colocar tu muerte."

Epígrafe de la foto superior central:

—Parecés el Pájaro Loco.
—Y vos lo sos.

Epígrafes de la foto superior derecha:

"Soy tantas Silvinas que a veces ni yo puedo soportarme."

"Yo no he escrito libros que no sean éxitos."


16/7/26

Archivos Incompletos: El Creo de los Intelectuales por Eduardo Gudiño Kieffer (circa 1970)

     ¿Qué son los ARCHIVOS INCOMPLETOS?

Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que lo el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. O tal vez, encuentro algún recorte curioso, que elijo dejar aquí como en una capsula del tiempo mas allá de que me interese o no. 
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.



Transcripción con Gemini IA

EL CREDO DE LOS INTELECTUALES 

por Eduardo Gudiño Kieffer

SEGUIMOS LA SERIE. COMENZAMOS CON EL CREDO ARGENTINO. SEGUIMOS CON EL CREDO DE LOS PROVINCIANOS. Y AHORA PEDIMOS A EDUARDO GUDIÑO KIEFFER, UNO DE NUESTROS MAS DESTACADOS ESCRITORES, QUE RECOPILARA LOS LUGARES COMUNES, LOS ERRORES COMUNES Y TODAS AQUELLAS FRASES HECHAS QUE LOS INTELECTUALES ENTRONIZAN COMO UNA VERDADERA "BIBLIA" COTIDIANA.

  • Todos los "best sellers" son un bodrio. "Cien años de soledad" es la excepción que justifica la regla.

  • El "boom" de la literatura argentina es una realidad que prueba la avidez de nuestro público por planteos esencialmente nacionales.

  • El "boom" de la literatura argentina es un invento comercial que prueba la avidez de los editores ante un público meramente hedonista.

  • El lenguaje soez de los jóvenes escritores es una manera de disimular su falta de talento. La verdadera literatura está en las obras de las poetisas de los suplementos dominicales.

  • Si a Borges le dan el Premio Nobel, me voy a alegrar como argentino.

  • Para un intelectual argentino no hay nada mejor que un intelectual europeo.

  • O norteamericano, pero menos. Y nada peor que otro intelectual argentino.

  • Es difícil triunfar. La trenza de los viejos embroma.

  • Es difícil mantenerse. La trenza de los jóvenes embroma.

  • Si no fuera por la censura todos seríamos unos genios, pero degeneraditos.

  • Para ser intelectual de moda hace falta hablar de diacronía, sincronía, Saussure, Lacan, valor de cambio del lenguaje y otras cosas, pero de modo tal que nadie las entienda. Entonces van a pensar que somos inteligentísimos.

  • El éxito que le toca a uno es merecido, seguro. Pero el que le toca a los demás es solamente efecto de la promoción comercial.

  • Pintar un río será muy divertido, pero eso no es arte porque el arte es eterno.

  • Los intelectuales de izquierda pretenden manejarnos con teorías foráneas.

  • Los intelectuales de derecha pretenden manejarnos con teorías foráneas.

  • Bueno, será cierto que el cine nacional está en decadencia. Pero las películas mexicanas son peores, ¿no?

  • Y ya que Cortázar insiste en vivir en Francia, ¿por qué no escribe sus libros en francés?

  • ¿Que expuso en Nueva York, París y Londres? Macanas, allá nadie lo conoce.

  • ¿Que lo tradujeron al inglés, al francés y al italiano? Macanas, allá nadie lo conoce.

  • Es feo ser un intelectual de país subdesarrollado. Pero peor es ser un intelectual de provincia de país subdesarrollado.

  • Los que escriben en revistas populares no son intelectuales, che. Son periodistas, no más.



15/7/26

Archivos Incompletos: José Omar Pastoriza de Racing "Los barras no son la hichada, son un grupito" (circa 1970)

      ¿Qué son los ARCHIVOS INCOMPLETOS?

Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que lo el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. O tal vez, encuentro algún recorte curioso, que elijo dejar aquí como en una capsula del tiempo mas allá de que me interese o no. 
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.



"NO GUARDO NINGUN RENCOR"

Un hombre cansado, con la camisa desabrochada, recostado en un sillón oscuro escucha al locutor que continúa transmitiendo desde la sede social del club de Avellaneda los goles que esa tarde llevaron al equipo de Independiente a obtener el Campeonato Metropolitano de Fútbol. Ese hombre, contento, satisfecho, es José Omar Pastoriza (28 años), volante ofensivo del club que hoy lograra el primer puesto en el campeonato, después de un dramático partido jugado contra Racing Club. En su casa, Pueyrredón al 700, 3er. piso, departamento 9, rodeado por su mujer, Liliana Ceccaldi, y su hija, Karina, de dos años, nos recibe para hablar sin demasiado entusiasmo del incidente que protagonizara hace unos días.

—¿No les parece más importante hablar de la victoria? ¿Vio lo que es el fútbol? Nada puede compararse a esta emoción. Pero si ustedes quieren —agrega solícito y resignado—. Esas "cosas" son bastante comunes en nuestra profesión. Resulta que terminábamos de jugar el partido contra Platense. Perdimos tres a dos... y en cancha nuestra. Eso parece que no gustó a la hinchada... A esa minoría de siempre. A los que buscan cualquier recurso para armar lío. La pérdida del partido hacía tambalear nuestras aspiraciones a lograr el campeonato. Un poco deprimidos caminamos para retirarnos de la sede del club hasta la playa que guardaba nuestros autos cuando descubrimos que allí nos esperaban unos cincuenta tipos. Poco después comprendería que la intención no era pedirnos autógrafos sino agredirnos. Mejor dicho, agredirme directamente a mí. Me acusaron de no querer jugar por problema de "mangos". En realidad lo que había sucedido es que estaba sencillamente lesionado.

—¿Y?

—Me acompañaban Santoro, Raimondo, Yazalde y dos o tres dirigentes. Todos salieron en mi defensa. Consecuentemente fueron los más golpeados. Pero ésa no es la hinchada de mi club, son sencillamente "un grupito" que vive dentro de todas las hinchadas. Nada más.

—¿Este triunfo es para usted una revancha?

—No y sí. No, porque esos tipos me preocupan demasiado poco para tomarme revancha. Y sí, porque este triunfo es una demostración a toda la gente que pensaba mal del partido de hoy, a todos esos rumores de la calle, a todos los que comentaban que Racing iba a venderse, a ir a menos, que nos iban a entregar el partido. Fue una demostración de la limpieza de nuestro fútbol. Racing hizo todo lo posible por ganarnos, por eso esta victoria nos costó tanto.

Su mujer lo interrumpe para recordarle que en la sede de Independiente lo están esperando. Pastoriza se recobra de su modorra para acudir a esa cita que tiene con la hinchada. Con una sonrisa nos recuerda antes de tomar su saco: "¡El fútbol es bárbaro! ¿Verdad?" Sólo han pasado tres horas desde que ese partido contra Racing lo convirtiera en campeón.

Epígrafe de la foto (abajo a la izquierda):

EL DELIRIO. De la Mata y Semenewicz se abrazan con sus compañeros. Un sueño que se concreta.


14/7/26

Archivos Incompletos: Fútbol femenino en Buenos Aires - Mujeres a patadas (1969)

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Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que lo el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. O tal vez, encuentro algún recorte curioso, que elijo dejar aquí como en una capsula del tiempo mas allá de que me interese o no. 
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.


EN ESTA ENTREGA: Fútbol femenino en Buenos Aires. Mujeres a patadas (circa 1969)


FUTBOL FEMENINO EN BUENOS AIRES

MUJERES A PATADAS

El último domingo, en la cancha de Independiente, dos equipos femeninos de fútbol abrieron lo que será un cuadrangular a ese estilo. Canal 13 los transmitirá. En el encuentro en cuestión hubo unas 2.000 personas, y entre ellas estuvimos nosotros para contarle todo.

(Pie de foto principal): No es el Lago de los Cisnes. Es una gambeta previa al gol.

Salieron a la cancha haciendo picar una número cinco y eso fue suficiente para que los de la tribuna estallaran en cantitos que terminaban casi invariablemente en lará lará lará. Lo que decían antes de ese final hablaba de la cocina, de lavar pañales y esas cosas. Porque —para qué negarlo— los de la tribuna le tenían tanta confianza a las 22 jugadoras de fútbol como la que le puede tener uno a un mono borracho piloteando un Boeing. Un señor pelado con cara de Maipo se desilusionó en voz alta por las piernas demasiado musculosas. Palito Ortega entró al campo para dar el puntapié inicial y entre los aplausos surgió una potente voz (siempre hay una potente voz en las canchas) que le gritó: "Qué decís, Don Segundo Sombra", refiriéndose muy claramente a la simpatía que Palito siente por River, el club de sus amores y dolores. Mientras tanto, Leonardo Barujel me explicaba que era él quien había organizado ese "cuadricular". —Cuadrangular. —Bueno, eso... Y es una cosa seria, ya vas a ver...

Y era una cosa seria. Apenas empezó el partido quedó demostrado. Nada de "¿Me permite usted distraerle el balón por unos segundos?" o "Le ruego sepa excusarme por haberme sobrepasado en mi afán deportivo". Nada de eso. En cuanto las acciones se pusieron medio violentas empezaron a decirse cosas que asombrarían por su originalidad y rudeza a un estibador jubilado. El calor del deporte, claro. El árbitro Guillermo Nimo —50.000 pesos por cada partido; renunciante de la AFA; lucía simpático cardigan negro— lo explicaba:

—Te discuten las jugadas, además... Son fenómenas. Ellas se toman todo esto muy en serio y, claro, al final uno también se lo toma en serio...

Y no sólo ellas o Nimo. Los de la tribuna empezaron a mirar con cierto respeto a algunas de ellas después de verlas jugar. En ese momento fue cuando llegó el señor de sobretodo largo trayendo de la mano una rubiecita de pelo corto y blue jeans. Le decía al entrenador:

—Mire: yo le juro que no se va a arrepentir... Usted no sabe lo que es la nena jugando... Fabulosa, don, f a b u l o s a... Pruébela ¿quiere?

—¿Quiere que le diga una cosa? Si yo llego a sacar a una de ellas para meter a su hija, ¡la que sale me mata! ¡Me araña todo! ¡Me destroza! Usted no sabe lo que son... Cualquier cosa menos impedirles jugar...

—Bueno, está bien. Anótela para la semana que viene... Es fabulosa... La mejor delantera que haya visto, don... Increíble, vea...

La nena se llama Marta Selnick, tiene 18 años y hace 20 días jugó un partido amistoso en el cual era la única mujer, tanto de su equipo como del contrario. Metió 5 goles. Los únicos 5 goles del partido. Mientras papá —que quizás toda su vida soñó con tener un hijo que jugara fútbol; se desilusionó al nacer la nena y ahora le volvieron todas las ilusiones con más fuerza que nunca— hablaba; Marta miraba el field.

—Se la van a sacar... se la van a sacar... ¿No te digo? ¡Se la sacaron! ¡Qué chambón que es!

La "chambona" quedó parada en medio de la cancha, despojada de la pelota, mientras la que ahora era dueña del balón lo llevaba haciendo "bicicleta". Allí fue cuando pensé lo útil que sería la maxifalda para jugar fútbol. Habría que adivinar quién tiene la pelota.

—¿Cómo te llamás? —Alicia Mudry. —¿Hace mucho que jugás al fútbol? —Y... unos cinco años. —¿Por qué jugás al fútbol? —Porque me gusta, qué sé yo. Es lindo. —Tu novio, ¿qué dice? —No tengo novio. Tenía pero tuvimos que separarnos... El era jugador de Newell's Old Boys y cada vez que salía a la cancha toda la hinchada lo cargaba porque sabían que yo también juego fútbol...

Se caen y se levantan enseguida. Corren como si detrás viniera el de la cuenta de la luz. No se cansan nunca. A veces se golpean duro pero no hacen bandera ni la van de mártires del field. Ponen cara de ay con ganas y hasta se les cae una lagrimita pero no dicen ni mus.

—Por qué llorás? ¿Te pegaron fuerte? —No. —¿Entonces? —Porque perdimos. No me gusta que perdamos. —¿Hacés algo más además de jugar fútbol? —Trabajo, ¡Pucha, qué bronca haber perdido! Me duele... —¿Cómo te llamás? —Yannucci. Marta Yannucci...

Ante Garmaz, que alguna vez se proclamó como futuro presidente de Boca, era ungido ahora como presidente honorario de Universitario Femenino.

—¡La voy a traer a jugar a Susana Giménez y matamos!

Hugo Moser, cuya extensión corpórea parece ser Susana Freyre ya que no se separan ni para ver quién llama, era el capo máximo de la parte televisiva del asunto ya que es Gerente de Deportes del canal del telepibe. Miraba todo como suelen hacerlo los inteligentes ante algo así: con risueño asombro pero sin negar lo que tenía frente a sí.

—Oíme... hay algunas que juegan muy bien. Esto es para pensarlo un ratito ¿eh?... Quien te dice que...

Y tenía razón. Asombra y hasta da un cachito de risa, claro, pero también —no hay que olvidarlo— asombró que las mujeres votaran, que fueran diputadas, que pilotearan aviones, que condujeran colectivos o taxis, que hicieran la guerra, que fumaran.

—¿Cómo te llamás? —Elba Selva. —¿Qué hacés además de esto? —Trabajo y soy ama de casa... Estoy casada y tengo un bebé de 7 meses... Este... , y dígame, señora, ¿qué opina su marido? —A él le gusta mucho como

(Recuadro inferior derecho): LA SEÑORITA GOLEADORA

(Número de página abajo a la izquierda): 94



Archivos Incompletos: Enrique Liporace la renuncia al éxito masivo para no destruirse como hombre y resguardar su integridad artística (1971)

    ¿Qué son los ARCHIVOS INCOMPLETOS?

Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que lo el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. O tal vez, encuentro algún recorte curioso, que elijo dejar aquí como en una capsula del tiempo mas allá de que me interese o no. 
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.


EN ESTA ENTREGA: Enrique Liporace (circa 1971-1972)


Enrique Liporace,

actor,

comenzó en papeles

secundarios

para tiras televisivas.

Más tarde,

como galán y

protagonista, alcanzó

la popularidad. Ahora,

después de viajar a

los Estados Unidos,

ha decidido dedicarse

sólo al teatro.

"Soy otro Liporace".


CUANDO

EL ESPECTACULO ES

TRABAJAR DURO

Quería triunfar, luchó durante cinco años para conseguirlo y cuando lo logró... dejó todo y se fue...

—¿Por qué se fue?

—Para no perecer, para no acabarme como hombre.

Es una frase importante, demasiado compleja para no ahondar en ella. Sin embargo es difícil; Enrique Liporace es demasiado encerrado en sí mismo para lograr entenderlo con una pregunta. Conversar con él es como un juego que tiene el contrapunto de anémicos monosílabos. Pero más allá de esos monosílabos hay algo. Hay que descubrirlo. Por eso nada mejor que cambiar de escenario para la charla. Liporace elige el lugar. No es una plaza. No es un café. No es una vereda cualquiera. Es algo que de pronto lo define más que todo lo que pueda decir: el aeroparque. El efecto es instantáneo: Liporace se convierte en "Quique". Se suelta y la conversación no necesita ser apuntalada continuamente por preguntas.

—Las hélices, el ruido, el olor del aeropuerto me fascinan. Este vaivén continuo de gente que va y viene me gusta...; es como si uno fuera a tomar el avión.

Acomoda su pelo disperso y sonríe. Entonces parece perder el miedo y habla. Así nos enteramos de que su madre es hija de alemanes; de que su padre es comerciante; de que su hermano tiene 31 años y es doctor en química; de que su infancia fue muy normal; de que tuvo su primera bicicleta a los ocho años, un día de Reyes; de que se enamoró de su maestra de primero superior y de que a los quince años ya no tenía dudas de que quería ser actor y luchó con toda la incomprensión familiar para lograrlo.

—¿Cuál fue su primer papel importante?

—Fue en la tira diaria "Los hermanos". Aunque ya había hecho teatro, el público empezó a conocerme en ese momento. Duró tres años; yo tenía a mi cargo el personaje del hermano menor, un muchacho simpático, egoísta y malcriado. Además muy lírico, como yo era entonces.

—¿Ya no es lírico, Enrique?

Antes de contestar se pasa repetidas veces la mano por el pelo, luego las refriega una contra la otra. Aprieta los dientes y casi con rabia dice: ¡No!... Es un no tajante. Pero es un "no" con puntos suspensivos... Detrás de esa pausa reflexiva viene enseguida la explicación:

—... Ahora hay que ser práctico, si uno quiere ser alguien... Ahora sé que lo importante es un cachet, lógicamente dentro de algunas condiciones para no disminuirse como actor, hay que entrar en el juego o "rajarse" si uno no quiere prostituirse...

Otra vez la misma pausa nos dice que podemos seguir preguntando y lo hacemos.

—¿Por eso se fue?

Antes de responder se para... Es de estatura normal y viste de un modo "casi" clásico. Un saco gris a cuadros, un sweater "Shetland" recién traído de Londres, pantalón negro de corderoy y unos impecables mocasines de "Guido" recién lustrados. Un pañuelo azul hace juego con las medias. El cuello de la camisa, blanca, es lo único que está fuera de sitio. Se siente observado y explica:

—Odio las ballenitas de la camisa, prefiero el cuello arrugado.

Decididamente no quiere responder la pregunta. Se pone inexplicablemente nervioso; parece que va a dar por terminada la entrevista. Pero sonríe y vuelve a sentarse.

—¿Alguna vez sintió que se deterioraba como hombre?

—Sí, muchas veces, pero desgraciadamente en una sociedad como la nuestra es el precio que se tiene que pagar.

—¿Por qué?

—Porque todo debería ser diferente, porque todo el mundo tendría que tener posibilidades para llegar, porque nadie tendría que tratar de hundir a nadie...

Esta vez la pausa se llena de una sonrisa. Otra vez la embestida de la timidez. Abriendo sus brazos trata de explicar, de amortiguar sus palabras:

—Lo que pasa es que todavía soy muy joven y me queda algo de lirismo... eso me ocurre cuando hablo demasiado.

Entonces rápidamente, apurado, nos reseña todo lo que hizo desde que el éxito lo alcanzó en "Los hermanos". Después de tres años de actuar en la tira continuamente se convirtió en primera figura de teleteatro. Al punto de que gracias a él se formó un nuevo rubro televisivo, "Enrique Liporace-Marta González", que interpretó dos novelas de un año de duración cada una: "La gata" y "La chica del bastón". Luego comenzó a trabajar en "Matrimonios y algo más" y en "El ciclo de teatro 13". Pos


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