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“MOSAICO”
Es un “mosaico” de cortos publicitarios con una endeble anécdota circulando entre ellos para dar la idea de que se trata de “un” mosaico y no de 38. Pero al final, después de tanta imprecisión, arabesco y pedrería, el tema aparece con claridad: la publicidad es un asco, un subproducto principalísimo del “establishment” que devora tiernas modelos que jamás debieron dejar el rincón apacible donde comenzó su existencia como maestra bien relacionada con los niños. Néstor Paternostro se parece mucho a un escorpión suicida después de haber convocado a su alrededor el fuego que lo vuelve loco: los incontables cortos publicitarios que atraparon entre sus garfios de celuloide a maestritas, modistillas, estudiantes y niñas bien que jamás debieron abandonar sus apacibles existencias. Se podría discutir el atrabiliario mensaje que supone que un espíritu de verdad puede ser triturado por esa maquinaria o cualquier otra, pero dejando de lado la importancia temática del film, hay que reconocer que Paternostro es un exquisito del cine, un gran director de intérpretes y un sensitivo lleno de ideas que, no bien encuentre un tema que cale hondo en el alma de la gente, pondrá una piedra grandota para marcar su paso por el cine.
Hay momentos de apabullante belleza en su cinta (la originalísima idea, tomas y composición
(Epígrafe de la foto)
Entierro de un hippie: alucinante poesía visual.
del cuadro en el entierro del estrambótico personaje que hace Owe Monk; el sarcasmo brutal de las fulgurantes modelos entre las casitas y los niños pobres de San Luis; las tomas de la modelo a caballo en la playa; la lluvia en la habitación; el juego de luces de faros y focos en la noche), pero es sobre todo el trabajo de montaje el que muestra a Paternostro como un sensible que sabe combinar un concepto moderno del cine con un buen gusto deslumbrante. También, ya lo dije, su tarea como director de intérpretes. Están todos bien, Luppi, Monk y cuarenta más, pero Perla Caron, con su carucha dúctil y sus muecas y morisquetas, se planta ahí, desde la primera toma en que aparece, como la actriz más importante que haya desfilado por el cine nacional. Superficial de tema, con ese repetido jueguito de ataque al “establishment”, hippies funambulescos incluidos, esta película es terriblemente importante por la revelación de un director que sabe un montón y de una actriz que con esta actuación inicia lo que será una gran carrera. Su ternura no puede ser un invento.
¿Qué son los ARCHIVOS INCOMPLETOS?
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SEGUIMOS LA SERIE. COMENZAMOS CON EL CREDO ARGENTINO. SEGUIMOS CON EL CREDO DE LOS PROVINCIANOS. Y AHORA PEDIMOS A EDUARDO GUDIÑO KIEFFER, UNO DE NUESTROS MAS DESTACADOS ESCRITORES, QUE RECOPILARA LOS LUGARES COMUNES, LOS ERRORES COMUNES Y TODAS AQUELLAS FRASES HECHAS QUE LOS INTELECTUALES ENTRONIZAN COMO UNA VERDADERA "BIBLIA" COTIDIANA.
Todos los "best sellers" son un bodrio. "Cien años de soledad" es la excepción que justifica la regla.
El "boom" de la literatura argentina es una realidad que prueba la avidez de nuestro público por planteos esencialmente nacionales.
El "boom" de la literatura argentina es un invento comercial que prueba la avidez de los editores ante un público meramente hedonista.
El lenguaje soez de los jóvenes escritores es una manera de disimular su falta de talento. La verdadera literatura está en las obras de las poetisas de los suplementos dominicales.
Si a Borges le dan el Premio Nobel, me voy a alegrar como argentino.
Para un intelectual argentino no hay nada mejor que un intelectual europeo.
O norteamericano, pero menos. Y nada peor que otro intelectual argentino.
Es difícil triunfar. La trenza de los viejos embroma.
Es difícil mantenerse. La trenza de los jóvenes embroma.
Si no fuera por la censura todos seríamos unos genios, pero degeneraditos.
Para ser intelectual de moda hace falta hablar de diacronía, sincronía, Saussure, Lacan, valor de cambio del lenguaje y otras cosas, pero de modo tal que nadie las entienda. Entonces van a pensar que somos inteligentísimos.
El éxito que le toca a uno es merecido, seguro. Pero el que le toca a los demás es solamente efecto de la promoción comercial.
Pintar un río será muy divertido, pero eso no es arte porque el arte es eterno.
Los intelectuales de izquierda pretenden manejarnos con teorías foráneas.
Los intelectuales de derecha pretenden manejarnos con teorías foráneas.
Bueno, será cierto que el cine nacional está en decadencia. Pero las películas mexicanas son peores, ¿no?
Y ya que Cortázar insiste en vivir en Francia, ¿por qué no escribe sus libros en francés?
¿Que expuso en Nueva York, París y Londres? Macanas, allá nadie lo conoce.
¿Que lo tradujeron al inglés, al francés y al italiano? Macanas, allá nadie lo conoce.
Es feo ser un intelectual de país subdesarrollado. Pero peor es ser un intelectual de provincia de país subdesarrollado.
Los que escriben en revistas populares no son intelectuales, che. Son periodistas, no más.
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Un hombre cansado, con la camisa desabrochada, recostado en un sillón oscuro escucha al locutor que continúa transmitiendo desde la sede social del club de Avellaneda los goles que esa tarde llevaron al equipo de Independiente a obtener el Campeonato Metropolitano de Fútbol. Ese hombre, contento, satisfecho, es José Omar Pastoriza (28 años), volante ofensivo del club que hoy lograra el primer puesto en el campeonato, después de un dramático partido jugado contra Racing Club. En su casa, Pueyrredón al 700, 3er. piso, departamento 9, rodeado por su mujer, Liliana Ceccaldi, y su hija, Karina, de dos años, nos recibe para hablar sin demasiado entusiasmo del incidente que protagonizara hace unos días.
—¿No les parece más importante hablar de la victoria? ¿Vio lo que es el fútbol? Nada puede compararse a esta emoción. Pero si ustedes quieren —agrega solícito y resignado—. Esas "cosas" son bastante comunes en nuestra profesión. Resulta que terminábamos de jugar el partido contra Platense. Perdimos tres a dos... y en cancha nuestra. Eso parece que no gustó a la hinchada... A esa minoría de siempre. A los que buscan cualquier recurso para armar lío. La pérdida del partido hacía tambalear nuestras aspiraciones a lograr el campeonato. Un poco deprimidos caminamos para retirarnos de la sede del club hasta la playa que guardaba nuestros autos cuando descubrimos que allí nos esperaban unos cincuenta tipos. Poco después comprendería que la intención no era pedirnos autógrafos sino agredirnos. Mejor dicho, agredirme directamente a mí. Me acusaron de no querer jugar por problema de "mangos". En realidad lo que había sucedido es que estaba sencillamente lesionado.
—¿Y?
—Me acompañaban Santoro, Raimondo, Yazalde y dos o tres dirigentes. Todos salieron en mi defensa. Consecuentemente fueron los más golpeados. Pero ésa no es la hinchada de mi club, son sencillamente "un grupito" que vive dentro de todas las hinchadas. Nada más.
—¿Este triunfo es para usted una revancha?
—No y sí. No, porque esos tipos me preocupan demasiado poco para tomarme revancha. Y sí, porque este triunfo es una demostración a toda la gente que pensaba mal del partido de hoy, a todos esos rumores de la calle, a todos los que comentaban que Racing iba a venderse, a ir a menos, que nos iban a entregar el partido. Fue una demostración de la limpieza de nuestro fútbol. Racing hizo todo lo posible por ganarnos, por eso esta victoria nos costó tanto.
Su mujer lo interrumpe para recordarle que en la sede de Independiente lo están esperando. Pastoriza se recobra de su modorra para acudir a esa cita que tiene con la hinchada. Con una sonrisa nos recuerda antes de tomar su saco: "¡El fútbol es bárbaro! ¿Verdad?" Sólo han pasado tres horas desde que ese partido contra Racing lo convirtiera en campeón.
EL DELIRIO. De la Mata y Semenewicz se abrazan con sus compañeros. Un sueño que se concreta.
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EN ESTA ENTREGA: Fútbol femenino en Buenos Aires. Mujeres a patadas (circa 1969)
El último domingo, en la cancha de Independiente, dos equipos femeninos de fútbol abrieron lo que será un cuadrangular a ese estilo. Canal 13 los transmitirá. En el encuentro en cuestión hubo unas 2.000 personas, y entre ellas estuvimos nosotros para contarle todo.
(Pie de foto principal): No es el Lago de los Cisnes. Es una gambeta previa al gol.
Salieron a la cancha haciendo picar una número cinco y eso fue suficiente para que los de la tribuna estallaran en cantitos que terminaban casi invariablemente en lará lará lará. Lo que decían antes de ese final hablaba de la cocina, de lavar pañales y esas cosas. Porque —para qué negarlo— los de la tribuna le tenían tanta confianza a las 22 jugadoras de fútbol como la que le puede tener uno a un mono borracho piloteando un Boeing. Un señor pelado con cara de Maipo se desilusionó en voz alta por las piernas demasiado musculosas. Palito Ortega entró al campo para dar el puntapié inicial y entre los aplausos surgió una potente voz (siempre hay una potente voz en las canchas) que le gritó: "Qué decís, Don Segundo Sombra", refiriéndose muy claramente a la simpatía que Palito siente por River, el club de sus amores y dolores. Mientras tanto, Leonardo Barujel me explicaba que era él quien había organizado ese "cuadricular". —Cuadrangular. —Bueno, eso... Y es una cosa seria, ya vas a ver...
Y era una cosa seria. Apenas empezó el partido quedó demostrado. Nada de "¿Me permite usted distraerle el balón por unos segundos?" o "Le ruego sepa excusarme por haberme sobrepasado en mi afán deportivo". Nada de eso. En cuanto las acciones se pusieron medio violentas empezaron a decirse cosas que asombrarían por su originalidad y rudeza a un estibador jubilado. El calor del deporte, claro. El árbitro Guillermo Nimo —50.000 pesos por cada partido; renunciante de la AFA; lucía simpático cardigan negro— lo explicaba:
—Te discuten las jugadas, además... Son fenómenas. Ellas se toman todo esto muy en serio y, claro, al final uno también se lo toma en serio...
Y no sólo ellas o Nimo. Los de la tribuna empezaron a mirar con cierto respeto a algunas de ellas después de verlas jugar. En ese momento fue cuando llegó el señor de sobretodo largo trayendo de la mano una rubiecita de pelo corto y blue jeans. Le decía al entrenador:
—Mire: yo le juro que no se va a arrepentir... Usted no sabe lo que es la nena jugando... Fabulosa, don, f a b u l o s a... Pruébela ¿quiere?
—¿Quiere que le diga una cosa? Si yo llego a sacar a una de ellas para meter a su hija, ¡la que sale me mata! ¡Me araña todo! ¡Me destroza! Usted no sabe lo que son... Cualquier cosa menos impedirles jugar...
—Bueno, está bien. Anótela para la semana que viene... Es fabulosa... La mejor delantera que haya visto, don... Increíble, vea...
La nena se llama Marta Selnick, tiene 18 años y hace 20 días jugó un partido amistoso en el cual era la única mujer, tanto de su equipo como del contrario. Metió 5 goles. Los únicos 5 goles del partido. Mientras papá —que quizás toda su vida soñó con tener un hijo que jugara fútbol; se desilusionó al nacer la nena y ahora le volvieron todas las ilusiones con más fuerza que nunca— hablaba; Marta miraba el field.
—Se la van a sacar... se la van a sacar... ¿No te digo? ¡Se la sacaron! ¡Qué chambón que es!
La "chambona" quedó parada en medio de la cancha, despojada de la pelota, mientras la que ahora era dueña del balón lo llevaba haciendo "bicicleta". Allí fue cuando pensé lo útil que sería la maxifalda para jugar fútbol. Habría que adivinar quién tiene la pelota.
—¿Cómo te llamás? —Alicia Mudry. —¿Hace mucho que jugás al fútbol? —Y... unos cinco años. —¿Por qué jugás al fútbol? —Porque me gusta, qué sé yo. Es lindo. —Tu novio, ¿qué dice? —No tengo novio. Tenía pero tuvimos que separarnos... El era jugador de Newell's Old Boys y cada vez que salía a la cancha toda la hinchada lo cargaba porque sabían que yo también juego fútbol...
Se caen y se levantan enseguida. Corren como si detrás viniera el de la cuenta de la luz. No se cansan nunca. A veces se golpean duro pero no hacen bandera ni la van de mártires del field. Ponen cara de ay con ganas y hasta se les cae una lagrimita pero no dicen ni mus.
—Por qué llorás? ¿Te pegaron fuerte? —No. —¿Entonces? —Porque perdimos. No me gusta que perdamos. —¿Hacés algo más además de jugar fútbol? —Trabajo, ¡Pucha, qué bronca haber perdido! Me duele... —¿Cómo te llamás? —Yannucci. Marta Yannucci...
Ante Garmaz, que alguna vez se proclamó como futuro presidente de Boca, era ungido ahora como presidente honorario de Universitario Femenino.
—¡La voy a traer a jugar a Susana Giménez y matamos!
Hugo Moser, cuya extensión corpórea parece ser Susana Freyre ya que no se separan ni para ver quién llama, era el capo máximo de la parte televisiva del asunto ya que es Gerente de Deportes del canal del telepibe. Miraba todo como suelen hacerlo los inteligentes ante algo así: con risueño asombro pero sin negar lo que tenía frente a sí.
—Oíme... hay algunas que juegan muy bien. Esto es para pensarlo un ratito ¿eh?... Quien te dice que...
Y tenía razón. Asombra y hasta da un cachito de risa, claro, pero también —no hay que olvidarlo— asombró que las mujeres votaran, que fueran diputadas, que pilotearan aviones, que condujeran colectivos o taxis, que hicieran la guerra, que fumaran.
—¿Cómo te llamás? —Elba Selva. —¿Qué hacés además de esto? —Trabajo y soy ama de casa... Estoy casada y tengo un bebé de 7 meses... Este... , y dígame, señora, ¿qué opina su marido? —A él le gusta mucho como
(Recuadro inferior derecho): LA SEÑORITA GOLEADORA
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