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18/5/26

Archivos Incompletos: Paul McCartney, TRES ETAPAS DE MI VIDA (AÑOS 70)

En esta nueva sección compartiré nada mas que eso ARCHIVOS INCOMPLETOS. 

Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. 
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen. 


AÑOS 70S

Transcripción con IA

...que oigo en la radio, de mi padre tocando el piano, de sonidos de Rock'n Roll, de sonidos que inventamos con el grupo. Mi música es todo eso y es muy personal, sobre todo ahora que nace sólo de mí.

Hacemos canciones juntos con Linda y muchos me criticaron porque dudaron que ella las hubiera escrito. "Pero cómo —dijeron—, ésta se casa con éste, ¿y ahora resulta que sabe escribir canciones?". La verdad es que un día le dije: "Te enseñaré a escribir canciones aunque tenga que atarte al taburete del piano". Descubrimos que podíamos trabajar como un pequeño equipo. Lo tomamos muy en serio, aunque yo nunca fui una persona seria.

TRES ETAPAS EN MI VIDA

Trato que mi música no sea muy romántica, aunque siempre hay algo romántico en ella. Tampoco quiero que sea muy graciosa. No me gustan las cosas graciosas, con excepción de los bebés. Mi mejor música es una mezcla de dureza y ternura.

Compito con los otros tres, musicalmente. Es humano competir. Compito componiendo y tocando, que es lo que más me gusta en el mundo. Los otros tres son muy buenos músicos. Sensacionales. George ha demostrado hace muy poco que no es ningún tonto. John y Ringo son excelentes también.

¿Sabe? Es como si mi vida se repartiera en tres etapas. Está la época en que fui a la escuela, la época de las lecturas —Tennessee Williams, Dylan Thomas, teatro—. Leía en los ómnibus y fumaba en pipa. Después, Los Beatles, el affair Beatles. Y ahora, ahora que vuelvo a ser yo mismo. Es una cosa muy seria la vida. No se puede de vivir pensando que se va a repetir nueve veces, aunque yo muchas veces lo hago. Pero hay cosas que se hacen en su momento o, de lo contrario, nunca más.

¿Mi matrimonio con Linda? Estos problemas —los judiciales, la ruptura del grupo— nos han unido muchísimo. Todo lo que sucedió nos puso en la realidad. El asunto Beatles era maravilloso, pero era una vida muy protegida. Era como tener una institutriz. Me cansó la burocracia, me cansó 'Apple'. Por ejemplo, para Navidad, nos prepararon un arbolito para cada uno. Los mandé al demonio y robé un bello árbol en Escocia. Un bello árbol robado con mis propias y célebres manos.

Amo mi vida de estos días porque puedo hacer cosas mucho más simples y eso es justamente lo que me hace feliz. Yo soy más simple que la gente simple. Linda y yo nunca tratamos de organizar demasiado nuestras vidas. Hacemos las cosas impulsivamente. Por ejemplo, estamos en Escocia y en unos minutos hacemos un viaje a las islas Shetland. Cargamos bien el Land Rover, los chicos, Martha —nuestra perra ovejera inglesa— y, seguramente, perdemos el ferry-boat. Entonces conseguimos un bote pesquero y pagamos con un salmón y una botella de whisky. Lo que cuento es algo que sucedió, naturalmente. El capitán nos invitó con cerveza y Linda quiso igualar a los muchachos tomando como ellos. La pequeña Mary vomitó todo el viaje y yo me reí mucho. Hacemos estas cosas porque tenemos plata.

En algunas oportunidades las gentes nos reconocen, pero no se mete en nuestra intimidad y eso es muy bello. Si uno aparece como una estrella, la gente lo trata como a una estrella. Pero si va, como nosotros, en blue-jeans, nos quieren sin meterse.

Amo descubrir que en estos tiempos de cemento hay caballos vivos y lugares donde crece ilimitadamente el pasto y el aire es puro. Esos lugares existen en Escocia. No todo es ciudad y otros pastos crecen, además de marihuana. Y no sólo crecen sino que se pueden comer. No comemos carne, pero no es una actitud que intentemos imponer a los otros. Tampoco llevo colgado un cartel que diga "Serás vegetariano". Quiero concederme ciertas cosas, ser autoindulgente. Somos felices casi todo el tiempo, pero sabemos que somos dos vidas, no una, y eso debe ser respetado.

En este momento quisiera dejar de hablar. Hoy no he hecho nada y empiezo a sentirme molesto. Tengo que terminar temas y plantar algunas semillas. La naturaleza espera por mí.


[Epígrafe del recuadro fotográfico]

TODAVIA imperaban la alegría y el buen humor en el grupo más conmovedor de la historia de la música. Barbas y bigotes postizos cubren los rostros de Paul, John, George y Ringo.


MIRNA DELMA UNA SEÑORITA CURSI por Landrú

 


MIRNA DELMA
UNA SEÑORITA CURSI

—¡Progenitor, progenitor! —llamó Mirna Delma, en tanto descendía del ómnibus que los había conducido hasta el hipódromo—. Ya ves que no me han atemorizado las iras celestes ni la posibilidad de una precipitación pluvial y que, en cambio, opté por acompañarte al circo hípico.

—¡Callate la boca, tilinga! —chilló el padre—. ¡Y entrá de una vez, que está por largarse la tercera!

—¡Ah, qué atracción ejerce sobre las multitudes la arena palermitana! —reflexionó la cursi—. También yo, por qué negarlo, me siento contagiada por el vértigo del deporte de los reyes. Oye, responsable de mis días, ¿a qué rocín confiaremos nuestros capitales? Tal vez aquél, de pelaje entrecano.

—¡Qué entrecano ni chinchulines en conserva! ¡Ese es un tordillo! —gritó el padre perdiendo la paciencia—. ¡Y dejame leer tranquilo "La Fija", que quiero ver si hoy acierto una por lo menos!

—¡Tate! ¡Conque ese órgano periodístico te indica a qué noble bruto debes apostar tus peculios! —se asombró Mirna Delma—. ¡Y yo que suponía que todo dependía del capricho de la diosa Fortuna! ¡Mira, progenitor! ¡Contempla al jinete de ese corcel que ya se aproxima a la pista! ¿No se trata del famoso caballero que ejerce el magisterio?

—¿Qué es lo que dice esta tilinga? —preguntó, desconcertado, el padre de la cursi a un vendedor de café.

—Está hablando del "Maestro" —explicó el cafetero.

—Sí, sí; de esa manera se lo conoce en la jerga turfística —aprobó entusiasmada Mirna Delma, mientras se ponía unas gotas de perfume dulzón detrás del lóbulo de la oreja—. Y si no me equivoco, también se lo denomina el cuadrumano.

—El "Mono" —aclaró el cafetero.

—Aunque otros suelen llamarlo el cefalópodo tentaculado —prosiguió la cursi ante el estupor de su padre.

—El "Pulpo" —dijo el vendedor de café.

—Y no falta quien...

—¡Finishila! —gritó el padre enfurecido—. ¡Acabala, que me tenés podrido! ¿Por

Columna 2
qué no te vas a jugar cien boletos a algún burro y me dejás de escorchar?

—¡Qué ordinario eres! —protestó Mirna Delma, con temblores en todo el cuerpo—. Haría gustosa lo que me propones, pero temo que aproveches mi ausencia para concurrir al despacho de bebidas anexo a estas instalaciones para ingerir algún licor espirituoso. Y eso podría perturbar tu sistema digestivo, pues antes de abandonar el hogar común manducaste varias raciones de cucurbitácea en sazón.

—¡Lo único que yo hice fue morfar media sandía! —chilló el padre, frenético—. ¡Vení, tilinga; vamos a sacar los boletos! ¡Le voy a jugar quinientos ganadores a Legui! ¡Dame tu guita si querés que te saque algún boleto.

—Toma. Juégale mis haberes al equino de pelaje entrecano.

—¿Al tordillo? —gritó el padre retorciéndose de risa—. ¿A ese matungo querés jugarle? ¡Me alegro, porque va a entrar cola como un perro, y así puede ser que te rajes y me dejes tranquilo!

—¡Qué chabacano eres, responsable de mis días! —murmuró malhumorada la cursi—. Tal parece que en vez de recibir una educación acorde con nuestra alcurnia hubieses crecido en medio del desamparo y la incuria que caracterizan al infradotado.

De más está decir que el tordillo se impuso por cuatro cuerpos y pagó una fortuna a ganador. Luego, Mirna Delma acertó la apuesta triple y dos carreras más.

—¡Progenitora, progenitora! —gritó la cursi al regresar a su casa, extrayendo puñados de billetes de su bolso—. ¡Mira: he obtenido un beneficio monetario asaz importante en las competencias ecuestres! ¡A la sazón podríamos cristalizar el acariciado sueño de viajar al Viejo Mundo para conocer la península ibérica, cuna de nuestros mayores!

—¡Repodrido! ¡Absolutamente repodrido! —mascullaba el padre de Mirna Delma, hurgándose los bolsillos para ver si le habían quedado cien pesos con qué comprarse un toscano—. ¡Lo que se dice repodridísimo!



17/5/26

Archivos Incompletos: Hector Negro por Gilberto Laborde

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Ttranscripción por IA

GILBERTO LABORDE, ENTUSIASMADO, NOS HABLA DE HECTOR NEGRO.

UN POETA DE ESTA CIUDAD Y SU GENTE

"ESTO ES MUSICA PARA ESTA CIUDAD NUEVA, MUSICA PARA ESTE «JAULON DE BACHE, PARED Y ASFALTO». LA MUCHACHA DE NUESTROS SUEÑOS NO TIENE LA FRIVOLIDAD DEL «MOVETE CHIQUITA, MOVETE», NI EL MUCHACHO DE HOY ES QUIEN «SE SIENTE DEMONIO EN UNA NOCHE...»" NUESTRO GILBERTO LABORDE, ESTA VEZ MUY ENTUSIASMADO, NOS HABLA ASI DE HECTOR NEGRO Y SU LIBRO DE POESIAS.

[Columna izquierda]

Un anochecer. El del último martes... Las antiguas paredes del Viejo Almacén, allá en San Telmo... Un grupo de gente... Gente común, como lo somos todos, o tal vez la gran mayoría... Y un poeta. UN POETA que se llama Héctor Negro... Un muchacho simple, como tantos de los que le caminan las calles a la ciudad... Que le sabe mirar las caras a los que pasan, que conoce el lenguaje de los que se aprietan en los trenes y en los colectivos... Que como nació poeta sólo puede ofrecer el tributo cálido y generoso de su mensaje... "Si canto así —dice Negro— es porque aprendí a cantarse ni en su esencia ni en su mensaje... "Si canto así —dice Negro— es porque aprendí a cantar en un patio con sol, de inquilinato, en donde el verso gris del esperar se arqueaba con los fuelles y los gatos... Bajo la parra yo presentí el lenguaje de la rosa. La mariposa era otra flor errante que me amaba..."".

En ese anochecer del último martes Héctor Negro presentaba un libro más. Un puñado de canciones y otro puñado de poemas, que al cabo también tienen música, que se funden en ese único lenguaje que utiliza para encontrarse con "su gente", con esa gente que siente, que quiere... Así es el título de su obra... "PARA CANTARLE A MI GENTE". Los mismos versos de esa milonga con música de Osvaldo Avena, que ya llevara al disco la voz y el talento de Mercedes Sosa... "Milonga así / para cantarle a mi gente. / De tanto verla olvidada, / le arrimo mi canto, / le doy esperanza. Y aquí se resume la esencia de toda su poesía... La eterna esperanza, el optimismo sin artificios, el mañana que llegará algún día a fuerza de quererlo, a fuerza de pelearlo, a fuerza de juntarnos todos en el mismo sentimiento, de despojarnos todos de ese miedo que fa-

[Columna central - continuación del artículo]

brica prisiones... Así como canta el poeta en su "Mundo Nuevo"... "Caminemos muchacha, por la calle / y no nos entreguemos / aunque esto ya no ande. / Dame el brazo bien fuerte y caminemos / que otro mundo distinto / hoy tengo para darte". ¿Qué es acaso el optimismo? Fraguar la realidad del hombre con el argumento pueril de la alegría elaborada, de la sonrisa siempre feliz, seguir las normas de los filósofos del bienestar, prestar oídos a los fabricantes de horóscopos, sentarse frente al televisor para escuchar todas las tardes el mensaje bullicioso de la señora Valentina, repetir la hueca solidaridad de "la linda gente", o adherirse a la pretendida calidez humana de "un corazón y volvemos..."". ¿O vamos a conseguir la felicidad amorosa cantando "Movete chiquita"? ¿O susurrándole a la muchacha que queremos la procaz concupiscencia de que "Esta noche estoy hecho un demonio"? Sí, el director artístico de la grabadora —a nivel gerencial—, como dice irónicamente Humberto Constantini, golpeara los puños contra la mesa de su bufete, gritando que "no quiere cosas profundas, que el pueblo quiere cantar temas alegres, que hay que elaborar OPTIMISMO... Que el amor es música, con un hot-pants y una puesta de sol en una playa o un par de whisky en un "boliche"... Pero ¡qué ternura y qué puro optimismo hay en los versos de Héctor Negro! El amor sin estridencias, sin compases de balada, sin ritmos incoherentes... Así, como dice en su "Monólogo con Ella"... "Esta noche quisiera que al crujir del pan fresco, / chocáramos los vasos, mirándonos adentro. / Que me dieras un beso, / porque sí solamente. Porque estamos y ardemos. / Quisiera que el sonido de tu risa / llegará / a través del silencio. / Tal vez como hace mucho, en verdad, no lo siento...".


UN MUNDO NUEVO

(TANGO)

I Caminemos, muchacha, por la calle y no nos entreguemos aunque esto ya no ande. Dame el brazo bien fuerte y caminemos, que otro mundo distinto hoy tengo para darte.

II Tengo un mes sin fin de mes. Un trabajo sin patrón. Un lugar para los dos. Ganas de amarte.

Mucha luz a repartir. En la red tengo al ladrón de tu sangre y de mi sangre.

Una vida que da ganas de vivir, porque ya no aguanto más que me lleven por delante.

Todo eso tengo yo. Todo eso y ya verás. Porque sé dónde está el sol. Y por él voy a pelear.

I Bis Caminemos, muchacha, y no me digas que no vale la pena por algo así, jugarse. Olvidando los pozos de la vida y tanta cosa triste que conviene olvidarse.

II Bis Tengo un mes sin fin de mes un trabajo sin patrón. Un lugar para los dos. Ganas de amarte...

Música de Osvaldo Avena


UN LOBO MAS

(TANGO)

I La calle me clavó la punta de su cruz. La calle me apretó el hueco de la luz.

En suelas que gasté. En tanto andar detrás. La calle con mi piel y con la piel de usted, se puso la llovizna y me enseñó a morder.

II Un lobo más que tuvo que vivir. Tibieza y pan me puse a perseguir.

Por pisar mal a veces me caí. Por no pegar me la dieron a mí.

Un lobo más que tuvo que aprender. A no llorar y a saberse vender.

Por no aflojar por dentro me arrugué. Por no entregar lo poco que salvé.

La calle me enseñó sus dientes y su ley. Y lo quise yo, qué caro lo pagué.

Música de Osvaldo Avena


15/5/26

Archivos Incompletos: Fotaza de Perla Caron

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Transcipción con IA

PERLA CARON Y ANDRES PERCIVALE DESPUES DEL VIAJE A EUROPA

Título principal:

NO TIENEN QUE PONERSE
Créditos de producción:
Producción: MONICA SANCHEZ CANE
Fotos: ANTONIO LEGARRETA

Cuerpo del texto (columna central):
ESTUVIERON EN FRANCIA, ITALIA, GRECIA E INGLATERRA. EN LONDRES VIERON "OTELO", CANTADO Y BAILADO EN TIEMPO DE ROCK, Y MUCHO TEATRO. SOBRE TODO COMPRARON MUCHO. ANDRES: LIBROS Y DISCOS. ¿PERLA? TODO ESTO QUE ESTA MOSTRANDO.

Epígrafes y notas de las fotos (columna derecha):

Foto superior: PERLA, la famosa, con una gorra de colores comprada en Susan Style, Italia. Cuando le preguntamos el precio —estaba Andrés delante— puso esta cara y no contestó nada.

Texto central derecho:
TAMBIEN DE King's Road es este complicadísimo vestido. "Es irregular y se ata en cualquier parte, me aseguró la vendedora, pero no puedo acordarme cuáles eran esas partes", comentaba Perla algo preocupada.

Texto inferior izquierdo (sobre la calle):
THE KING'S ROAD es la calle que ha desplazado a CARNABY St., en Londres, en donde se encuentra la mayor variedad de ropa, como esta pollera de Lady Jean —uno de los negocios principales— hecha con retazos triangulares de géneros de distintos estampados.

14/5/26

Revista BOOM El homosexual en Rosario

 Boom Nº 19 Año 2, n° 19, marzo de 1970

Tapa: “El homosexual en Rosario”








Archivos Incompletos: Luis Alberto Spinetta a los 19 años

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Transcripción de texto generada con IA

ros y redondos como cuentas, tan separados entre sí. Sus 56 kg de peso están vestidos con menor cuidado que el que pone un jovencito para trabajar bajo un auto. Una remera celeste de mangas cortas, cuello redondo, algo deformada, blue-jeans azul y zapatillas de básquetbol del mismo color. El pelo, cayendo sobre su cara, ondulado y desprolijo. Pero... Luis Alberto está cantando y los espectadores casi niños han olvidado sus chistes y risas para dejarse llevar por el sortilegio de los temas. Una música especial, personal, define al conjunto. La letra de las canciones no tiene anécdotas, son casi surrealistas, muchas veces ilógicas pero dibujan bellísimas imágenes transportadas por la música. Después de cada tema el público aplaude calurosamente de pie. Pero ante los primeros acordes de los instrumentos vuelven a sentarse apurados, para así, acurrucados en sus butacas, dentro de esas camisas de colores y camperas con flecos, beberse toda la melodía. ¿Qué significa en sus temas? Le preguntaría más tarde en un café a Spinetta. "Son letras contradictorias que no significan nada. Yo las definiría como humorísticas, porque tratan sobre el absurdo."

—¿En qué momentos las compone?

—No sé. Brotan espontáneas. Son formas libres, automáticas. Lo importante es que no les doy importancia. No me preocupo.

—O sea que necesita hacer las cosas sin que le importen para que sean importantes. Pero, ¿realmente cree, que son realmente importantes?

—¡Qué sé yo! Me es imposible contestar cosas concretas a hechos que para mí no son. No es posible percibir lo desconocido. No sé. No importa, ¿no?

No. No creo que demasiado. Luis Alberto tiene 19 años, Rodolfo García, baterista, 23, Emilio Del Guercio, 19 y Edelmiro Molinari 22; abandonaron la escuela de Bellas Artes, un taller de mecánica, la Facultad de veterinaria, el bachillerato, para intentar la buena música. Lo realmente importante es que lo han conseguido.

CRISTINA DE IRALA Fotos: Osvaldo Fernández Burgos


ADMIRADORAS: Un asedio constante. Luis Alberto firma autógrafos varios.

  • BATERISTA: Rodolfo, talento y ritmo. Cada presentación un éxito.

  • GUITARRA Y FLAUTA: Edelmiro, una de las maravillas del grupo. Ritmo.

  • CREADOR: Luis Alberto, 19 años, excelente compositor.

  • BAJO: A cargo de Emilio, usa vincha, le gusta la ropa rústica.


PLEGARIA PARA UN NIÑO DORMIDO

Plegaria para un niño dormido quizás tenga flores en su ombligo y además en sus dedos que se vuelven pan barcos de papel sin altamar plegaria para el sueño del niño donde el mundo es un chocolatín adonde van mil niños dormidos que no están entre bicicletas de cristal se ríe el niño dormido quizás se sienta gorrión esta vez jugueteando inquieto en los jardines de un lugar que jamás despierto encontrará que nadie despierte al niño déjenlo que siga soñando felicidad destruyendo trapos de lustrar alejándose de todo el mal...

LUIS ALBERTO SPINETTA


MUCHACHA (OJOS DE PAPEL)

Muchacha ojos de papel adónde vas, quédate hasta el alba muchacha pequeños pies no corras más, quédate hasta el alba Sueño un sueño despacito entre mis manos hasta que por la ventana suba el sol muchacha piel de rayón no corras más, tu tiempo es hoy y no hables más muchacha corazón de tiza cuando todo duerma te robaré un color muchacha voz de gorrión adónde vas, quédate hasta el día muchacha pechos de miel no corras más, quédate hasta el día duerme un poco y yo entretanto construiré un castillo con tu vientre hasta que el sol muchacha te haga reír hasta llorar, hasta llorar.


Página 57



Archivos Incompletos: Pappo "Niego la experiencia social"

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Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. (BUENO, ESTE DE PAPPO, LA VERDAD NO ME INTERESA, PERO CREO QUE A OTR@S PUEDE INTERESARLE)
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen. 



Trasncipcion de texto generada por IA

Vio las vías y sugirió la foto. "Acá, junto al ferrocarril, viven los linyeras, que, en el fondo, son marginados como nosotros, los músicos de rock". Después se acercó a charlar con ellos. Así es Pappo. Espontáneo, vital, un tipo que dice lo que piensa...

—"movimiento", como vos lo llamás?
—Porque no me dice nada. Las letras no dicen nada. Y la música tampoco.
—Pero hay mucha gente a la que esa música le dice algo...
—¿Y eso qué? Están dormidos.
—¿Qué pretendés con tu música?
—La música te tiene que hacer mover, te tiene que sacar de tu asiento, levantarte a medio metro del piso. El músico es un transmisor de climas. De climas interiores (los propios del músico) y exteriores (los del público, los del ambiente). Hay públicos fríos, difíciles, pero cuando vos sentís lo que hacés el público también lo siente y responde.
—¿Qué problemas tenés que enfrentar como músico de rock?
—Es muy difícil ser músico en este país. Se mezclan todas las cosas. Hay gente, dentro mismo del ambiente, que no entiende nada. Se confunden ellos mismos, están peleados consigo mismos y pierden por nocaut. Lo que molesta es que nos caen con críticas que no tienen fundamento. Mirá, en este mundo nadie es genio y hay veces en que hasta el más inteligente se equivoca. Y están esperando que te equivoques para caerte encima.
—¿Vos te equivocaste?
—No, pero tuve momentos flojos.
—¿Cuándo, por ejemplo?
—En la época en que tocaba con Los Gatos. Hacíamos buena música, pero había que intentar otra cosa.
—¿Qué había que intentar?
—Hacer música para despertar a la gente. Pero igual la pasé muy bien. Son todos buenos tipos. Te doy un ejemplo más concreto acerca del error que cometí: en el tercer LP que grabamos estábamos muy preocupados por hacer soul y figuritas por el estilo. No nos dimos cuenta de que eso ya se había terminado. Lo que pasa es que te confunden...
—¿Te confunden? ¿Qué querés decir con eso?
—Claro, te dicen que lo que hacés está bien, te atienden en todos lados, se te acercan y terminás creyendo que sos el dueño del mundo. Te meten en una confusión que, por suerte, se acaba con el tiempo, cuando pasás a otra etapa de madurez.
—¿Qué es ser músico de rock?
—Qué pregunta. Es un lío. Ser músico de rock es hacer rock.
—¿Qué es hacer rock, entonces?
—Es hacer una revolución mental hacia la liberación del pensamiento. Lograr que nuestro pensamiento no tenga ninguna cláusula. Es decir, lo que sentís, lo que pensás, derecho viejo. Si no, entrás en la duda y estás muerto.
—¿Me hablás de revolución mental. ¿Es nada más que una revolución mental?
—No, también es una revolución física, por supuesto.
—¿Revolución física? ¿En qué sentido?
—Vos salís a la calle y caminás con el físico, no con la mente. El rock busca que las cosas que hay que hacer con el cuerpo se hagan con el cuerpo y no se obstruyan por obra de la mente.
—En definitiva, un propósito de libertad...
—Sí. Creo, en definitiva, que ningún ser humano se debe dar la autoridad de negar a otro ser humano.
—¿Cómo te definirías?
—Vos lo ves: si soy un tipo simple hablando, soy un tipo simple en la vida. No busco ser original: se es original sólo en la locura. Pero en el fondo estamos todos locos (se ríe)... Hablo en plural, me incluyo a mí mismo; qué sé yo, todos vivimos. Lo principal, creo, es aprender a mirarse.
—¿Aprender a mirarse?
—Sí, no en el espejo, donde lo único que se ve es carne y pelo, sino para adentro, lo interior.

FAMILIA, GENERACIONES, SOCIEDAD, ROCK
—¿Y tus padres? ¿Cómo te llevás con ellos?
—Muy bien. Vivo con ellos. Mi viejo no se mete conmigo y yo no me meto con él. Los dos comprendimos nuestra vida. Con mi vieja pasa lo mismo. Negar a mi padre y a mi madre sería negarme a mí mismo.
—¿Cómo reacciona tu padre frente a tu música?
—A veces lo cazo escuchando mis discos y me hago el burro. Me da no sé qué. Hay mucha gente grande que va a los recitales. La otra vez vi una señora rubia, de unos sesenta años. La encontré a la salida de un recital. No dijo nada. Pero miraba con mucha atención nuestros movimientos, escuchaba todo, como queriendo deducir cómo pensábamos. Y eso está bien, la edad no tiene mayor importancia. Te cambia el aspecto físico, pero lo principal es el balero. Hay mucha gente grande que sabe mucho. Yo la negué equivocadamente.
—¿Qué pensás de la vida en la ciudad?
—Niego la experiencia social. Afirmo la experiencia individual. Como te dije, soy un marginado. El rock es un marginamiento total. Cada uno hace la suya y va siempre para adelante, venga lo que venga. El rock, en fin, es una afirmación de la vida. Como dice Hendrix: construimos castillos de arena dentro del mar. O sea, nada es imposible.

NADA ES IMPOSIBLE
La ciudad, un rumor macizo, se alza a nuestras espaldas. La charla termina. Mientras me da la mano y me sonríe, lo miro nuevamente: jeans gastados, remera desteñida, saco de terciopelo negro que conoció tiempos mejores, signos exteriores de voluntario marginamiento, del exilio interior de Pappo respecto de esa ciudad que pesa como un murmullo interminable. El rock, claro, lo hermana con los demás marginados en la música, en la vida. Una hermandad que pretende que todo el mundo despierte, como quería aquel genial adolescente que se llamó Arthur Rimbaud. "Locos", quizá. Pero con esa envidiable locura que supone —tal vez con razón— que nada es imposible. Y lo prueban construyendo castillos de arena dentro del mar.

EMILIO GIMENEZ ZAPIOLA
Fotos: ENRIQUE BIANCO

Página 69

Archivos Incompletos: Charles Aznavour, rozarse con la gente que arde

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Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. 
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen. 



Transcripción de texto con IA

Horacio Ferrer-Charles Aznavour: una charla íntima, una confesión. "El talento lo da la gente". Y un recuerdo para sus antepasados muertos en Buenos Aires.

El estudio queda en avenida Hoche, en París. Charles Aznavour canta con su voz de "trovador endeble". Después dirá que tango es como un teatro pequeño.

aniversario", hace su capo lavoro de interpretación, con la garganta al pelo, la voz plena en cada nota, dialogando, monologando, una risotada aquí, un sollozo irónico ocho compases después. Se pasa el dibujito de tinta china cantando; la verdad ¡es que se pasa!

—¿Salió bien? Mejor así. Si hubiera salido mal, amo la perfección, habría persistido diez horas de ser eso necesario. A mí el trabajo me gusta. Estar en el estudio me calienta, es mi vida, es lo que quiero, aquí, entre cuatro paredes, en esta penumbra sorda pulsa parte de mi mundo.

Ya estamos sentados en un rincón, todo el mundo se ha ido, y este arbolito en invierno, con sus brazos como ramas locas (que dirigen sin parar a la invisible orquesta del playback mientras graba), entra en una contada de hora larga, creciente por el entusiasmo, de alta temperatura por la concisión y la matemática casi balística de sus opiniones.

—¿Cómo elige su repertorio?
—A mi ver, en lo popular, hay dos tipos de música. Una que está destinada a los pies. Otra, que se consagra al corazón y a la cabeza. Las dos, sí, las dos deben existir, existen, están. Pero únicamente la segunda perdura. Yo elijo esta última clase de cantos. Como los de George Brassens, que es mi autor más predilecto. Y no porque sepa, de antemano que Aznavour es el autor preferido de Brassens. Aparte de eso, sin camelo, nos queremos mucho.  

—¿Su propio éxito prueba que la canción que perdura, que la canción de clase, que la canción que dice algo, ha ganado terreno?
—No sé qué decirle. Por de pronto, en mi caso, el hombre de escenario, el actor, digamos así, ha hecho mucho por el hombre de la canción. Porque, pienso, la canción debe ser como una pequeña obra teatral. Exactamente como los temas que escribe usted con Piazzolla. Así siento yo.  

—Gracias...
—Nada. Esto es muy importante (sube el tono, arriba la presión de la charla): la canción popular es la sangre de un país. Viene de la tierra misma, en el sentido de que jamás se sabe bien de dónde ha salido. Yo mismo he emergido de mi tierra junto con mi canción. Me parece imposible que viniendo uno de arriba, de una clase elegida, pueda forjar una canción. ¿Estamos? Se cantan los dolores, se cantan las reacciones, se cantan las felicidades de un pueblo. El día que demos la espalda al pueblo, mejor, muchacho, nos dedicamos a otra cosa. ¿No es la verdad?  

—Y toda la verdad.
—Rozarse con la gente que arde y anda por las calles. Sea cual sea, fíjese bien si es cierto o no es cierto, sea cual sea, digo, la talla que un artista puede tener, el día que pierda este contacto magnético con su pueblo, perderá, de paso, todo su talento. Porque a nosotros el talento nos lo da la gente. No, claro que no existe un talento individual: nosotros los que hacemos canciones o las cantamos, somos —apenas— una sutil especie de radar. Decimos las cosas que todos piensan o sienten, las atrapamos, las filtramos y las volvemos a soltar. ¿No le pasó nunca que alguien, oyendo su canción le haya dicho: "¡Pero si eso es justamente lo que yo quería decir!" ¿Es así? Es así. Por eso yo ni escribo ni canto la llamada "canción intelectual" o la supuesta canción "con mensaje". No quiero. Rotundamente: no quiero. Y, aunque lo quisiera, ¡no podría! Yo pienso lo que la gente piensa. La canción es la sangre de un país o no es nada. Por eso amo el Tango. Acaso, también, porque en mi corazón, Buenos Aires es la París de América. Mis músicos han llorado de emoción escuchando a Piazzolla y a sus músicos. Y el Caño 14, qué maravilla. ¡Ah, Goyeneche! Cómo canta el Goyeneche. Y cómo me gusta cuando viene el final con toda la polenta y entra a taconear en el piso. Y los tangos, ¡qué poesía! (Más y más potencia aznavouriana) ¿Por qué no la buena poesía para el pueblo? La mejor poesía. ¿O es que hace setenta años y más, Verlaine y Rimbaud no eran poetas que todo París recitaba? ¿Y por qué no la buena música para toda la gente? Beethoven escribía sus obras para circulación popular. En esto, ¡ay! hemos ido para atrás.

París, Avenue Hoche: las ocho han dado y sereno. Las ocho y hay novedad: qué gustazo ha sido este mano a mano con el dibujito de tinta china. Con el arbolito en invierno que, de repente, al levantarnos para salir, se ha enjaretado un larguísimo abrigo negro y un sombrero, también enlutado y también de terciopelo, aludo a más no poder. Da la sensación, hermano, que a las ramas altas del arbolito invernal se ha trepado un brujo.

Horacio Ferrer
Fotos: José Pons


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