E S P E C T Á C U L O S
Las recetas de Neil Simon no le sientan a Carmen Maura
La actriz española, con acento ibérico pero voseo porteño, no se luce del todo como protagonista de la comedia "Bienvenida a casa", del rey de Broadway.
BIENVENIDA A CASA (del original "Gingerbread Lady"), de Neil Simon. Versión de Fernando Masllorens y Federico González del Pino. Con Carmen Maura, Gabriela Acher, Jorge Suárez, Erica Rivas, Pablo Cedrón y Francisco Pesqueira. Escenografía de Alberto Negrín. Luces: Jorge Pastorino. Vestuario: Mini Zuccheri. Asistente de dirección: Roberto Cánepa. Dirección general de Oscar Martínez. En la Sala Pablo Neruda del Paseo La Plaza, Corrientes 1660, viernes a las 21, sábado a las 20.30 y 23 y domingo a las 21.
(Por Hilda Cabrera) En esta obra dramática con apariencia de historia verdadera, todo queda en familia y en la superficie. Es otro producto de las recetas del neoyorquino Neil Simon, que prescriben no demorarse demasiado en un tema, situación o estado de ánimo y matizar los conflictos –aun los más penosos– insertando algún gag o un retruécano, no importa si ingenioso o pavo. El tema es colocarlo en el momento oportuno para que suene a astucia. De ahí las frases "vino sentada en el taxi todo el camino", "en los años que te conozco nunca te vi la cara", "¡salí, me vas a desorientar las hormonas!", y "no estoy en pedo, no estoy en curda; estoy emocionada". Se trata de no cansar al espectador, no permitir que se adormezca en la butaca.
En ésta su segunda dirección (la primera fue Humores que matan, en el '96), Oscar Martínez respeta esos saltos, que los actores ejecutan aferrados a todo tipo de clichés y convenciones propias del teatro comercial. La saturación llega a su punto través de su personaje (un actor frustrado y "homosexual deprimido") conmovió a buena parte de la platea la noche del estreno para invitados y prensa con una desbordada representación de la angustia en que cae el actor ("joven promesa más vieja del teatro" por los continuos rechazos sufridos) al enterarse de que su papel fue entregado a otro. La secuencia permitió a Suárez (actor, entre otras obras, de Calígula y Volvió una noche) demostrar recursos que mostró su Ricky en la escena que abre el espectáculo, calco de la que el actor interpretó el año pasado en Trátala con cariño, de Oscar Viale.
En el polo opuesto a esa desmesura, la española Carmen Maura –que conserva aquí su acento pero adopta el voseo– languidece sin encontrarle el hilo a la Eva que regresa a la casa después de permanecer internada en una clínica de rehabilitación para alcohólicos. ¿Cómo creer en el desparpajo de esta ex cantante pop, trasplantada a la versión Meara del original ("la dama de jengibre") es en esta traslación una cupletista de cuarta a la que Maura no consigue hacer creíble. La admirada intérprete de ¿Qué he hecho yo para merecer esto? y de otros filmes de Pedro Almodóvar no logra aquello que es fundamental en el modelo instaurado por Simon: identificar al público con las aspiraciones y los fracasos de los personajes, sobre todo con esas torpezas mínimas que sirven de disparador a una sarta de gags para el autor de Perdidos en Yonkers.
Como los demás personajes de Bienvenida..., Eva se encuentra en un callejón sin salida, pero nadie en la platea sufre por ello. Los otros atrapados ("me agrada escribir acerca de gente atrapada", reconoció alguna vez Simon) tampoco resultan creíbles: la hija adolescente que intenta reconciliarse con su madre alcohólica y ninfómana, papel que encarna Erica Rivas (actriz en el televisivo De poeta y de loco), y el amante de Eva (Pablo Cedrón, actor en El caso Piniataro Sánchez en teatro y Modelos 90-60-90 en televisión). Completan el elenco Francisco Pesqueira (en una breve intervención) y la eficaz Gabriela Acher, en el papel de la elegante y pizpireta Gaby.
El conflicto emocional entre madre e hija –epicentro de esta comedia escrita en 1970– no es aquí retrato de nada, aun cuando se hable de compromiso entre una y otra. La convivencia familiar y conyugal es un tema legendario en Simon. Fue un hit en Descalzos en el parque, escrita en 1963, en una década en la que el off-off-Broadway (más radical que el simple off) surgía no sólo como reacción al concepto de que el arte es el producto de una sensibilidad única, universal, sino también como protesta a la industria del entretenimiento, de la que Simon es parte.
[Texto de la columna derecha, junto a las fotos]
Jorge Suárez, Gabriela Acher y Erica Rivas rodean a Carmen Maura, la estrella importada. La puesta de Oscar Martínez se aferra en demasía a los clichés del teatro comercial.
Pagina/12 - Sabado 5 de abril de 1997