Una sección dedicada a rastrear cómo la prensa gráfica construyó, exhibió y transformó la imagen masculina a través de las décadas. Fotografías de famosos, desconocidos, ídolos populares, figuras mediáticas y hombres anónimos conviven en este archivo visual donde el cuerpo, la pose, la moda, el gesto y la mirada revelan los modelos de masculinidad de cada época.
Entre revistas, diarios, policiales, espectáculos, deporte y cultura popular, El Varón en Papel propone leer la historia de los hombres no solo como fueron, sino como fueron mostrados.
Metodología: Las Fotos son tomadas de diversos archivos con los que trabajo. Algunos completos, otros incompletos. De alguno tengo fechas de otros no. El registro en digital puede ser a traves de scan o camara. En algunos casos uso IA para mejorar la calidad.
En esta entrega: El Polaco Goyeneche (año 1971)
Un detrás de escena curioso. Son décadas en que el tango comenzaba, lentamente, a perder algo de su rigidez ceremonial. La imagen muestra a un Goyeneche despojado de solemnidad: sin saco, sin corbata, sin el aura distante de la estrella. Apenas un hombre soportando el calor de un estudio de grabación mientras se prepara para cantar.
Sin embargo, tampoco conviene proyectar sobre aquellos años nuestras ideas actuales sobre la formalidad masculina. Los tangueros de antaño vestían traje y zapatos lustrados con una naturalidad que hoy parece excepcional. Pero detrás de esa elegancia había un mundo mucho más áspero. Muchos provenían de barrios donde el cuchillo era parte habitual de la vida cotidiana, símbolo de prestigio, defensa o coraje. El mismo hombre que podía aparecer impecablemente vestido sobre un escenario podía cargar, fuera de él, códigos y costumbres heredados del compadrito y del arrabal.
Quizás por eso la foto resulta tan interesante: muestra al Polaco en un punto intermedio entre dos épocas. Todavía cercano a una generación formada en aquellas viejas masculinidades tangueras, pero ya inserto en un tiempo en que los artistas comenzaban a exhibirse de manera más espontánea, menos almidonada y más humana. El resultado es una imagen insólita: uno de los grandes íconos del tango argentino captado en un momento de absoluta cotidianeidad.
El Polaco con su voz quebrada y profundamente emocional, mostró una expresividad masculina vulnerable, algo poco común en los modelos tradicionales de masculinidad dentro del tango.
Esta primera edicion en tapa dira editada por Javier Morata Ed en Madrid en el año 1932 hizo un largo recorrido. Yo tengo parte de ese tramo. Se que llegó a Nueva York desde Europa, y que allí pasó a mis manos a través de las preciosas manos de Hugh Hagius. Abrazado entre ropas viajo hasta Agentina.
Y es imposible (para mi) hablar de Nin Frias sin hablar de Hugh.
Nin Frias es un personaje extraordinario para leer e investigar.
«Mi vida se dirige a su ocaso; me ha dado cuanto le podía dar a un varón, nacido en el seno de una sociedad poco de acuerdo con sus ideas, que no acumuló ni heredó grandes tesoros, ni quiso pescar en el río revuelto de la estulticia humana. He podido vivir muy independientemente porque he exigido mucho a mi mente y muy poco a mis apetitos. Nada ha podido prevalecer contra el baluarte de mi libertad interior». (Homosexualismo Creador)
Archivos Reciclados: Son esos archivos físicos a los que les hago un scan antes de arrojarlos a la basura!
Las razones de descarte son muchas y diversas. En algunos casos es probable que no tenga ni la fuente ni la fecha ya que son paginas sueltas que guarde en algún momento de la vida.
La razones para compartilos, también. Porque habrá un momento donde las Fuentes van a ser cada vez mas dudosas. Incluso en el futuro alguien podría pensar que el scaneo que comparto fue creado con IA.
**Ricky Pashkus (en el centro) dirige los ensayos mientras Pinti descansa en Los Angeles**
# Pinti reabre la revista (1997)
### Diálogo con el actor que, desde enero, se propone actualizar este género en el Maipo, con nueva vedette incluida
La primera incursión de Enrique Pinti en la revista fue a mediados de los años setenta en la misma sala en la que estrenará, a mediados de enero, “Pinti canta las 40 y el Maipo cumple 90”.
Por aquellos tiempos desembarcó en el género luego de ganarse un lugar importante en el café concert e ingresó con la categoría de atracción. “En el elenco estaban Osvaldo Pacheco, Thelma Stefani, Pedro Sombra, Naanim Timoyko, Carmen Barbieri, Roberto Carnaghi, Tito Mendoza y Lía Crucet”, recuerda Enrique Pinti en diálogo telefónico desde Los Angeles, donde está de vacaciones.
**-¿Cómo fue aterrizar en un paisaje humano tan exótico?**
-Fue fascinante, porque yo siempre había sido espectador de revistas, que me atraían y me repelían al mismo tiempo. Notaba que había cosas que se podían hacer mucho mejor, pero no se hacían por vagonetería. Me enganchaba en el carisma enorme de los cómicos, en la fascinación de las vedettes y en esa cosa de parque de diversiones que tenía la revista porteña. Pero la parte creativa estaba muy apoltronada: era la fórmula de la vejación de la mujer y situaciones donde lo único que importaba era si los hombres tenían o no tenían erección. Además, escaseaban los monologuistas políticos. Por eso aplaudía cuando aparecían elementos renovadores, como cuando Nacha Guevara y María Elena Walsh trabajaron de cortineras, con sus canciones.
**-Tu generación saltó a la revista e intentó renovarla. ¿Qué lograron y qué no lograron?**
-Las revistas de Gasalla en el Maipo, del 79 al 81, fueron modélicas en cuanto a equilibrar lo popular, lo brillante y lo divertido con las referencias a la realidad y con la sátira costumbrista. Creo que fue así, más allá de que yo también haya trabajado en los libros. Y Antonio además renovó la parte visual de la revista. Inclusive los desnudos los hizo con gran criterio estético. Los pocos intentos que surgieron después del 81 tuvieron que partir de cierto refinamiento visual. Pero tampoco fue que a todo eso lo habíamos inventado nosotros. Nélida y Eber Lobato ya se habían mandado antes su propia gran renovación en la parte coreográfica y, además, pusieron a los empresarios entre la espada y la pared: ya no se usaban más la vedette gorda, ni las coristas con pelos en las piernas. Tuvieron que tomar chicas espectaculares. O vedettes que, al menos, tuvieran un desparpajo maravilloso, como Moria Casán o Susana Giménez.
**-¿Y qué no lograron?**
-No nos sucedió otra gente que siguiera nuestra línea, no hicimos escuela. Lo nuestro fueron manotones aislados, no logramos producir un movimiento para empujar ese cambio. En el café concert éramos 20, 30 o 40 de variadas condiciones y procedencias, pero irrumpimos en masa y dejamos una forma nueva de hacer humor.
**-Todo aquel que desembarca en la revista lo hace con proyectos de renovación o de recuperación de la pureza de orígenes, que vaya a saber uno cuál fue. ¿La revista es un mito en eterna reinvención?**
-Exactamente. Por eso, es un error de concepto hablar de resurrección. Le estarías diciendo a los espectadores que vas a resucitar algo que la gente ni sabe cómo era cuando tenía vida. Los de 30 años no tienen ni idea de cómo era todo aquel mundo. Lo que más me impresionó de la revista cuando llegué a trabajar en el 76 fue esa cosa de fábrica, con tres funciones los sábados y tres los domingos.
**-Venías del teatro independiente, que también tenía una fajina dura.**
-Sí, pero en Nuevo Teatro sólo nos “internábamos” las semanas previas al estreno. Pero en la revista el acelere era permanente. Imagínate los camarines: las mujeres, caminando en bolas; y los muchachos, con slips desculados. Todos paseándose en medio de Alberto Irízar o Tristán. Y Guadalupe y Pedro Sombra tomando mate medio desnudos. Era verano. Mucho calor. Las puertas de los camarines, abiertas. “Cuiden las medias”, gritaba la vestidora. “Qué querés”, le decían las bailarinas. “Me las enganché con esa escenografía horrible”. Un despelote muy divertido.
**Pablo Zunino**
**Página 3**
Sábado 20 de diciembre de 1997 | Espectáculos
Cómo leer la revista en los 90
Ricky Pashkus, director de la obra que sube al Maipo, quiere renovar el género
Ricky Pashkus es el director general de "Pinti canta las 40 y el Maipo cumple 90", que sube a escena a mediados de enero. De adolescente, el puestista y coreógrafo no fue un espectador asiduo del género revisteril, pero sí tiene la experiencia personal de haber trabajado como boy en "Las mil y una Nachas", otro intento, allá por los setenta, de renovar el género.
Buena parte del espectáculo pasa revista, de un modo u otro, a distintos momentos de la historia de la revista, a modos de poner coreografías y de montar los cuadros que fueron los característicos de cada época, en un mundo donde estaba impuesto que, si la vedette era rubia, las coristas tenían que tener el pelo de otro color.
-¿A qué fuentes recurrieron para reconstruir los distintos estilos?
-En el primer ensayo con toda la compañía le pedí a Enrique que se sentara y les contara a los bailarines la historia del género. Una clase bárbara, que sirvió para que entendieran qué esperábamos de ellos. Y también removí datos. De algunas cosas me acordaba, como de los ballets de televisión de Beatriz Ferrari y Pedro Sombra. Tenían estilos absolutos. Pero nunca había visto a Alfredo Alaria o a Nélida Roca. Cuando Lino Patalano tomó el Maipo hizo un video recopilando material de archivo. Y también vi el film "Blum", con Nélida Lobato. Fue muy interesante, por ejemplo, ver las publicidades televisivas del Maipo: jamás aparecía el cuerpo ni la cara de la vedette. Se daba a entender que, si querías conocer cómo era, tenías que ir al teatro.
-Ustedes tampoco están mostrando a la vedette. No da notas ni hace fotos antes del estreno.
-Hace unos pocos se le dio el OK definitivo a Laura Fidalgo. Puede que haya algo de jugar con el misterio, pero también hay una cuestión de cuidado, de no generar tantas expectativas que después se le terminen poniendo en contra. Tiene formación de bailarina clásica y siempre tuvo la inquietud de incluir la parte del show. Todavía estamos terminando de armarle los cuadros, porque la elección se hizo a partir de varias opciones.
-Buscaron vedettes por todas partes: en Gualeguaychú, en Cuba, en Europa, en Estados Unidos, aquí. ¿Por qué ninguna candidata los conformaba?
-Porque no tenían puesta la escena de la película, esa arquetípica en la que el productor se queda deslumbrado cuando por fin ve a la chica y dice "es ella". Éramos varios opinando: a veces era rechazo corporal, a veces era falta de condiciones, de look o de carisma. O era que el género no les cuajaba. Algunas lo dijeron directamente: "Todo bien, pero topless yo no hago". Que baile, que cante, que sea sexy: juntar todo eso es muy difícil.
-¿Cuál fue el criterio para montar coreografías a Pinti, que no es bailarín, y que es muy grandote?
-No es difícil hacerlo. Es muy rítmico y entiende enseguida, sabe coordinar la letra en forma automática con respecto al movimiento y tiene buena memoria corporal. Y virtudes técnicas: gira bien, es ágil y flexible. Por supuesto que hay cosas que no hace. Se trata de situarse en lo que el material está pidiendo. En primer lugar siempre están su gracia y su palabra.
-¿Cómo es la secuencia del espectáculo?
-Más o menos así: después de la obertura, donde él se refiere al público, hay un monólogo muy complejo. No es libre: narra la historia del género haciendo una comedia musical y tiene que ajustarse al ritmo de la música y del movimiento. Luego hay un número coreográfico en homenaje a los 90 años del Maipo, sigue un monólogo político y el primer acto cierra con otro cuadro de homenaje a la revista. En todo ese acto se desarrolla nuestra revisión, para después hacer nuestra propia revista, que es la que se desarrolla en el segundo acto: un cuadro erótico con desnudos, un número que se llama el "Argentinitas", sigue otro monólogo de Pinti y remate final.
La ficha técnica se completa con los siguientes nombres: Alberto Favero (música), Manuel González (vestuario), Enrique Bordolini (escenografía), Ariel del Mastro (iluminación) y letras de canciones de Favero y Elio Marchi, además de un numeroso cuerpo de baile.
Pablo Zunino
(Pie de foto)Pashkus multiplica sus brazos para actualizar un género difícil (Foto de Enrico Fantoni)
Broadway, con la mirada de Pinti
Ensayó seis semanas en Buenos Aires, estructuró los monólogos, se aprendió los bailes y las canciones y se fue -como todas las temporadas- a sus tradicionales vacaciones de fin de año en los Estados Unidos. Y dice que se llevó un master con la música de Alberto Favero para practicar.
Hasta el 30 de diciembre, cuando regrese para el tramo final del montaje, le quedarán unos cuantos días para seguir sacándose el gusto: como se sabe, Pinti es un consumidor compulsivo de espectáculos. Tres muestras de sus dones de espontáneo comentarista.
"Lo que más me sorprendió en Broadway fue 'The Life', una comedia musical sobre la época de oro de la prostitución en la Calle 42, en la década del setenta. Es una gran comedia musical. O, perfectamente, un gran melodrama. Los personajes parecen los del tango."
"Después vi 'El triunfo del amor', una adaptación del texto de Marivaux, muy bien hecha, con F. Murray Abraham, el Salieri de 'Amadeus'. Extraordinaria, una excelente puesta, una pequeña comedia musical, actualizada en cuanto a sus referencias originales."
"En cambio 'Titanic' es un plomazo, un pelotazo total. El barco es una maqueta horrible que no tiene sentido. Muy pesada, larga, estúpida, no te importa nada, querés que se hundan todos, no me interesó nada de lo que le pasaba a toda esa gente."
P. Z.
Una morocha muy misteriosa
Según lo decidido por la productora de Lino Patalano, previamente al estreno no habrá notas ni fotos con Laura Fidalgo que, luego de una larga búsqueda, fue elegida como la vedette del espectáculo. Tanto misterio, según los responsables del proyecto, apunta a preservarla de generar expectativas tan cuantiosas como para que se vuelvan en contra, aunque el método coincide con un viejo truco promocional que fue muy aplicado en épocas de oro del género: no mostrar a las nuevas figuras en las publicidades televisivas para que la gente tenga que ir a conocerla al teatro. Sea como fuere, todo lo que se sabe es que tiene 1,73 m de altura, es morocha y 93-64-100 son sus medidas.
fragmento/ Hola, qué tal! Hace justo un año que no "chusmeamos". Que te hable de mí? Me llamo Sandra Mihanovich y nací en esta capital el 24 de abril de 1957. Viví con mis padres y mi hermano hasta que ellos se separaron, cuando yo tenía apenas 15 años. Esta separación me produjo bronca e impotencia, y marcó mucho de mi conducta futura; ahora esa "bronca" está totalmente canalizada y puedo decir que soy una mujer que vive en paz y que hace lo que le gusta tratando de no molestar a nadie. Sin embargo, nunca dejé de admirar a mis viejos... los admiro y los quiero mucho y tengo una perfecta relación con ellos, igual que con mi hermano, por el que siento un profundo respeto y cariño.
fragmento/ En las próximas semanas, la Legislatura porteña discutirá la propuesta de penalizar la oferta sexual callejera. Según los críticos, esta medida no hará más que aumentar las ganancias de los saunas, protegidos por jueces, policías y funcionarios.
"Se penará ofrecer o demandar sexo en la vía pública, en el frente o en las cercanías de viviendas, o en to[...]
Prostitutas y travestis, rehenes de la batalla entre el oficialismo porteño y el Gobierno nacional y [...]
Archivos Reciclados: Son esos archivos físicos a los que les hago un scan antes de arrojarlos a la basura!
Las razones de descarte son muchas y diversas. En algunos casos es probable que no tenga ni la fuente ni la fecha ya que son paginas sueltas que guarde en algún momento de la vida.
La razones para compartilos, también. Porque habrá un momento donde las Fuentes van a ser cada vez mas dudosas. Incluso en el futuro alguien podría pensar que el scaneo que comparto fue creado con IA.
La letra apareció en la revista Toco & Canto #22 de los años 80s. Se incluyó por primera vez en el segundo disco de estudio de Los Twist titulado Cachetazo al vicio (1984), y posteriormente formó parte de compilaciones como El Álbum (1994).
En ese mismo 1984, Toquinho escribió su maravillosa "Acuarela/Aquarela"
La lírica aborda la historia de un hombre adinerado que es descubierto por una autoridad policial en una situación íntima dentro de un baño público. El remate humorístico e irónico de la canción revela que el propio inspector que lo detiene comparte la misma orientación sexual:
"En un baño de Lavalle meta bañar al visón..." "Mal lo veo a este muchacho por más que quiera zafar, porque el viejo de uniforme también es homosexual."
La obra funciona como una doble crítica con tono de comedia: por un lado, expone la doble moral y la corrupción de las fuerzas de seguridad de la época, y por el otro, retrata los códigos de la cultura subterránea y los encuentros clandestinos en el centro de Buenos Aires durante los años 80.
1. La geografía del deseo y la clandestinidad
"En un baño de Lavalle...": La calle Lavalle, en el centro de Buenos Aires, era conocida en la época por su alta concentración de cines y movimiento nocturno. Los baños públicos de esas salas de cine eran espacios históricos de cruising (encuentros sexuales clandestinos entre hombres). La letra visibiliza de forma directa un circuito de resistencia y deseo que existía al margen de la norma oficial. En la actualidad Lavalle sigue siendo una zona que ronda entre lo turístico y lo marginal, y se mantiene un famoso ciber que forma parte del circuito cruising gay.
2. El uso del argot y los códigos de la época
"Meta bañar el visón": Es una metáfora humorística y velada para referirse al acto sexual (específicamente a la felación).
"Con una onza en la boca": En la jerga de la época (el ambiente y el lunfardo), una "onza" hacía referencia a una suma de dinero o un billete (originalmente una moneda de oro). En este contexto, alude al intento de cohecho o "coima" (soborno) para evitar ser arrestado.
3. La ironía frente a la represión policial
"Porque el viejo de uniforme también es homosexual": Este es el remate y el punto de giro satírico de la canción. Pone en evidencia la hipocresía institucional de las fuerzas de seguridad de la época, que perseguían, extorsionaban y arrestaban a los homosexuales bajo edictos policiales (como el de "escándalo público"), mientras que los propios agentes participaban secretamente del mismo deseo o de los mismos circuitos.
4. El tono de Los Twist: Humor e insolencia
El estilo musical alegre (un pop/rock bailable) y el estribillo que cierra con un juego de palabras burlón ("trolo, trolazo, tro lo lo") utiliza insultos homofóbicos de la época para reapropiárselos desde la parodia. Pipo Cipolatti y Daniel Melingo utilizaban el humor corrosivo y la ironía como una herramienta política para desdramatizar y, al mismo tiempo, denunciar la censura y la moral pacata de la sociedad argentina de los años 80.
Letras como estas aparecen dentro de un contexto de "Destape" y vuelta de la democracia. Personalmente, a diferencia de otras palabras como puto o maricón, "trolo" me sigue resultando ofensiva.
Daniel Melingo, de una nota de 2020:
En vez de los Leningrad Cowboys, encuadremos a Daniel Melingo, sentado frente al espejo de su camarín después de un concierto en una sala de Helsinki. Le avisan que un finlandés muy importante lo quiere conocer. "Por supuesto, que me espere, ya me cambio", pide. Minutos después entran al camarín un traductor y "un tipo mayor, entrado en años, gay –cuenta–, con un disco de oro bajo el brazo. ¡Quería saludarme porque en los ochenta se había hecho famoso con un cover de un tema mío!".
Era Pirkka-Pekka Petelius, comediante, guionista y actual diputado por el Partido Verde en el Parlamento finlandés. Durante años, Melingo no entendió por qué recibía regalías de Finlandia en sus liquidaciones de derechos de autor vía Sadaic: "Pensé que algún argentino vivía allá, tenía un programa de radio y usaba una canción de Los Twist como cortina". Sin que la noticia rebotara en la Argentina hasta ahora, Petelius había metido en 1985 un hit con "Tra la la", bizarra versión del bizarro tema de Los Twist "Acuarela homosexual", de temática gay y un humor... difícil de catalogar desde la corrección política de hoy.
"El tipo fue presidente de la comunidad gay finlandesa y grabó nuestro tema. No sé cómo habrá llegado a sus manos, pero lo más loco es que ‘Acuarela’ era más bien una parodia..." La información no es del todo precisa: Pirkka-Pekka, hoy con 67 años, efectivamente es toda una celebridad en Finlandia, en especial a partir de los personajes gay que interpretó en la tevé durante los ochenta y por su actividad política. Pero estuvo casado con dos mujeres y es padre de tres hijos. En una entrevista reciente declaró: "Me considero andrógino. El pensamiento neutral en cuanto al género es una tendencia común hoy y lo agradezco". Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/daniel-melingo-tapa-rolling-stone-reinvencion-veterano-nid2360998/