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16/7/26

Archivos Incompletos: El Creo de los Intelectuales por Eduardo Gudiño Kieffer (circa 1970)

     ¿Qué son los ARCHIVOS INCOMPLETOS?

Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que lo el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. O tal vez, encuentro algún recorte curioso, que elijo dejar aquí como en una capsula del tiempo mas allá de que me interese o no. 
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.


Transcripción con Gemini IA

EL CREDO DE LOS INTELECTUALES 

por Eduardo Gudiño Kieffer

SEGUIMOS LA SERIE. COMENZAMOS CON EL CREDO ARGENTINO. SEGUIMOS CON EL CREDO DE LOS PROVINCIANOS. Y AHORA PEDIMOS A EDUARDO GUDIÑO KIEFFER, UNO DE NUESTROS MAS DESTACADOS ESCRITORES, QUE RECOPILARA LOS LUGARES COMUNES, LOS ERRORES COMUNES Y TODAS AQUELLAS FRASES HECHAS QUE LOS INTELECTUALES ENTRONIZAN COMO UNA VERDADERA "BIBLIA" COTIDIANA.

  • Todos los "best sellers" son un bodrio. "Cien años de soledad" es la excepción que justifica la regla.

  • El "boom" de la literatura argentina es una realidad que prueba la avidez de nuestro público por planteos esencialmente nacionales.

  • El "boom" de la literatura argentina es un invento comercial que prueba la avidez de los editores ante un público meramente hedonista.

  • El lenguaje soez de los jóvenes escritores es una manera de disimular su falta de talento. La verdadera literatura está en las obras de las poetisas de los suplementos dominicales.

  • Si a Borges le dan el Premio Nobel, me voy a alegrar como argentino.

  • Para un intelectual argentino no hay nada mejor que un intelectual europeo.

  • O norteamericano, pero menos. Y nada peor que otro intelectual argentino.

  • Es difícil triunfar. La trenza de los viejos embroma.

  • Es difícil mantenerse. La trenza de los jóvenes embroma.

  • Si no fuera por la censura todos seríamos unos genios, pero degeneraditos.

  • Para ser intelectual de moda hace falta hablar de diacronía, sincronía, Saussure, Lacan, valor de cambio del lenguaje y otras cosas, pero de modo tal que nadie las entienda. Entonces van a pensar que somos inteligentísimos.

  • El éxito que le toca a uno es merecido, seguro. Pero el que le toca a los demás es solamente efecto de la promoción comercial.

  • Pintar un río será muy divertido, pero eso no es arte porque el arte es eterno.

  • Los intelectuales de izquierda pretenden manejarnos con teorías foráneas.

  • Los intelectuales de derecha pretenden manejarnos con teorías foráneas.

  • Bueno, será cierto que el cine nacional está en decadencia. Pero las películas mexicanas son peores, ¿no?

  • Y ya que Cortázar insiste en vivir en Francia, ¿por qué no escribe sus libros en francés?

  • ¿Que expuso en Nueva York, París y Londres? Macanas, allá nadie lo conoce.

  • ¿Que lo tradujeron al inglés, al francés y al italiano? Macanas, allá nadie lo conoce.

  • Es feo ser un intelectual de país subdesarrollado. Pero peor es ser un intelectual de provincia de país subdesarrollado.

  • Los que escriben en revistas populares no son intelectuales, che. Son periodistas, no más.



15/7/26

Archivos Incompletos: José Omar Pastoriza de Racing "Los barras no son la hichada, son un grupito" (circa 1970)

      ¿Qué son los ARCHIVOS INCOMPLETOS?

Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que lo el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. O tal vez, encuentro algún recorte curioso, que elijo dejar aquí como en una capsula del tiempo mas allá de que me interese o no. 
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.



"NO GUARDO NINGUN RENCOR"

Un hombre cansado, con la camisa desabrochada, recostado en un sillón oscuro escucha al locutor que continúa transmitiendo desde la sede social del club de Avellaneda los goles que esa tarde llevaron al equipo de Independiente a obtener el Campeonato Metropolitano de Fútbol. Ese hombre, contento, satisfecho, es José Omar Pastoriza (28 años), volante ofensivo del club que hoy lograra el primer puesto en el campeonato, después de un dramático partido jugado contra Racing Club. En su casa, Pueyrredón al 700, 3er. piso, departamento 9, rodeado por su mujer, Liliana Ceccaldi, y su hija, Karina, de dos años, nos recibe para hablar sin demasiado entusiasmo del incidente que protagonizara hace unos días.

—¿No les parece más importante hablar de la victoria? ¿Vio lo que es el fútbol? Nada puede compararse a esta emoción. Pero si ustedes quieren —agrega solícito y resignado—. Esas "cosas" son bastante comunes en nuestra profesión. Resulta que terminábamos de jugar el partido contra Platense. Perdimos tres a dos... y en cancha nuestra. Eso parece que no gustó a la hinchada... A esa minoría de siempre. A los que buscan cualquier recurso para armar lío. La pérdida del partido hacía tambalear nuestras aspiraciones a lograr el campeonato. Un poco deprimidos caminamos para retirarnos de la sede del club hasta la playa que guardaba nuestros autos cuando descubrimos que allí nos esperaban unos cincuenta tipos. Poco después comprendería que la intención no era pedirnos autógrafos sino agredirnos. Mejor dicho, agredirme directamente a mí. Me acusaron de no querer jugar por problema de "mangos". En realidad lo que había sucedido es que estaba sencillamente lesionado.

—¿Y?

—Me acompañaban Santoro, Raimondo, Yazalde y dos o tres dirigentes. Todos salieron en mi defensa. Consecuentemente fueron los más golpeados. Pero ésa no es la hinchada de mi club, son sencillamente "un grupito" que vive dentro de todas las hinchadas. Nada más.

—¿Este triunfo es para usted una revancha?

—No y sí. No, porque esos tipos me preocupan demasiado poco para tomarme revancha. Y sí, porque este triunfo es una demostración a toda la gente que pensaba mal del partido de hoy, a todos esos rumores de la calle, a todos los que comentaban que Racing iba a venderse, a ir a menos, que nos iban a entregar el partido. Fue una demostración de la limpieza de nuestro fútbol. Racing hizo todo lo posible por ganarnos, por eso esta victoria nos costó tanto.

Su mujer lo interrumpe para recordarle que en la sede de Independiente lo están esperando. Pastoriza se recobra de su modorra para acudir a esa cita que tiene con la hinchada. Con una sonrisa nos recuerda antes de tomar su saco: "¡El fútbol es bárbaro! ¿Verdad?" Sólo han pasado tres horas desde que ese partido contra Racing lo convirtiera en campeón.

Epígrafe de la foto (abajo a la izquierda):

EL DELIRIO. De la Mata y Semenewicz se abrazan con sus compañeros. Un sueño que se concreta.


14/7/26

Archivos Incompletos: Fútbol femenino en Buenos Aires - Mujeres a patadas (1969)

     ¿Qué son los ARCHIVOS INCOMPLETOS?

Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que lo el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. O tal vez, encuentro algún recorte curioso, que elijo dejar aquí como en una capsula del tiempo mas allá de que me interese o no. 
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.


EN ESTA ENTREGA: Fútbol femenino en Buenos Aires. Mujeres a patadas (circa 1969)


FUTBOL FEMENINO EN BUENOS AIRES

MUJERES A PATADAS

El último domingo, en la cancha de Independiente, dos equipos femeninos de fútbol abrieron lo que será un cuadrangular a ese estilo. Canal 13 los transmitirá. En el encuentro en cuestión hubo unas 2.000 personas, y entre ellas estuvimos nosotros para contarle todo.

(Pie de foto principal): No es el Lago de los Cisnes. Es una gambeta previa al gol.

Salieron a la cancha haciendo picar una número cinco y eso fue suficiente para que los de la tribuna estallaran en cantitos que terminaban casi invariablemente en lará lará lará. Lo que decían antes de ese final hablaba de la cocina, de lavar pañales y esas cosas. Porque —para qué negarlo— los de la tribuna le tenían tanta confianza a las 22 jugadoras de fútbol como la que le puede tener uno a un mono borracho piloteando un Boeing. Un señor pelado con cara de Maipo se desilusionó en voz alta por las piernas demasiado musculosas. Palito Ortega entró al campo para dar el puntapié inicial y entre los aplausos surgió una potente voz (siempre hay una potente voz en las canchas) que le gritó: "Qué decís, Don Segundo Sombra", refiriéndose muy claramente a la simpatía que Palito siente por River, el club de sus amores y dolores. Mientras tanto, Leonardo Barujel me explicaba que era él quien había organizado ese "cuadricular". —Cuadrangular. —Bueno, eso... Y es una cosa seria, ya vas a ver...

Y era una cosa seria. Apenas empezó el partido quedó demostrado. Nada de "¿Me permite usted distraerle el balón por unos segundos?" o "Le ruego sepa excusarme por haberme sobrepasado en mi afán deportivo". Nada de eso. En cuanto las acciones se pusieron medio violentas empezaron a decirse cosas que asombrarían por su originalidad y rudeza a un estibador jubilado. El calor del deporte, claro. El árbitro Guillermo Nimo —50.000 pesos por cada partido; renunciante de la AFA; lucía simpático cardigan negro— lo explicaba:

—Te discuten las jugadas, además... Son fenómenas. Ellas se toman todo esto muy en serio y, claro, al final uno también se lo toma en serio...

Y no sólo ellas o Nimo. Los de la tribuna empezaron a mirar con cierto respeto a algunas de ellas después de verlas jugar. En ese momento fue cuando llegó el señor de sobretodo largo trayendo de la mano una rubiecita de pelo corto y blue jeans. Le decía al entrenador:

—Mire: yo le juro que no se va a arrepentir... Usted no sabe lo que es la nena jugando... Fabulosa, don, f a b u l o s a... Pruébela ¿quiere?

—¿Quiere que le diga una cosa? Si yo llego a sacar a una de ellas para meter a su hija, ¡la que sale me mata! ¡Me araña todo! ¡Me destroza! Usted no sabe lo que son... Cualquier cosa menos impedirles jugar...

—Bueno, está bien. Anótela para la semana que viene... Es fabulosa... La mejor delantera que haya visto, don... Increíble, vea...

La nena se llama Marta Selnick, tiene 18 años y hace 20 días jugó un partido amistoso en el cual era la única mujer, tanto de su equipo como del contrario. Metió 5 goles. Los únicos 5 goles del partido. Mientras papá —que quizás toda su vida soñó con tener un hijo que jugara fútbol; se desilusionó al nacer la nena y ahora le volvieron todas las ilusiones con más fuerza que nunca— hablaba; Marta miraba el field.

—Se la van a sacar... se la van a sacar... ¿No te digo? ¡Se la sacaron! ¡Qué chambón que es!

La "chambona" quedó parada en medio de la cancha, despojada de la pelota, mientras la que ahora era dueña del balón lo llevaba haciendo "bicicleta". Allí fue cuando pensé lo útil que sería la maxifalda para jugar fútbol. Habría que adivinar quién tiene la pelota.

—¿Cómo te llamás? —Alicia Mudry. —¿Hace mucho que jugás al fútbol? —Y... unos cinco años. —¿Por qué jugás al fútbol? —Porque me gusta, qué sé yo. Es lindo. —Tu novio, ¿qué dice? —No tengo novio. Tenía pero tuvimos que separarnos... El era jugador de Newell's Old Boys y cada vez que salía a la cancha toda la hinchada lo cargaba porque sabían que yo también juego fútbol...

Se caen y se levantan enseguida. Corren como si detrás viniera el de la cuenta de la luz. No se cansan nunca. A veces se golpean duro pero no hacen bandera ni la van de mártires del field. Ponen cara de ay con ganas y hasta se les cae una lagrimita pero no dicen ni mus.

—Por qué llorás? ¿Te pegaron fuerte? —No. —¿Entonces? —Porque perdimos. No me gusta que perdamos. —¿Hacés algo más además de jugar fútbol? —Trabajo, ¡Pucha, qué bronca haber perdido! Me duele... —¿Cómo te llamás? —Yannucci. Marta Yannucci...

Ante Garmaz, que alguna vez se proclamó como futuro presidente de Boca, era ungido ahora como presidente honorario de Universitario Femenino.

—¡La voy a traer a jugar a Susana Giménez y matamos!

Hugo Moser, cuya extensión corpórea parece ser Susana Freyre ya que no se separan ni para ver quién llama, era el capo máximo de la parte televisiva del asunto ya que es Gerente de Deportes del canal del telepibe. Miraba todo como suelen hacerlo los inteligentes ante algo así: con risueño asombro pero sin negar lo que tenía frente a sí.

—Oíme... hay algunas que juegan muy bien. Esto es para pensarlo un ratito ¿eh?... Quien te dice que...

Y tenía razón. Asombra y hasta da un cachito de risa, claro, pero también —no hay que olvidarlo— asombró que las mujeres votaran, que fueran diputadas, que pilotearan aviones, que condujeran colectivos o taxis, que hicieran la guerra, que fumaran.

—¿Cómo te llamás? —Elba Selva. —¿Qué hacés además de esto? —Trabajo y soy ama de casa... Estoy casada y tengo un bebé de 7 meses... Este... , y dígame, señora, ¿qué opina su marido? —A él le gusta mucho como

(Recuadro inferior derecho): LA SEÑORITA GOLEADORA

(Número de página abajo a la izquierda): 94



Archivos Incompletos: Enrique Liporace la renuncia al éxito masivo para no destruirse como hombre y resguardar su integridad artística (1971)

    ¿Qué son los ARCHIVOS INCOMPLETOS?

Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que lo el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. O tal vez, encuentro algún recorte curioso, que elijo dejar aquí como en una capsula del tiempo mas allá de que me interese o no. 
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.


EN ESTA ENTREGA: Enrique Liporace (circa 1971-1972)


Enrique Liporace,

actor,

comenzó en papeles

secundarios

para tiras televisivas.

Más tarde,

como galán y

protagonista, alcanzó

la popularidad. Ahora,

después de viajar a

los Estados Unidos,

ha decidido dedicarse

sólo al teatro.

"Soy otro Liporace".


CUANDO

EL ESPECTACULO ES

TRABAJAR DURO

Quería triunfar, luchó durante cinco años para conseguirlo y cuando lo logró... dejó todo y se fue...

—¿Por qué se fue?

—Para no perecer, para no acabarme como hombre.

Es una frase importante, demasiado compleja para no ahondar en ella. Sin embargo es difícil; Enrique Liporace es demasiado encerrado en sí mismo para lograr entenderlo con una pregunta. Conversar con él es como un juego que tiene el contrapunto de anémicos monosílabos. Pero más allá de esos monosílabos hay algo. Hay que descubrirlo. Por eso nada mejor que cambiar de escenario para la charla. Liporace elige el lugar. No es una plaza. No es un café. No es una vereda cualquiera. Es algo que de pronto lo define más que todo lo que pueda decir: el aeroparque. El efecto es instantáneo: Liporace se convierte en "Quique". Se suelta y la conversación no necesita ser apuntalada continuamente por preguntas.

—Las hélices, el ruido, el olor del aeropuerto me fascinan. Este vaivén continuo de gente que va y viene me gusta...; es como si uno fuera a tomar el avión.

Acomoda su pelo disperso y sonríe. Entonces parece perder el miedo y habla. Así nos enteramos de que su madre es hija de alemanes; de que su padre es comerciante; de que su hermano tiene 31 años y es doctor en química; de que su infancia fue muy normal; de que tuvo su primera bicicleta a los ocho años, un día de Reyes; de que se enamoró de su maestra de primero superior y de que a los quince años ya no tenía dudas de que quería ser actor y luchó con toda la incomprensión familiar para lograrlo.

—¿Cuál fue su primer papel importante?

—Fue en la tira diaria "Los hermanos". Aunque ya había hecho teatro, el público empezó a conocerme en ese momento. Duró tres años; yo tenía a mi cargo el personaje del hermano menor, un muchacho simpático, egoísta y malcriado. Además muy lírico, como yo era entonces.

—¿Ya no es lírico, Enrique?

Antes de contestar se pasa repetidas veces la mano por el pelo, luego las refriega una contra la otra. Aprieta los dientes y casi con rabia dice: ¡No!... Es un no tajante. Pero es un "no" con puntos suspensivos... Detrás de esa pausa reflexiva viene enseguida la explicación:

—... Ahora hay que ser práctico, si uno quiere ser alguien... Ahora sé que lo importante es un cachet, lógicamente dentro de algunas condiciones para no disminuirse como actor, hay que entrar en el juego o "rajarse" si uno no quiere prostituirse...

Otra vez la misma pausa nos dice que podemos seguir preguntando y lo hacemos.

—¿Por eso se fue?

Antes de responder se para... Es de estatura normal y viste de un modo "casi" clásico. Un saco gris a cuadros, un sweater "Shetland" recién traído de Londres, pantalón negro de corderoy y unos impecables mocasines de "Guido" recién lustrados. Un pañuelo azul hace juego con las medias. El cuello de la camisa, blanca, es lo único que está fuera de sitio. Se siente observado y explica:

—Odio las ballenitas de la camisa, prefiero el cuello arrugado.

Decididamente no quiere responder la pregunta. Se pone inexplicablemente nervioso; parece que va a dar por terminada la entrevista. Pero sonríe y vuelve a sentarse.

—¿Alguna vez sintió que se deterioraba como hombre?

—Sí, muchas veces, pero desgraciadamente en una sociedad como la nuestra es el precio que se tiene que pagar.

—¿Por qué?

—Porque todo debería ser diferente, porque todo el mundo tendría que tener posibilidades para llegar, porque nadie tendría que tratar de hundir a nadie...

Esta vez la pausa se llena de una sonrisa. Otra vez la embestida de la timidez. Abriendo sus brazos trata de explicar, de amortiguar sus palabras:

—Lo que pasa es que todavía soy muy joven y me queda algo de lirismo... eso me ocurre cuando hablo demasiado.

Entonces rápidamente, apurado, nos reseña todo lo que hizo desde que el éxito lo alcanzó en "Los hermanos". Después de tres años de actuar en la tira continuamente se convirtió en primera figura de teleteatro. Al punto de que gracias a él se formó un nuevo rubro televisivo, "Enrique Liporace-Marta González", que interpretó dos novelas de un año de duración cada una: "La gata" y "La chica del bastón". Luego comenzó a trabajar en "Matrimonios y algo más" y en "El ciclo de teatro 13". Pos


9/7/26

El Varón en Papel: La fiaca de Briski y Olivera

        El Varón en Papel

Archivos curados por Pietro Salemme Silvert

En algunos casos cuento con los archivos fisicos completos, disponibles para su venta o fotos sin marca de agua. Info: bibliotecalgttb@gmail.com 

Mira las actualizaciones de esta sección en https://bibliotecalgttb.blogspot.com/search/label/El%20Var%C3%B3n%20en%20Papel

Una sección dedicada a rastrear cómo la prensa gráfica construyó, exhibió y transformó la imagen masculina a través de las décadas. Fotografías de famosos, desconocidos, ídolos populares, figuras mediáticas y hombres anónimos conviven en este archivo visual donde el cuerpo, la pose, la moda, el gesto y la mirada revelan los modelos de masculinidad de cada época.

Entre revistas, diarios, policiales, espectáculos, deporte y cultura popular, El Varón en Papel propone leer la historia de los hombres no solo como fueron, sino como fueron mostrados.

Metodología: Las Fotos son tomadas de diversos archivos con los que trabajo. Algunos completos, otros incompletos. De alguno tengo fechas de otros no. El registro en digital puede ser a traves de scan o camara. En algunos casos uso IA para mejorar la calidad.

En esta entrega: Norman Briski - Fernando Ayala


En 1969 se estrena "La Fiaca" de Fernando Ayala protagonizada por Norman Briski y Norma Aleandro. Basada en la obra teatral de Ricardo Talesnik. IMDB: "Un empleado típico de oficina decide un día rebelarse contra su rutina y no ir a trabajar porque tiene un “perezoso”. Su familia, amigos y colegas están tratando de disuadirlo sin éxito al principio. Pero con el paso del tiempo su situación se complicó emocional y económicamente. Estas circunstancias frustran su rebeldía."

La Fiaca no solo cuestionó la obligación al trabajo sino que pone en jaque algo mas complejo: el ocio. Es mucho mas facil que un hombre trabaje a que se enfrente al ocio. Faltarían décadas para que nuevos movimientos como el Slow comenzaran a hablar de otra filosofia de vida. 

Lo maravillo de estas fotos es ese "detenerse". Hector Olivera flota. Olivera y Ayala fueron los creadores del sello ARIES que tantas peliculas nos dió. 

La mirada de la mujerr en la foto es casi un espejo del lento del fotógrafo. 

Hombres talentosos, creativos, artistas. Distendidos. Con prendas de baño que poco tiempo después se gurdarían quiza por decadas en el armario hasta que el argentino volviera a animarse a marcar culo y paquete. 

Cuando le pedí a la IA Gemini que colocara la marca de agua en las fotos, las fusionó y por su cuenta creó una tercera, la comparto a continuación:


Pietro



Archivos Incompletos: Roberto Galan "Yo llevé más gente que Locche o Perón"

   ¿Qué son los ARCHIVOS INCOMPLETOS?

Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que lo el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. O tal vez, encuentro algún recorte curioso, que elijo dejar aquí como en una capsula del tiempo mas allá de que me interese o no. 
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.


EN ESTA ENTREGA: Roberto Galan

Trasncripción Gemini IA


A DE ROBERTO GALAN

circa 1968/1969

—No, el ataque siempre es sobre el éxito. Si mi programa no tuviera éxito, nadie se ocuparía de él. Pero los ataques ya no me preocupan. Mi mayor preocupación son las innovaciones, las mejoras que pueda introducir en el programa. Cada día le agregamos una cosa más, le damos una imagen clara, sana, buena, pura. Así nos va bien.

—Tampoco le preocupa la opinión de psicólogos y sociólogos sobre el fenómeno de Si lo sabe, cante? —En absoluto. No me interesa lo que diga un señor que por el hecho de tener colgado en su casa un diploma de psicólogo o sociólogo se crea con derecho a analizarme. A mí me importa lo que dice la gente capaz, la gente sensata. Me interesa lo que dice el pueblo, que nunca se equivoca. En cambio, hay cada sociólogo y cada psicólogo...

—¿Usted se psicoanaliza? —No, no tengo por qué psicoanalizarme. El mejor psicoanalista soy yo. Yo sé cuándo estuve bien y cuándo mal; soy un autocrítico y un rebelde para conmigo mismo. Me da mucha rabia cuando las cosas me salen mal. Aborrezco a los engreídos, a los que se complican la vida con pedanterías. Me gusta la gente sencilla, humilde, simple, recta. Eso, fundamentalmente recta.

—¿Tampoco acepta que le den consejos? —Soy un hombre a quien no le gustan mucho los consejos. Los oigo, no los atiendo, pero recapitulo y después los aplico. No creo, por principio, que ninguna persona pueda darme consejos atinados. Y como las cosas siempre me han ido bien aconsejándome yo solo, tomo a la vida como mi gran consejera.

—Si usted no fuera Roberto Galán, y tuviera que asumir el rol de uno de los jurados encargados de otorgar los premios Martín Fierro, ¿entregaría uno de ellos a Si lo sabe, cante? —Tendría que analizarlo mucho, ponerme en la vereda de enfrente y ver si el señor Galán me resulta o no simpático, ver si realmente lo merece, qué sé yo. Pero le advierto que me tiene totalmetne sin cuidado si me dan o no ese premio. Para mí sería un gran honor recibirlo, pero si no me lo dan, seguiré trabajando como siempre. Mi mejor Martín Fierro es el apoyo del público.

—¿Usted mide ese apoyo solamente por el rating? —No, me baso en los hechos. La vez pasada, en Mendoza, 200 mil personas se volcaron en las calles de la ciudad para homenajearme a mí y a mi programa. Según me informaron, fue el recibimiento más apoteótico de que se tenga memoria, luego del tributado a Perón y a Locche. El mismo Locche admitió que yo llevé más gente que él mismo y que Perón.

—¿Le interesa mucho el interior del país, el campo? —A mí el campo me apasiona, aunque nunca pude hacer más que una salidita o dos a caballo, en la estancia de un amigo. También me gusta arrear hacienda.

—¿Es cierto que admira a Rosas? —Sí, me interesa mucho su figura, pero no para meterme en polémicas. Admiro a Rosas, como a Napoleón, por lo que hizo, por las cosas que dejó. Aunque algunos lo califiquen de tirano, su figura tiene valor.

—¿Por qué le interesa la vida de Napoleón? —Bueno, Napoleón me fascina. Cuando estuve en París, me pasaba días enteros en el Museo del Ejército hurgueteando las pertenencias del gran corso, sus uniformes, sus libros. Yo leí mucho sobre su vida. En cierto modo, tiene algo en común con Rosas: su egolatría, su demagogia, el sentido popular que dio a su mandato. Son dos tipos deslumbrantes, fuertes, de carácter firme. No sé, pero me gustan los tipos que triunfan.

—¿Se preocupa por la guerra de Vietnam?

—¡No! La guerra de Vietnam ya me tiene aburrido. Y más me aburre y me fastidia el hecho de que todos los diarios y radios se ocupen tanto de difundir esas noticias. Yo creo que los medios informativos deberían ocuparse más de los problemas argentinos que de quince vietnamitas muertos porque un helicóptero tiró una bombita. Es lamentable que nos intoxiquen diariamente con esas noticias. Reconozco que esas acciones son importantes para la política internacional, pero no hasta el punto de que un diario argentino arme grandes titulares diciendo que un bombardeo en Vietnam rompió cuatro chozas y mató a veinte tipos.

—¿Le tiene miedo a la muerte? —Por supuesto que no me gustaría morir. Cada vez que me he puesto a pensar en mi muerte sentí un poco de temor.

—Si hubiera tenido que elegir una carrera ajena a su actual metier, ¿cuál hubiese sido? —La militar. Desde chico me apasionó la idea de ser militar. Un un poco porque cuando era chico vivía en Belgrano, cerca del cuartel de Granaderos a Caballo, y me gustaba la imagen de tropa.

—¿Está conforme con el gobierno? —Sí, porque estamos viviendo un momento de gran tranquilidad. No quiero entrar a analizar lo bueno o lo malo del gobierno porque no me interesa meterme en terreno político. En el país hay tranquilidad y eso para mí es lo único que importa.

—¿Por qué no le interesa la política? —Vea, un tío mío que se metió en política perdió toda su fortuna por el comité. Tuvo que vender sus campos en Tres Arroyos y se quedó sin un centavo.

—Y dónde se siente más cómodo, viviendo en una democracia o bajo un gobierno fuerte? —Yo he vivido en muchos países. Conocí gobiernos de los llamados democráticos y también los que se llaman dictatoriales. En unos he visto desórdenes, latrocinios, conatos de revoluciones, y en otros nada de eso. Pero en los regímenes llamados fuertes la gente trabajaba, el país prosperaba, la moneda se mantenía firme, había un mutuo respeto. Mientras viví en Venezuela, bajo el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, esa nación se desarrolló en una forma increíble: escuelas, caminos, diques, petroquímica, en fin, un gran progreso.

—¿Y por qué se fue de Venezuela? —Bueno, yo tenía muchos intereses publicitarios con el gobierno de Pérez Jiménez, así que cuando cayó me tuve que ir de ahí porque la cosa se había puesto bastante fea. Entonces fui a parar a la República Dominicana, donde me encontré con Perón, a quien ya había conocido en Caracas, en la casa de un amigo común. Con Perón nos tratamos mucho, aunque sin hablar de política. Charlábamos de la Argentina, y todos los miércoles veíamos juntos la Cabalgata Gillette por televisión. En la República Dominicana estuve seis meses; luego, casi voy a España, pero sentía nostalgias y regresé a la Argentina. Eso fue en 1958, y desde entonces no volví a ausentarme.

—¿Qué deporte le gustaría practicar? —Me gusta el automovilismo. Soy medio tuerca, me apasionan los buenos automóviles. Me gustaría sentarme en un coche de fórmula uno y dar vueltas por el autódromo. ¡Caray si me gustaría!

—¿Qué le recomendaría a quienes ambicionen ser tan elegantes como usted? —¿Para que un hombre sea elegante? Mi abuela me decía dos cosas fundamentales: tener bien lustrados los zapatos y limpia la camisa. Es lo primero que ve la gente.




8/7/26

Archivos Incompletos: Oscar Pelito Galvez (circa 1968)

    ¿Qué son los ARCHIVOS INCOMPLETOS?

Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que lo el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. 
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.


EN ESTA ENTREGA: Oscar Galvez 

Trasncripción con Gemini IA

OSCAR GALVEZ, 19 AÑOS, HIJO DEL FAMOSO "AGUILUCHO", DUEÑO DE UNA BOUTIQUE, MODELO, DISEÑADOR DE ROPA, INTENTA ESCRIBIR UN LIBRO MIENTRAS BUSCA SU PROPIA PERSONALIDAD.

EL DURO OFICIO DE SER HIJO DEL VERTIGO

Amenábar al 1700. Pleno Belgrano. Una casa grande con frente de ladrillos rojos. En el fondo un cuarto pequeño —1,50 por 1,50 m— de paredes plateadas. Desde allí un joven de 19 años, a quien su clientela llama "Pelito", crea insólitos modelos. El cuarto plateado y atiborrado de ropa le sirve de plataforma a una moda loca con la que piensa revolucionar a Buenos Aires.

El joven —camisa de cotín estampada, los pantalones audazmente oxford— se llama Oscar Gálvez. Y como su nombre lo indica es el hijo menor del célebre corredor de autos. Una de las figuras más preciadas del automovilismo. Recuerdo imborrable de todos cuando devoraba rutas. Su hijo, hoy, imagina como él a su vez derribará a 300 km por hora un estilo convencional en el vestir, para implantar otro a su manera.

—La gente no sabe vestirse. Tienen miedo. ¿Sabe? Tal vez mucho más del que parece. ¿A cuántas personas les gustaría vestirse con colores fuertes y cosas divertidas? Sin embargo... nada. ¿Usted se da cuenta? Nómbreme una sola persona que fuera capaz de salir a la calle vestido por ejemplo de celeste desde la cabeza a los pies... Ve. Tengo razón: nadie se anima a vestirse como vive...

—¿Y usted como lo hace?

—Divirtiéndome. Fascinándome cada vez que conozco gente dista. Aprendiendo a hacerlo simmente. Pudiendo admirarme cada experiencia. Viviendo con iasmo todos los días...

car Gálvez parece sentir verdaderamente todo su entusiasmo. Tiene el pelo largo y negro. Una figura delgada y ademanes desgarbados. Pero esa su forma de vivir también suele crearle sus problemas...

—Lo que pasa es que la gente aquí es muy agresiva. Uno sale con algo que le gusta y todos parecen sentir la obligación de meterse. Siempre hay alguien que grita algo. Es una lástima que no puedan reparar en que uno debe ponerse solamente lo que le gusta... Sí, una lástima...

La boutique es también un lugar de reunión. Los clientes llegan, revuelven, admiran las creaciones, escuchan discos y toman algo. Sobre la mesa una inmensa bombonera se vacía y llena continuamente de caramelos y chocolates. El público está constituido por adolescentes. Y entre ellos la comunicación es una cosa fácil y fresca...

—¿Nunca se le ocurrió dedicarse al automovilismo?

—No. Puedo haberlo pensado alguna vez en mi niñez. Cuando mi mundo estaba lleno de tuercas y engranajes. Por un lado comprendía que si corriera tendría el compromiso de ser igual o mejor que mi padre, cosa que tanto entonces como ahora creo imposible. Por el otro aprendí que tanto los fierros como las carreras son muy distintos mirados de adentro que de afuera. Quien está cerca de eso sabe todos los sacrificios que se esconden detrás de cada competencia. He visto a mi padre hacer sus primeros autos él mismo.

—Pero las cosas han cambiado...

—Sí, ya sé. Pero he comprendido que no es esa mi vocación...

Tal vez eso sea lo que sabe con verdadera precisión. Que no quiere correr ni competir con el nombre de su padre. Después ha intentado distintas profesiones.

—He realizado varios cortos como modelo publicitario. También estoy preparando muchos desfiles. Tengo proyectos y proposiciones que se van concretando de a poco.

Hace pocos días presentó su colección en "Cita con las estrellas", el programa televisivo que maneja con tanta precisión Blackie. Y mientras dibuja tirado sobre el piso un modelo nuevo de camisa masculina, rodeado de discos y con la radio prendida al máximo, explica:

—Estoy preparando un libro sobre personajes simples de esta sociedad. Un lustrabotas y una lavandera serán los principales actores del mismo. Contaré sobre la gente que trabaja, y sus opiniones sobre el mundo que los rodea. Son en cierta forma reportajes. Una vez pensé también en ser periodista... ¿Es lindo, no?

—Sí. ¿Y con sus padres cómo se lleva? ¿Es difícil ser el hijo de un "famoso"?

—Nos llevamos bien. Tal vez porque nunca ha habido una relación competitiva. Nuestros rumbos son opuestos. Lo que él no sería capaz de perdonarme es que sea un vago.

Y no lo es. Se levanta temprano para elegir él mismo los géneros con los que realizará esas camisas exclusivas a medida por la que todos los muchachos de su edad se desesperan.

—¿Cree en Dios?

—Sí, soy católico. Creo en un ser superior que está en todos lados con el cual no me cuesta comunicarme, pero del que jamás dudo.

Este es Oscar Gálvez (h), 19 años, muchos proyectos y muchas ganas de vivir.

Que ya ha ganado una de sus más importantes carreras al no competir con la fama del papá.

MAGDALENA SANCHEZ ELIA Fotos: Ricardo Alfieri

OSCAR GALVEZ JUNIORS: 19 años, ambicioso, auténtico diseñador de moda.

EL HIJO DEL "AGUILUCHO": "Con papá no tengo problemas para nada".



#ArchivoPIETRO: Critica a Los invertidos de Gonzalez Castillo dirigda por Homero Carpena (1969)

 


Critica a Los invertidos de Gonzalez Castillo dirigda por Homero Carpena (circa 1969)

LOS INVERTIDOS de J. González de Castillo. En el Liceo. Elenco: Héctor Méndez, Alba Castellanos, Oscar Casco, Haydée Larroca, Oscar Villa, Carlos Monet, Oscar Roy, entre otros. Escenografía: Francisco Reimundo. Dirección: Homero Cárpena.

*G.... Inversión de valores teatrales.

Un título equívoco, algunos nombres conocidos, un teatro disponible y detrás de todo ello, nada. Otra vuelta de tuerca sobre esta temporada veraniega que cada vez está más floja. Las interpretaciones, la escenografía, la dirección, en todo de acuerdo con la mediocridad relevante de la pieza. CONSEJO: Los lunes descansa la compañía. Ese es el mejor día... No se arrepentirá.


*Nota #ArchivoPIETRO: La critica apareció en la sección Teatro Guia de Revista Gente. La calificacion "G" era la mas baja, siendo "GENTE" la calificación mas alta. 




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