Una sección dedicada a rastrear cómo la prensa gráfica construyó, exhibió y transformó la imagen masculina a través de las décadas. Fotografías de famosos, desconocidos, ídolos populares, figuras mediáticas y hombres anónimos conviven en este archivo visual donde el cuerpo, la pose, la moda, el gesto y la mirada revelan los modelos de masculinidad de cada época.
Entre revistas, diarios, policiales, espectáculos, deporte y cultura popular, El Varón en Papel propone leer la historia de los hombres no solo como fueron, sino como fueron mostrados.
Metodología: Las Fotos son tomadas de diversos archivos con los que trabajo. Algunos completos, otros incompletos. De alguno tengo fechas de otros no. El registro en digital puede ser a traves de scan o camara. En algunos casos uso IA para mejorar la calidad.
En esta entrega: Alain Delon (año 1971)
Transcripción de texto con Gemini IA
Alain Delon, a los 56, filmando El Regreso de Casanova. Sólo una capa y un oportuno sombrero lo cubrían (y no mucho).
Alain Delon vuelta y vuelta
(Revista Gente, circa 1991/1992)
Poco queda de aquel muchacho que cumplió los 20 años llorando en una celda de Vietnam. Alain Delon, a los 56 años, es otra persona totalmente distinta. Un mundo separa estas dos etapas de su vida. Irresistible, como siempre, acaba de terminar de filmar su última película: Casanova. Por cierto que el papel le viene como anillo al dedo. Así nomás, Alain Delon en carne y hueso (carnes y huesos muy bien conservados para su edad), se paseó ante las cámaras como Dios lo trajo al mundo. Bueno, casi, si no fuera por una capa y un púdico sombrero. “Mi cuerpo es un estado de gracia que perdura —explica—. Jamás hice gimnasia para endurecer mi posterior, tengo la suerte de tenerlo alto y redondo como un melón”. Pronto se lo verá con más detalles en El Retorno de Casanova, la última película de Edward Nierman.
Un poco Casanova en la vida real, todo eso no tiene importancia ahora. Desde hace un tiempo, sus ojos azules sólo se iluminan frente a una dama, que acaba de festejar su primer año de vida, Anouchka, su hija, se convirtió en lo más importante para él. Ahora es un padre ejemplar. Instalado en su casa de Douchy, lejos del mundanal ruido y en medio de árboles y sus adorados perros, Alain Delon creó un refugio ideal junto a Rosalie Van Breemen, una joven modelo holandesa recibida en Ciencias Políticas a quien conoció durante una emisión de televisión en 1987. “Una mujer admirable”, esa es la simple definición que Delon hace de la madre de su hija.
Hoy es feliz: “Para mí, la felicidad es una noción relativa, son los instantes, no se discuten, no se miden en tiempo, no se programan. En este momento sé que soy feliz, seré feliz esta noche, y seguramente mañana por la mañana”.
Alain Delon (56) está filmando “El Regreso de Casanova”. Hoy su vida pasa por su hija Anouchka, su mujer Rosalie Van Breemen y un pasar tranquilo. Sin embargo, el zorro pierde el pelo, pero no las mañas.
DESDE PARÍS: ENRIQUETA SUGASTI
FOTOS: OROP

Alain Delon fue, por excelencia, el gran ícono de la belleza masculina del siglo XX, portador de una androginia magnética en su juventud que luego maduró hacia una virilidad estilizada. Al retratarlo a los 56 años en este set, hay un juego puramente homoerótico de voyerismo y exhibicionismo. El texto refuerza constantemente la idea de un cuerpo que se resiste a la decadencia y que se ofrece al ojo ajeno: "se paseó ante las cámaras como Dios lo trajo al mundo" o "carnes y huesos muy bien conservados". El foco no está en la actuación, sino en el rozamiento de su desnudez con la mirada del espectador.
Delon aparece desnudándose en un entorno rústico, pero lleva puestas unas botas bucaneras altas de cuero y una capa negra pesada. En la estética homoerótica (muy en la línea del arte de Tom de Finlandia o la fotografía de Robert Mapplethorpe), las botas altas y las prendas de cuero o de corte militar/histórico funcionan como fetiches hipermasculinos. La desnudez parcial, enmarcada por elementos rígidos y pesados como el cuero de las botas, acentúa la carga sexual de la piel expuesta.
El propio testimonio de Delon que transcribe la nota es un monumento al narcisismo corporal, un rasgo muy explotado en la narrativa homoerótica donde el hombre es consciente de su propio poder de seducción hacia sus pares:
“Mi cuerpo es un estado de gracia que perdura... tengo la suerte de tenerlo alto y redondo como un melón”.
Esa forma de hablar de sus propios glúteos de manera tan explícita y desinhibida, despojada de la típica timidez o solemnidad de los galanes heterosexuales de la época, adopta un tono de ligereza, provocación y disfrute de la propia carne que encaja perfectamente en el imaginario del deseo marica y hedonista. El cuerpo maduro no se oculta; se ofrece, se jacta y se expone al escrutinio del deseo.
El Adonis y El Macho
La fascinación entre Alain Delon y Carlos Mozon comenzó en París, cuando Delon (ya consagrado como el hombre más lindo del mundo) se convirtió en el promotor de las defensas del título mundial de Monzón en Europa.
Delon quedó imantado por la figura del santafesino. Él mismo bautizó comercialmente a Monzón para los afiches franceses como "El Macho", presentándolo como la epítome de la perfección viril. Había un componente puramente estético y de adoración al cuerpo y a la violencia rústica del boxeador. En el prólogo que Delon escribió para el libro biográfico del boxeador en Francia, dejó impresa una declaración que alimentó todas las fantasías:
"Es un conquistador y un príncipe, es un domador y es la bestia... Es, en definitiva, el macho... Esa cosa misteriosa e inexplicable que brilla en ciertos hombres... Por eso, en definitiva, amo a Carlos Monzón". (Fuente)
La paradoja de Delon: el mismo hombre que en los años 60 y 70 desafiaba la moral burguesa jugando con la ambigüedad sexual, dejándose adorar por la mirada marica de directores como Visconti y exhibiendo su cuerpo con la desfachatez hedonista que se ve en el set de Casanova, terminó sus días atrapado en la rigidez de un discurso estructurado bajo el molde más tradicional de la heterosexualidad obligatoria. Declaró en 2013 "estamos aquí para amar a una mujer, para cortejar a una mujer, no para seducir o dejarse seducir por un tipo" (Fuente)
Pietro