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20/5/26

Archivos Incompletos: Alberto Migre el teleteatro es un escapismo de la mujer que ve que se va rompiendo su ideal de pareja (1971)

En esta nueva sección compartiré nada mas que eso ARCHIVOS INCOMPLETOS. 

Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. 
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.


Transcipción de texto con IA

ALBERTO MIGRE, UNO DE LOS MAS PROLIFICOS AUTORES DE TEATRO PARA RADIO Y TELEVISION.

REPORTAJE PARA LA HORA DEL TE

ESCRIBIO MAS DE MIL NOVELAS PARA RADIO Y TELEVISION, DESDE EL "RADIOTEATRO PALMOLIVE DEL AIRE" HASTA "SU COMEDIA FAVORITA". EMPEZO COMO EMPLEADO ADMINISTRATIVO EN RADIO EL MUNDO Y TERMINO ESCRIBIENDO PARA TODOS LOS GALANES DE NUESTRO MEDIO, ENTRE LOS QUE SE ENCUENTRAN EDUARDO RUDY, GUILLERMO BREDESTON, FERNANDO SIRO, JOSE CANOSA, ATILIO MARINELLI, JOSE MARIA LANGLAIS, JORGE BARREIRO, SERGIO RENAN, CARLOS ESTRADA, ENRIQUE LIPORACE Y ALBERTO MARTIN. SU HISTORIA, A LOS 39 AÑOS, ES CASI LA HISTORIA DEL RADIO Y TELETEATRO ARGENTINO.

[Columna Izquierda]

Conteste rápidamente sin pensar: ¿Cuál es el barrio clásico para un teleteatro? Bien, Alberto Migré vive allí, en Floresta... Si pensó en Flores también acertó: allí vivió hasta los diecinueve años. Hoy tiene treinta y nueve y más de mil novelas escritas. Toda su casa parece el decorado de un estudio de televisión, un encendedor hecho con una granada de mano que funciona tirando de la argolla de la misma manera que si quisiéramos hacerla estallar; una lámpara de pie con la pantalla violeta; el empapelado de las paredes; un tapiz con una escena medieval; dos espejitos dorados con bajorrelieves de Rosende; un Quijote de bronce sobre una mesita de mármol... Y como fondo musical, el tema de "Love Story".

—¿La música? No, es que mamá debe estar viendo el teleteatro...

—¿Le gusta lo que hace? —Sí.

—Pero... —Pero, ¿por qué no me dejan tranquilo? ¿Qué me va a decir? ¿Que el teleteatro es cursi? Bueno, puede ser que yo sea cursi... Pero no se metan conmigo... Yo no necesito que se me hagan reportajes. Hace veintidós años que escribo y todavía me buscan. Por algo debe ser, ¿no?

En 1948 Felipe Alberto Migliatario era empleado administrativo en radio Libertad y en radio El Mundo. Había querido ser actor ("Todo el mundo quiso ser actor alguna vez"), pero al producirse la estatización de la red de emisoras no lo despidieron del elenco porque con su título de perito mercantil, su habilidad para hacer las planillas de la discoteca y su buena disposición hasta para atender el teléfono podía ser útil en la administración.

—...ser escritor de teleteatros es como ser estibador: hay que cargar con todo, con los actores, con el canal, con los directores de cámaras, con los intelectuales que miran por sobre el hombro, con los que no son intelectuales pero, aunque quisieran, jamás podrían escribir lo mismo que yo, con los periodistas, y cargar también con los que nos cargan... Yo sé que a todos les gustaría escribir un teleteatro, pero no es fácil...

—¿Por qué se mira el teleteatro? 

—Es un escapismo de la mujer que ve que se va rompiendo su ideal de pareja. Ella busca allí lo que ha ido perdiendo en su casa. Es como cuando un hombre ve una película de James Bond y siente ganas de poder hacer las mismas cosas que él... Lo mismo, aunque al hombre le cueste confesar que busca una manera de escapar de la mediocridad yendo al cine, tratando de verse en los personajes del cine...

—¿Y por qué se rompe el ideal de pareja? —Porque cambió la sensibilidad del mundo y la vida se ha hecho muy difícil. Queda muy poco lugar para el romanticismo y el hombre no hace nada por mantenerlo. ¿De qué habla hoy una pareja? "¿Qué tal?"; "Bien, y vos"; "Yo estoy muy cansado..."; "Mucho trabajo, ¿no?". Y todas cosas por el estilo.

—Pero ése es casi el diálogo de un teleteatro... —¡Claro! Porque un teleteatro debe tener una gran dosis de verdad. La gente quiere que le muestren la realidad, pero adornada con una dosis importante de fantasía, de esa fantasía que le falta a su propia vida.

—¿Y eso es positivo? ¿Le hace bien a la gente?

[Columna Derecha]

—Mal no le puede hacer. Esa pregunta es como cuando a uno le preguntan, ¿cuál fue el saldo? ¿Qué saldo? Los saldos hay que ir a buscarlos a la tienda. A veces a la gente se le hace mal para hacerle bien, es decir, contándole un montón de cosas que pasan, y que pueden ser desagradables, pero que están, y de las que la gente no sabe nada.

—¿Eso es lo que hacen los teleteatros? —No, no lo hacen, y por eso se van a morir.

—Pero, ¿no es usted el que los escribe? —Sí, pero yo no puedo escribir trescientos sesenta y cinco capítulos geniales, y ahora las novelas duran por lo menos un año. Cuando Romay me pidió que siguiera un año más con "Mujeres en Presidio" le dije que no porque no podía seguir más.

Alberto Migré se levanta todos los días a la una de la tarde. Almuerza en su casa, se ocupa de los problemas de sus tiras (decorados, reemplazos de actores enfermos, contratos) y vuelve a su casa, donde escribe desde las once de la noche hasta las nueve de la mañana del día siguiente, menos los viernes, que se va a su quinta de Escobar, donde pasa todo el fin de semana. Es soltero y vive con sus padres.

—¿Qué experiencia tiene usted para escribir sobre las parejas? —¿Experiencia? Bueno, fundamentalmente lo que he visto en mi casa. El de mis padres es un matrimonio modelo, aunque creo que se han pasado ya de buenos y comprensivos. Además, soy un observador. Me cuesta mucho comunicarme con la gente, pero me gusta escucharla, que me cuenten cosas.

—¿Por qué le cuesta tanto hablar ahora? Es como si se estuviera defendiendo de algo... —Es que tengo dos experiencias muy malas con periodistas. La primera fue hace mucho tiempo, cuando un amigo mío me llamó para hacerme un reportaje. Quería sacarme algunas fotos en el parque Rivadavia y empezó a llover. Yo fui igual. Me mojé todo, hasta fiebre me dio... Entonces "mi amigo" me dijo que no me preocupara, que me fuera a mi casa que lo íbamos a hacer otro día, y después escribió lo que quiso de mí, todo inventado... La segunda vez fue hace poco, cuando vino a verme una chica con un fotógrafo y me dijo que era de una revista. La hice pasar muy contento pensando que me iba a hacer un reportaje, pero todo lo que quería era ver si yo le podía juntar a Nora Cárpena y a Alberto Martín para una foto; era en el tiempo aquél del divorcio de Bredeston... Eso me hizo sentir muy mal, muy poco importante...

—¿Por qué tiene tan poco prestigio ser autor de teleteatros? —Porque son muy malos. Porque no hay medios para hacerlos como se debiera. Por ejemplo, Martín Clutet está en México haciendo algunos libros míos y tiene a su disposición la plata que necesita. Donde hay una escena de un aeropuerto se filma en el aeropuerto, cuando hay que ir al mar, filma en el mar... Acá todo se hace en un comedor, un living y un baño. ¿Quién puede hacer algo con eso? Cuando yo hice eso mismo con Nora Cárpena, con gran excepción pudimos filmar una escena en Mar del Plata.

[Epígrafe de la foto]

EL ESCRITOR Y SUS FANTASMAS. "Lo peor de todo esto es saber que ya nada de lo escrito sirve, y son 25 años de mi vida".



19/5/26

Archivos Incompletos: El caféTABAC de los años 60s por donde pasaban todos

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Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.



Transcipción de texto por IA

POR AQUI PASAN TODOS

DE MADRUGADA COMIENZAN A DESFILAR POR LAS MESAS DE "TABAC" DEPORTISTAS, ACTORES, MODELOS, ACTRICES, EMPRESARIOS. ES LA PASARELA DE LA NOCHE PORTEÑA. CONCURREN UNAS 500 PERSONAS POR NOCHE QUE CONSUMEN 48 BOTELLAS DE WHISKY (4 CAJONES) Y CASI 500 POCILLOS DE CAFE.

Fotos: MARIO PAGANETTI

[Epígrafe 1 - Arriba a la izquierda]

  • ACTRIZ Y DISC-JOCKEY. María Vaner y R. A. (Ricardo Kleiman) con un grupo de amigos que fueron al Ateneo a verla en "El último de los amantes ardientes". María Vaner nos dijo "que estaba muy conforme con su trabajo y que cada vez iba más gente a verla". R. A. coincidió y calificó de diez puntos su actuación. Se fueron a las cinco.

[Epígrafe 2 - Centro a la derecha]

  • VUELVO A VIVIR... VUELVO A CANTAR... Sabú, 16 años, con una de las chicas del Moulin Rouge. Fueron a ver "Diario de una esposa desesperada". Les gustó bastante. Luego comieron en la Munich de la Recoleta y cayeron al "Caffé Tabac" a las dos de la mañana. "Somos amigos, aunque, tal vez...".

[Epígrafe 3 - Centro a la izquierda]

  • GRANDES DEL FUTBOL. Rubén Bravo, Luis Fonda, Angel Perucca, Aristóbulo D'Ambrosio y "Pepe" Battagliero llegando a Tabac. "Hacía tiempo que no nos juntábamos los cinco. Vimos River y Ferro; comimos en la Costanera y nos vinimos a tomar un whisky. No sabemos quién va a pagar de los cinco...". (Pagó Bravo).

[Epígrafe 4 - Abajo a la izquierda]

  • CUANDO AVILES HABLA... Inés Moreno, su esposa, y Chela Astor, no tienen más remedio que escucharlo. "Lucho" pasó a buscarla con su auto a la mujer de Raúl Astor, cenaron en Zum-Bier y llegaron todos a las tres y media de la mañana. "¿Planes?, dijo Avilés: Seguir haciendo televisión y en el diario. Más adelante veremos...".

[Epígrafe 5 - Abajo a la derecha]

  • LA MODELO Y EL ABOGADO. Diana Custodio, nuestra chica de tapa del número 269 y entusiasta de los mini-shorts, con su novio, el doctor Ricardo del Campo. "Habíamos ido a comer a la casa del socio de Ricardo y nos dimos una vuelta para tomar un café".

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Archivos Incompletos: Juan Manuel de Rosas por Manuel Antín (1972)

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Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. 
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.



algo peor: era algo comun en la gente de campo de cierta posición. Por otra parte, su enorme sentido de la ironía y de la burla demuestran una sensibilidad muy especial. Me fascina el amor al orden de Juan Manuel de Rosas. Es un amor al orden tan curioso que aún en el desenfreno del 40, del 42, Rosas desordena con orden. Dice, por ejemplo: "Los dejaré dueños de las calles pero no dejaré que entren en las casas". Es decir, promueve la exaltación popular contra sus enemigos pero no propicia el desorden absoluto, el caos total.

—¿Era Bebán el actor para encarnar a Rosas?

—Era Bebán. Es increíble la simbiosis dramática que se produjo entre el actor y su personaje. Yo mismo he dudado, al ver en la tapa de alguna revista un retrato de Rosas, si estaba frente a Rosas o a Bebán. Fue un caso excepcional de convencimiento dramático del actor. Mi experiencia me dice que hay cosas que no se consiguen con textos ricos ni con brillantes juegos de cámara. Y cuando Bebán entró, se autoconvenció del personaje, ya no necesité ni marcarlo. Empezó a moverse con total libertad. Fue Rosas, absolutamente. Y tanto que ni siquiera necesitamos transformarlo físicamente para aproximarlo al Rosas real, que llegó a engordar muchísimo y a envejecer bastante en pocos años. Bastó una peluca algo más clara, algunas canas y un pequeño engrosamiento físico para que la magia siguiera encendida.

—¿Por qué terminó la película en 1850, antes de Caseros, antes de la caída?

—Terminar la película en ese instante era para mí y para José María Rosa dar una imagen totalmente positiva de esa etapa de nuestra historia. Después está la otra etapa, más compleja y sombría: la caída, el destierro, la muerte. Creo que esa segunda parte es también una obligación del cine argentino. No sé si la haré yo, pero alguien tiene que hacerla...

—¿Qué trató de demostrar con "su" Rosas?

—Que Juan Manuel de Rosas no hizo ni más ni menos que tantos hombres de nuestra historia. Que es un héroe menos lineal, menos simple que otros, y que por eso resulta más fascinante. Que el terror del 40 fue consecuencia de otro terror más tremendo: la revolución de Lavalle, que termina con el fusilamiento de Dorrego, por ejemplo. Sin embargo, a pesar de que hoy se sabe mucho más de Lavalle en la película el personaje está presentado prolijamente, con toda su violencia temperamental y todo su romanticismo.

—¿Rosas es una película histórica más o propone algo diferente?

—No sé si es una película histórica más, pero por lo menos no tiene esa intención. Trata de tocar un personaje tabú, de levantar la tapa de un cofre cerrado, de desterrar la inútil prudencia del silencio histórico, de mostrar la otra cara de la historia, de dar una imagen humana de una época acaso más sangrienta que otras pero también más compleja y más apasionante.

El curso de las horas ha traído sombras definitivas al departamento. Manuel Antín ha de quedarse solo dentro de cinco, diez minutos. Evoca la marcha de los colorados del monte, la batalla naval de Obligado, algunas escenas que revivió en Chascomús. Habla de extras, de maquetas, de muebles auténticos, de platería, de hombres que lo ayudaron y de hombres que lo recelaron. Digo La Cifra Impar o Circe o El Perseguidor o todo el cine intimista de este director que siempre se ha manejado con intuiciones, y después digo Juan Manuel de Rosas (así se llamará la película), y entonces admite el fin de esas intuiciones, de esas improvisaciones. "Para mí es más fácil trabajar con dos o tres personajes que con no- venta. Pero parece que ha llegado el tiempo de las cosas sólidamente sentadas en la realidad".

Se ha quedado solo. Y como dije al principio, no tengo la menor duda. El fantasma de Rosas estaba entre nosotros. El fantasma vive en ese departamento. Y ahora, casi a medianoche, Manuel Antín está a solas con él. A lo mejor es la hora del ajuste de cuentas.

ALFREDO SERRA Fotos: Gabriel Alvarado


Epígrafe de la foto: Juan Manuel de Rosas (Rodolfo Bebán), Manuelita Rosas (Teresa Barreto) y Encarnación Ezcurra (Miriam de Ridder). Dos mujeres clave en la vida del Restaurador.



Archivos Incompletos: Telecómicos "Perón hizo gimnasia en un trapecio hasta que se recalentó -el trapecio-"

En esta nueva sección compartiré nada mas que eso ARCHIVOS INCOMPLETOS. 

Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. 
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen. 


ROJAS

Alfonso Pícaro también pertenece al elenco estable de Telecómicos. También dice tener 37 años. Encarna a Isaac Rojas. También esquiva las preguntas y abrevia el diálogo:

—De Rojas sólo puedo decir que es uno de los mejores centrodelanteros que he visto. Admiro su "cintura". Nada más.

Y se va. Se va corriendo. Parece que el personaje le "quema". No hace falta que lo diga. Su modo de salir corriendo es muy elocuente.


THEDY

Con Marcelo Miro, actor, que contra todo lo que se puede suponer declara 40 años, pasa lo mismo que con Rojas y Sueldo. Le escapa a las preguntas.

—Sí, me parezco a Thedy. ¿Qué más le puedo decir? Que es demócrata progresista.

Sueldo se va rumbo a las cámaras. De repente, como quien ha sido invadido por una duda, se da vuelta y me pregunta:

—¿Thedy es demócrata cristiano, ¿no?

La grabación del programa no se detiene. En estos momentos está simulando un "flash" de último momento sobre el delicado estado de salud de Perón. La voz dice: "FUENTES BIEN INFORMADAS ASEGURAN QUE AYER PERON SE LEVANTO A LAS SEIS DE LA MAÑANA, YA QUE A LAS CUATRO SE HABIA ACOSTADO... HIZO LUEGO GIMNASIA EN UN TRAPECIO FIJO Y TUVO QUE DEJAR, YA QUE SE RECALENTO EL TRAPECIO... SE DESAYUNO MAS TARDE CON UN TAZON DE DOS LITROS DE MATE COCIDO... POR LA TARDE ESTUVO PRESENCIANDO UN PARTIDO DE BOCHAS Y UNA BOCHA MAL TIRADA SE PARTIO EN SU FRENTE... A LA NOCHECITA, PERON FUE A HACER UN PASEITO AL PUERTO Y AL QUERER AMARRAR UN YATE A PEDIDO DE UN MARINERO SE LE FUE LA MANO Y LO SUBIO AL MUELLE... LAMENTABLEMENTE EL INFORMANTE NO DIJO NADA ACERCA DEL DELICADO ESTADO DE SALUD DE PERON, QUE ERA LO QUE REALMENTE NOS IMPORTABA.


IZZETA

—Me llamo Lisandro García Tuñón. Soy empleado de correo y tengo 42 años... Espere un segundo, me pongo los bigotes.

El señor García Tuñón se va y vuelve con un par de extraños bigotes. Sigue.

—A mi personaje no lo tengo definido. Lo que sí tengo definido es que voy a votar por el peronismo, porque el peronismo es el reencuentro de todos los argentinos.

Lisandro García Tuñón es el doble de Izzeta.


ONGANIA

Onganía ha estado todo el tiempo caminando, lentamente, con las manos entrelazadas sobre la espalda. Es un hombre muy amable que se ríe bajito, permanentemente, celebrando las ocurrencias de sus compañeros. Tiene 52 años. Se llama Daniel Keplán.

—Señor Keplán, ¿qué opinión le merece Onganía?

—Tuvo cosas buenas y cosas que no fueron buenas.

—¿De cuáles más?

—De las buenas.

—¿Puede decir por quién votaría?

—En este momento es muy difícil. Votaría por la sangre nueva.


PERON

Sólo nos falta entrevistar a Perón. Alende sale a buscarlo, pero vuelve sin él. Rojas va a buscarlo al sector de las tribunas, en el estudio. Y allí lo encuentra, Lo vemos venir. Mientras tanto, en la ficción televisiva un periodista pulsa la opinión de la calle.

Llega Perón. Sí, es él. Está ahí. Perón, con la gorrita en la mano, me dice:

—Me llamo Aristóbulo Juan Rigantti. Juan igual que EL, joven.

—¿Y cuántos años tiene Rigantti?

—Tengo 65, pronto cumpliré 66, diez menos que EL. Pero nací el 15 de octubre, joven, en el mismo mes que EL.

—Usted es peronista, ¿no es cierto?

—Sí, con la cara que tengo no puedo ser otra cosa, joven. Yo simpatizo. No actúo.

—¿Lo conoció a Perón?

—No nunca lo vi, joven. Pero EL sabe que existo. Y me ha escrito cartas.

—¿Usted cree en el retorno de Perón? ¿Para cuándo será?

—Entre nosotros, joven, ¿quién lo sabe?

—¿Le gusta parecerse a Perón?

—Sí, soy muy feliz, joven. Usted no sabe las alegrías que esto me da... La gente me para en la calle, los agentes me piden autógrafos, las viejitas se me tiran encima..., ya no soy yo, joven, soy él..., soy él.

—¿Usted quiere que Perón vuelva?

—Sí, joven, quiero que vuelva pronto, así descanso...


RODOLFO E. BRACELI

Fotos: Antonio Legarreta


Epígrafe de la foto:

ESTE ES IZZETA. Se llama García Tuñón. Bigotes postizos.

Archivos Incompletos: Alberto Churba "Más que muebles eran conceptos"

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Transcripcion de texto por IA


ALBERTO CHURBA, UN GENIO DE LA DECORACION, VISTIO ASI SU PROPIA CASA.

UNA LINDA MANERA DE VIVIR

ALBERTO CHURBA ES, A LOS TREINTA Y CINCO AÑOS, UNO DE LOS MEJORES DECORADORES DEL PAIS. SU PASION POR EL EQUILIBRIO HACE QUE BUSQUE, A TODA COSTA, QUE LOS AMBIENTES QUE ORDENA IRRADIEN PAZ. Y A FE QUE LO LOGRA: SUS TRABAJOS, VALORADOS TANTO AQUI COMO EN EL EXTRANJERO, RECIBEN ALTAS COTIZACIONES. "NO SOY UN DICTADOR", AFIRMA SIN EMBARGO. "EL DECORADOR ESTA AL SERVICIO DE LA SENSIBILIDAD DEL USUARIO".

Tal vez todo haya nacido con mis primeros viajes a Europa. A Escandinavia, más precisamente.

"Todo" es la pasión por la decoración, que Alberto Churba, un argentino de 35 años, sobrelleva a golpes de genio e imaginación. Churba es, quizás, el mejor decorador del país. Por eso estamos aquí preguntando cosas, averiguando, empezando a saber. No habla mucho pero sí bien, por eso no cuesta empezar a armar el diálogo.

—Cuéntenos cómo fue eso. Su experiencia europea, digo.

—Algo deslumbrante. Descubrí un mundo de moblajes desconocidos en Buenos Aires, más que muebles eran conceptos, nociones muy precisas acerca de la vida cotidiana y de cómo adornarla. Cuando volví traje montones de objetos y muebles de los mejores diseñadores del mundo. Paul Kjaerholm, Charles Eames, Willie Beck, Greta Jalke.

Lo que Churba ignoraba, casi seguramente, era que ese pri-


Archivos Incompletos: Jose Rucci "En televisión vieo cowboys y al Gordo Porcel" (1971)

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Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. EN ESTE CASO, NO ME INTERESA EN LO MAS MINIMO, PERO COMO HAY UNA PREGUNTA SOBRE LIBROS, LO COMPARTO.
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Transcripción del texto realizada con IA

DE JOSE RUCCI

Oscar Gálvez. Gatica me hizo llorar de bronca el día que lo cascaron. Y anote, también, el nombre de dos genios de ahora y dos de antes: Pontoni y el "Torito" Aguirre; el pibe Rendo y el "Lobo" Fischer.

¿Lee mucho? —Mucho no, porque aquí hay que moverse y el tiempo escasea. Pero cuando puedo le meto. Me interesan los ensayos sobre política y sindicalismo y algunas biografías.

¿Autores preferidos? —No elijo por ideologías.

Perfecto. ¿Cuáles son? —Algunos clásicos del pensamiento sindicalista como, por ejemplo, Sorel y Lagardelle. Pensadores políticos: Bertrand de Jouvenel, Lefebvre, De Mahieu, Maurras, Fanon, Sartre. Historiadores argentinos sobre todo: Rosa, Chávez, Irazusta, Félix Luna. En la lectura busco, más que nada, información; y leo, como ve, un poco de todo, algo de cada gallinero. Además, por supuesto, todos los diarios y todas las revistas.

¿Qué personajes históricos universales prefiere? ¿A cuáles admira? —Me gusta Emiliano Zapata porque fue un líder popular de excepción. Me gustan, también, Napoleón y Lincoln.

¿Y argentinos? —Juan Manuel de Rosas, Facundo Quiroga y El "Chacho" Peñaloza. Porque fueron, el siglo pasado, la auténtica voz y acción de los argentinos. La Batalla de Obligado tendría que festejarse monumentalmente, al estilo del 25 de Mayo y del 9 de Julio.

¿Tiene algún hobbie? —El hobbie del pueblo: el fútbol. Soy de San Lorenzo a muerte y no me pierdo partido cuando jugamos de locales. Ponga una profecía: somos campeones 1971. Ponga un par de cositas más: también me gusta Rosario Central y tengo un gran respeto por la hinchada de Boca.

¿Dijo que tiene respeto por la hinchada de Boca? —Sí, dije eso.

¿Y a qué viene? —A nada. Tengo un gran respeto y me gusta destacarlo. ¿Nunca oyó las marchitas que cantan?

¿Conversa usted con militares en actividad? —No, señor.

¿Y con empresarios? —De vez en cuando. Me parece que los hombres que se agrupan en la CGE (Confederación General Económica, una entidad que preside José Gelbard) están muy bien ubicados, dispuestos al diálogo constructivo. Están en los grandes lineamientos.

¿Ve a menudo televisión? —Muy poco. Cuando puedo, alguna de cowboys y al "Gordo" Porcel.

¿Podría sintetizar sus deseos políticos en una frase? —¿Es difícil, no?

Bastante. —Ahí va. Pero ojo, póngala textualmente. Yo pretendo que si los rusos hablan de los rusos, los argentinos hablemos —y lo vamos a hacer— de los argentinos. ¿Qué tal?

ALEJANDRO SAEZ GERMAIN Fotos: RICARDO MOURA


Epígrafes de las fotos:

  • Emiliano Zapata y Lincoln...

  • Si los rusos hablan de Rusia...

18/5/26

Archivos Incompletos: Paul McCartney, TRES ETAPAS DE MI VIDA (AÑOS 70)

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AÑOS 70S

Transcripción con IA

...que oigo en la radio, de mi padre tocando el piano, de sonidos de Rock'n Roll, de sonidos que inventamos con el grupo. Mi música es todo eso y es muy personal, sobre todo ahora que nace sólo de mí.

Hacemos canciones juntos con Linda y muchos me criticaron porque dudaron que ella las hubiera escrito. "Pero cómo —dijeron—, ésta se casa con éste, ¿y ahora resulta que sabe escribir canciones?". La verdad es que un día le dije: "Te enseñaré a escribir canciones aunque tenga que atarte al taburete del piano". Descubrimos que podíamos trabajar como un pequeño equipo. Lo tomamos muy en serio, aunque yo nunca fui una persona seria.

TRES ETAPAS EN MI VIDA

Trato que mi música no sea muy romántica, aunque siempre hay algo romántico en ella. Tampoco quiero que sea muy graciosa. No me gustan las cosas graciosas, con excepción de los bebés. Mi mejor música es una mezcla de dureza y ternura.

Compito con los otros tres, musicalmente. Es humano competir. Compito componiendo y tocando, que es lo que más me gusta en el mundo. Los otros tres son muy buenos músicos. Sensacionales. George ha demostrado hace muy poco que no es ningún tonto. John y Ringo son excelentes también.

¿Sabe? Es como si mi vida se repartiera en tres etapas. Está la época en que fui a la escuela, la época de las lecturas —Tennessee Williams, Dylan Thomas, teatro—. Leía en los ómnibus y fumaba en pipa. Después, Los Beatles, el affair Beatles. Y ahora, ahora que vuelvo a ser yo mismo. Es una cosa muy seria la vida. No se puede de vivir pensando que se va a repetir nueve veces, aunque yo muchas veces lo hago. Pero hay cosas que se hacen en su momento o, de lo contrario, nunca más.

¿Mi matrimonio con Linda? Estos problemas —los judiciales, la ruptura del grupo— nos han unido muchísimo. Todo lo que sucedió nos puso en la realidad. El asunto Beatles era maravilloso, pero era una vida muy protegida. Era como tener una institutriz. Me cansó la burocracia, me cansó 'Apple'. Por ejemplo, para Navidad, nos prepararon un arbolito para cada uno. Los mandé al demonio y robé un bello árbol en Escocia. Un bello árbol robado con mis propias y célebres manos.

Amo mi vida de estos días porque puedo hacer cosas mucho más simples y eso es justamente lo que me hace feliz. Yo soy más simple que la gente simple. Linda y yo nunca tratamos de organizar demasiado nuestras vidas. Hacemos las cosas impulsivamente. Por ejemplo, estamos en Escocia y en unos minutos hacemos un viaje a las islas Shetland. Cargamos bien el Land Rover, los chicos, Martha —nuestra perra ovejera inglesa— y, seguramente, perdemos el ferry-boat. Entonces conseguimos un bote pesquero y pagamos con un salmón y una botella de whisky. Lo que cuento es algo que sucedió, naturalmente. El capitán nos invitó con cerveza y Linda quiso igualar a los muchachos tomando como ellos. La pequeña Mary vomitó todo el viaje y yo me reí mucho. Hacemos estas cosas porque tenemos plata.

En algunas oportunidades las gentes nos reconocen, pero no se mete en nuestra intimidad y eso es muy bello. Si uno aparece como una estrella, la gente lo trata como a una estrella. Pero si va, como nosotros, en blue-jeans, nos quieren sin meterse.

Amo descubrir que en estos tiempos de cemento hay caballos vivos y lugares donde crece ilimitadamente el pasto y el aire es puro. Esos lugares existen en Escocia. No todo es ciudad y otros pastos crecen, además de marihuana. Y no sólo crecen sino que se pueden comer. No comemos carne, pero no es una actitud que intentemos imponer a los otros. Tampoco llevo colgado un cartel que diga "Serás vegetariano". Quiero concederme ciertas cosas, ser autoindulgente. Somos felices casi todo el tiempo, pero sabemos que somos dos vidas, no una, y eso debe ser respetado.

En este momento quisiera dejar de hablar. Hoy no he hecho nada y empiezo a sentirme molesto. Tengo que terminar temas y plantar algunas semillas. La naturaleza espera por mí.


[Epígrafe del recuadro fotográfico]

TODAVIA imperaban la alegría y el buen humor en el grupo más conmovedor de la historia de la música. Barbas y bigotes postizos cubren los rostros de Paul, John, George y Ringo.


MIRNA DELMA UNA SEÑORITA CURSI por Landrú

 


MIRNA DELMA
UNA SEÑORITA CURSI

—¡Progenitor, progenitor! —llamó Mirna Delma, en tanto descendía del ómnibus que los había conducido hasta el hipódromo—. Ya ves que no me han atemorizado las iras celestes ni la posibilidad de una precipitación pluvial y que, en cambio, opté por acompañarte al circo hípico.

—¡Callate la boca, tilinga! —chilló el padre—. ¡Y entrá de una vez, que está por largarse la tercera!

—¡Ah, qué atracción ejerce sobre las multitudes la arena palermitana! —reflexionó la cursi—. También yo, por qué negarlo, me siento contagiada por el vértigo del deporte de los reyes. Oye, responsable de mis días, ¿a qué rocín confiaremos nuestros capitales? Tal vez aquél, de pelaje entrecano.

—¡Qué entrecano ni chinchulines en conserva! ¡Ese es un tordillo! —gritó el padre perdiendo la paciencia—. ¡Y dejame leer tranquilo "La Fija", que quiero ver si hoy acierto una por lo menos!

—¡Tate! ¡Conque ese órgano periodístico te indica a qué noble bruto debes apostar tus peculios! —se asombró Mirna Delma—. ¡Y yo que suponía que todo dependía del capricho de la diosa Fortuna! ¡Mira, progenitor! ¡Contempla al jinete de ese corcel que ya se aproxima a la pista! ¿No se trata del famoso caballero que ejerce el magisterio?

—¿Qué es lo que dice esta tilinga? —preguntó, desconcertado, el padre de la cursi a un vendedor de café.

—Está hablando del "Maestro" —explicó el cafetero.

—Sí, sí; de esa manera se lo conoce en la jerga turfística —aprobó entusiasmada Mirna Delma, mientras se ponía unas gotas de perfume dulzón detrás del lóbulo de la oreja—. Y si no me equivoco, también se lo denomina el cuadrumano.

—El "Mono" —aclaró el cafetero.

—Aunque otros suelen llamarlo el cefalópodo tentaculado —prosiguió la cursi ante el estupor de su padre.

—El "Pulpo" —dijo el vendedor de café.

—Y no falta quien...

—¡Finishila! —gritó el padre enfurecido—. ¡Acabala, que me tenés podrido! ¿Por

Columna 2
qué no te vas a jugar cien boletos a algún burro y me dejás de escorchar?

—¡Qué ordinario eres! —protestó Mirna Delma, con temblores en todo el cuerpo—. Haría gustosa lo que me propones, pero temo que aproveches mi ausencia para concurrir al despacho de bebidas anexo a estas instalaciones para ingerir algún licor espirituoso. Y eso podría perturbar tu sistema digestivo, pues antes de abandonar el hogar común manducaste varias raciones de cucurbitácea en sazón.

—¡Lo único que yo hice fue morfar media sandía! —chilló el padre, frenético—. ¡Vení, tilinga; vamos a sacar los boletos! ¡Le voy a jugar quinientos ganadores a Legui! ¡Dame tu guita si querés que te saque algún boleto.

—Toma. Juégale mis haberes al equino de pelaje entrecano.

—¿Al tordillo? —gritó el padre retorciéndose de risa—. ¿A ese matungo querés jugarle? ¡Me alegro, porque va a entrar cola como un perro, y así puede ser que te rajes y me dejes tranquilo!

—¡Qué chabacano eres, responsable de mis días! —murmuró malhumorada la cursi—. Tal parece que en vez de recibir una educación acorde con nuestra alcurnia hubieses crecido en medio del desamparo y la incuria que caracterizan al infradotado.

De más está decir que el tordillo se impuso por cuatro cuerpos y pagó una fortuna a ganador. Luego, Mirna Delma acertó la apuesta triple y dos carreras más.

—¡Progenitora, progenitora! —gritó la cursi al regresar a su casa, extrayendo puñados de billetes de su bolso—. ¡Mira: he obtenido un beneficio monetario asaz importante en las competencias ecuestres! ¡A la sazón podríamos cristalizar el acariciado sueño de viajar al Viejo Mundo para conocer la península ibérica, cuna de nuestros mayores!

—¡Repodrido! ¡Absolutamente repodrido! —mascullaba el padre de Mirna Delma, hurgándose los bolsillos para ver si le habían quedado cien pesos con qué comprarse un toscano—. ¡Lo que se dice repodridísimo!



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