Si buscás este libro en la web no vas a obtener ni un solo resultado. Pero, a partir de hoy, probablemente aparezca esto que estoy escribiendo.
El ejemplar no tiene fecha de edición. MIDCO Press fue una editorial menor asociada a publicaciones para adultos, y tanto el formato como la tipografía y la fotografía en blanco y negro remiten a finales de los años sesenta o a los setenta.
Hubo un tiempo en que este tipo de publicaciones abundaban. El contenido homosexual explícito navegaba en una suerte de vacío legal: era perseguido, censurado y, al mismo tiempo, existía una demanda constante por parte de los lectores. El ingenio editorial encontró entonces algunos atajos. Uno de ellos fue presentar este material bajo una apariencia casi educativa o científica. Los libros aparecían firmados por médicos —por supuesto, casi siempre se trataba de seudónimos— y se ofrecían como estudios sobre sexualidad masculina.
Este volumen sigue exactamente esa fórmula. Entre breves textos de tono informativo se intercalan abundantes fotografías de sexo entre hombres. Más que un tratado serio, el disfraz médico funcionaba como una estrategia para hacer circular imágenes y contenidos que, de otro modo, habrían tenido muchas más dificultades para llegar al público.
Aunque está escrito en tono médico y distante, el texto es bastante explícito para su época. Además, utiliza expresiones como "anal-genital coitus" y "partner", un vocabulario pseudocientífico muy característico de las publicaciones homosexuales estadounidenses de los años 60 y principios de los 70 que intentaban revestir de legitimidad médica contenidos esencialmente eróticos.
Hoy sobrevive como una curiosa pieza de la cultura impresa gay de aquellos años: un objeto nacido en los márgenes, cuando la visibilidad homosexual todavía debía abrirse paso entre la censura, los eufemismos y las zonas grises de la ley.
Pietro
El hombre está preparado para el acto sexual tan pronto como su erección se ha completado. Debe utilizarse una cantidad suficiente de lubricación para minimizar la fricción causada por la penetración del pene. La lubricación natural insuficiente del canal anal puede provocar una estimulación excesiva del glande y, por lo tanto, ocasionar una eyaculación precoz.
Muchos hombres que sufren este problema no se dan cuenta de que la causa puede ser precisamente la falta de lubricación. La introducción suave del dedo índice en el ano permitirá comprobar si los labios y el ano están lo suficientemente resbaladizos para una penetración satisfactoria.
Si uno de los compañeros desea la penetración y la exploración revela una lubricación insuficiente, el otro deberá aplicar una jalea lubricante comercial, preferentemente de tipo no graso y soluble en agua, ya que no mancha la ropa de cama.
Algunos destacados médicos recomiendan que se utilice saliva común cuando sea necesaria una lubricación artificial. Muchos sostienen que ésta es la mejor lubricación posible. Puede aplicarse directamente desde la boca o indirectamente con el dedo. Para los hombres que requieren lubricación artificial, esto debería constituir al menos un experimento interesante.
No puede enfatizarse con suficiente fuerza que el compañero no debe ser un participante pasivo en el acto. Debe ser estimulado hasta el punto en que desee a su compañero tanto como desea el acto mismo. Sólo entonces será capaz de realizar los movimientos adecuados que conduzcan a un clímax completamente satisfactorio. Únicamente en tales circunstancias podrá esperar con agrado y anticipación la próxima experiencia.
Después de una estimulación adecuada, el siguiente paso consiste en que la pareja adopte la posición deseada. Muchas parejas sólo están familiarizadas con una única posición. Otras creen que sólo la...
Nota de #ArchivoPIETRO: Lo llamativo de este fragmento es que, pese a su apariencia de manual técnico, introduce una idea bastante avanzada para la época: insiste en que el compañero receptivo no debe ser pasivo sino participar activamente y desear el encuentro. Para una publicación probablemente editada entre fines de los años sesenta y comienzos de los setenta, ese énfasis en el deseo mutuo resulta más moderno de lo que podría esperarse de un simple folleto erótico.
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