Texto leído en el segundo día de las Jornadas Homenaje a Carlos Jauregui


Fotografía de Fuentes2Fernandez
http://fuentes2fernandez.tumblr.com  
Diego Tedeschi, Pietro Salemme, Vida Morant  




“Como explicar el amor que me inspira este cuerpo esquelético, que yo todavía contemplo bello como el sol de nuestras vacaciones"
Yves Navarre


Dedicado a Carlos Jauregui, Ilse Fuskova, Lohana Berkins, César Cigliutti, y a todos aquellos que han iniciado el camino.



El tiempo es absurdo. Permanecer en él es absurdo. Vivir, finalmente, es un absurdo.  Los motivos que elijamos para permanecer en el absurdo son los que nos ayudan a seguir adelante. Porque más allá de ese puñado de motivos, no hay nada. Todo se desvanece. No puedo concebir festejos sin memoria. Como en las casas donde los que ya no están miran pasar las fiestas y de rato en rato reciben una mirada al pasar o son nombrados entre risas por algún familiar, en este país debemos aun acostumbrarnos a llevar tatuado en la lengua los nombres de aquellos que crearon los cimientos para que hoy, podamos festejar.

La memoria es un entramado confuso que uno debe visitar asiduamente para no caer en desgracias. Olvidar y negar son distintas caras de una misma moneda. Si negamos lo pasado repetiremos la historia cantaba por los 80 Marilina Ross. Esos ochenta tan recurrentes en los últimos tiempos, que invaden con su pop publicidades que pretenden conmovernos para veder, fueron también el momento histórico de muchos de nuestros referentes, el tiempo en que se armaban, se organizaban y se preparaban para lo que luego fue salir a la luz en los años 90. Y no eran muchos. Y probablemente contaban con más incertidumbre que certezas. Hoy que las marchas son multitudinarias, que se monta un escenario y se hacen ferias… Pensemos por un instante en esos “tres gatos locos” que eran, como leí en algún medio.

Nuestra Historia como comunidad es frágil, reciente y oscura. Porque hay trazos ocultos, porque esta plagada de tumbas NN, de armarios anónimos, de suicidios lejanos, de luchas silenciosas o silenciadas. Estas jornadas, son un eslabón más en la construcción de esta Historia de la que muchos querrán desentenderse. Y son también un homenaje a aquellos que se han convertido en pilares de nuestra dignidad. Los primeros en quitarse la máscara de la hipocresía. Los primeros en pisar la calle, en hacerse cuerpo presente ante una sociedad que nos escondía, nos torturaba y nos mataba.
Podría sentirme obligado, pero es mi elección sentirme agradecido ante aquellos que me han abierto un camino por el que puedo transitar más libremente. Por el que todos, podemos andar mas libres, incluso olvidándonos de ellos, ignorando sus luchas, sus vidas, sus muertes, sus nombres propios en boca de todos.


Pietro Salemme
16 de Agosto de 2011

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