Eugen Relgis


Eugenio Relgis 1895-1987
Ideólogo y activista de cierto pacifismo anarquista, apóstol del humanitarismo y propagandista de la eugenesia, nacido en Iasi, Rumanía, en 1895 y afincado desde 1947 en Uruguay, en cuya capital, Montevideo, falleció el 22 de marzo de 1987. Su verdadero nombre era Eugen Sigler, aunque para sus armoniosos y bondadosos escritos y sus pacíficas batallas se sirvió del pseudónimo formado por la lectura inversa de su apellido.
Admirador del gran escritor pacifista indio Rabindranath Tagore (1861-1941, Premio Nobel de Literatura en 1913) y luego amigo de dos de los más famosos escritores europeos que ejercieron de pacifistas, desde el exilio suizo, durante la primera guerra mundial: el francés Romain Rolland (1866-1944, Premio Nobel de Literatura en 1915) y el judío austríaco Stefan Zweig (Viena 1881-Río de Janeiro 1942), pero sobre todo influido por la obra Biología de la guerra (1917) de Georg Fr. Nicolai, decidió asumir la tarea de trasladar las ideas planteadas por Nicolai en el terreno biológico al campo social, y así publicó en 1922, en rumano, con prólogo del propio Nicolai, unos Principios Humanitaristas y lanzó el proyecto de una Internacional de los Intelectuales, que pudiese romper con las cadenas del capitalismo pero, por supuesto, bien alejada también de la Tercera Internacional, de la Internacional Comunista, a la que se habían acercado Henri Barbusse y el grupo de la «Clarté» (en el que colaboró Blasco Ibáñez).
El propio Eugenio Relgis organizó en Bucarest el que llamó Primer grupo humanitarista, y en enero de 1923 lanzó un «Llamamiento a los intelectuales y a los trabajadores iluminados» (es obvio que no había voluntad de disimular las resonancias masónicas de tal rótulo; como tampoco evitaría el traductor español, Eloy Muñiz, referirse en su prólogo al «Hermano Relgis»). En la edición española que diez años más tarde se hizo de este llamamiento, aparecen como firmantes del mismo varios nombres sonoros: Henri Barbusse, el anarquista francés Manuel Devaldés, Philéas Lebesgue, Stefan Zweig, Pierre Ramus –nombre de batalla del anarquista austríaco Rudolf Grossmann–, el escritor socialista norteamericano Upton Sinclair, Rabindranath Tagore, el médico anarquista brasileño Fabio Luz o el anarquista argentino Campio Carpio.
Pero a pesar del voluntarismo derrochado por Relgis, el activismo en la Internacional de Resistentes de la Guerra, su participación en las conferencias pacifistas de Hodeston (Londres) y en la de Sonntagsberg (Austria) del 27 al 31 de julio de 1928, las revistas Cugetul liber (Libreprensamiento, 1928-1929) y Umanitarrismul (Humanitarismo, 1929-1930), la relativa acogida que tuvieron sus ideas en la España de la República, difundidas al menos en varios folletos, y los viajes por toda Europa intentando consolidar la «Internacional de los Intelectuales», el ingenuo idealismo pacifista y humanitarista predicado por Relgis tuvo que asistir fracasado a la cruda realidad de la segunda guerra mundial.
Terminada la guerra decidió Relgis cambiar de continente, y en 1947 se asentó en Montevideo, donde tendría la suerte de poder vivir todavía cuarenta años. A finales de los años cuarenta publicó dos folletos en Toulouse, dentro de la colección El mundo al día, de las libertarias Ediciones Universo. [Medio siglo después, en julio de 2001, la Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, de Madrid, ligada a la CNT, vende ejemplares originales de estos folletos al económico precio de 300 pesetas, menos de dos euros.] En Las aberraciones sexuales en la Alemania nazi y enHumanitarismo y eugenismo puede sorprender descubrir en un anarquista humanitarista y pacifista una decidida defensa y apología explícita de la eugenesia, entendida como higiene de la especie humana que aparte de la vida pública a degenerados, locos, invertidos físicos e intelectuales:
«Millones de tales sub-hombres deben ser realmente reeducados como si se tratase de débiles mentales. Y si son incurables, deben ser esterilizados, pero teniendo en cuenta todas las reglas de una ciencia honrada y prudente. La operación debería ser hecha en cada país por los mejores y más lúcidos especialistas. En Alemania, la operación de la esterilización debería ser efectuada por los alemanes que, por su resistencia al frenesí del Mal, han probado –en su propio país y en el exilio– que existe todavía una esperanza de redención, incluso si los culpables se han hundido todos en el abismo de su abyección, arrastrando con ellos a numerosas víctimas inocentes.» (Las aberraciones sexuales en la Alemania nazi, 1949, página 38.)
«El argumento económico en favor de la esterilización no es menos decisivo. Es evidente que la manutención, por la colectividad, de una parte de los degenerados se traduce por un aumento en trabajo y en alimentos sobre la población normal. En Inglaterra, la educación de un niño anormal cuesta anualmente treinta libras esterlinas, y la de un niño sano, solamente doce libras. Después que han sido educados, estos anormales tienen la libertad de reproducirse: son prolíficos y transmiten su degeneración.» (Humanitarismo y Eugenismo, 1950, página 15.)
«Sería preciso también hacer legal el aborto selectivo, en cuya consecuencia se fundarían clínicas en las que el aborto necesario y voluntario sería practicado por especialistas autorizados, según principios puestos al servicio de la purificación y de la curación de la raza humana.» (Humanitarismo y Eugenismo, 1950, página 19.)
En Uruguay fue bien acogido y desplegó no poca actividad: en 1955, con ocasión de cumplir los sesenta años, incluso se constituyó un «Comité Nacional de Adhesión a la Candidatura de Eugen Relgis al Premio Nobel de la Paz», que como es sabido no logró que Relgis tuviera que viajar a Suecia. En Montevideo mantuvo buena relación con el anarquista español Abraham Guillen (1913-1994) y también con el anarquista y profesor de filosofía brasileño José Oiticica (1882-1957). Durante los últimos años de su vida se mantuvo gracias a la «pensión graciable» que le tenía concedida el Senado y la Cámara de Representantes de la República Oriental del Uruguay: por ejemplo, por ley 15.796 del 27 de diciembre de 1985, el poder legislativo uruguayo decretó que se «incrementase la pensión graciable servida a Juan Ilaria, Julio Verdie y Eugen Relgis a la suma de N$ 20.000.00 (veinte mil nuevos pesos) mensuales.»
El Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam conserva parte del archivo de Eugen Relgis, documentos sobre todo del periodo 1927-1972: correspondencia procedente de varios países, principalmente de Italia, como las de Gaspare Mancuso 1962-1972 y algunas cartas de Georg F. Nicolai 1929-1969; notas autobiográficas; bibliografía de sus trabajos en rumano, español, francés, alemán e italiano 1913-1968; textos mecanografiados (en parte inéditos) y pruebas de imprenta (p.e. sobre Romain Rolland) 1950, 1959, 1964, 1966-1969; pruebas del libro de Upton Sinclair, 'Personal Jesus' 1952; documentos y cartas sobre Henri-Léon Follin ca. 1935-1951; cartas acerca de su libro sobre Georg Nicolai ca. 1948-1952, 1964-1969; cartas de Pavel Dascalescu sobre 'Les voies qui mènent à la démolition des barrières entre les nations' 1947; poemas, folletos, 'Quaderni degli amici di Eugen Relgis' 1964-1968; recortes de prensa sobre E. Relgis y sus publicaciones ca. 1948-1967, 1978, Pierre Ramus 1956, 1966-1967, Edmondo Marcucci y Han Ryner 1912, 1927-1938. Otros documentos de Eugen Relgis se conservan en Jerusalén, en la Biblioteca de la Universidad Nacional Judía.
Los principios humanitaristas de Relgis merecen ser leídos, no sólo como un ejemplo de inocente e inocua ingenuidad filosófica y política, sino como uno de los antecedentes de tantas iniciativas similares que son promovidas de vez en cuando, en la forma de partidos humanistas, manifiestos humanistas, &c. También como ejemplo de muchas propuestas sociales, éticas y morales, hace pocas décadas defendidas con ardor y hoy arrinconadas, al menos en lo que respecta a su defensa explícita, bajo la presión de lo políticamente correcto. (FUENTE) 


Material Disponible en Biblioteca LGTBI de Eugen Relgis
Libros:


-Historia sexual de la humanidad
Cenit - Argentina - 1964

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