El día en que nos robaron la mariconéz por Pietro Salemme



El día en que nos robaron la mariconez
Por Pietro Salemme

publicado en edición papel de
OESTIARIO - Zoo Cultural del Oeste - Año 10 - N°91 - Julio 2012 

Hubo un día en que los códigos maricas fueron usurpados por una elite de dudosa procedencia. Quieras o no, las pelucas de la bisabuela, los tacos de la abuela, el rouge robado del botiquín materno (las madres-madres tienen botiquín), y el gesto marica: natural, prestado, adquirido, aprendido de las películas de Miguel de Molina o Pedrito Rico, nos han ayudado a sobrevivir en un mundo hostil donde patear mal una pelota de futbol es peor que no patearla, donde los machos hacen alarde de su masculinidad acomodándose el paquete donde les plazca (en medio de una charla en la calle, en el colectivo, en la mesa familiar) y dándote la misma mano que alborotó el gallinero. Gestos que –creen- los hacen machos, ursos, morrudos, masculinos: el gargajo por la ventanilla, en el cordón los mas humanitarios. El flato en el tren lleno. La cerveza del pico, y eructo a la japonesa, agradeciendo el menú. Como si ser hombre fuera tener un par de huevos que rascar. Hombre pequeñito, les dijo Storni. Pero ellos no escucharon, porque la poesía es de maricas. Por eso el que se casa también se recibe de marica, y se lo desnuda, se lo maquilla, se le cambia el boxer por la bombacha o la tanga, se lo depila en seco, y se lo baña en alguna bebida espirituosa. Porque no es lo mismo que un macho se ponga los tacos, a que lo haga una marica. El macho en tacos es un bárbaro, un pibe regio. La marica en tacos, es el que mas puto no puede ser. 
El territorio marica dejó meterse a esos machos trogloditas y hasta algunas mujeres que empezaron a buscar “chongos” Pero los chongos no van con mujeres. Ni aunque sean pajareras. 
Y fue un día, prender la tele en un horario central y cruzarse con el Rey Homofóbico y su séquito de mujeres-objeto (recipientes de quita y ponga) y de hombres gargajeros para descubrir que las maricas habían entregado hasta el secreto de la superviviencia: la mariconés. La mariconés que en mas de una oportunidad nos salvó la vida, la que hizo que lxs companerxs muertos en crímenes bestiales tuvieran su biografía parlante a través de las décadas, la mariconez que nos hizo juglares de lo que no podía escribirse, y se contaba de boca en boca, la mariconés que nos hizo capaces de contraponernos a la violencia, al agravio gratuito, al insulto redundante. La mariconés se Tinellisó. Y ya nada será como antes. Emulando la “Corrida de tacones” que se realiza cada año, el conductor sobre el que corren mas de una historia de amores reprimidos (o de closset) montó en su programa una “Maratón gay” y días después una “Maratón gay con obstáculos” La gracia que propone es la de de ver hombres que se calzan botas Sarkany o tacos talle 46 (lamento decirte, compañera trans que esos números no los encontrarás en ninguna zapatería de barrio y de encontrarlos, serán los típicos de vedetongas) y una peluca de cotillón y luego dejar que la inexperiencia de estar en tacones haga el resto: caídas, empujones, tacos rotos… Tinelli lleva la burla a cada mesa que guste de comer mierda decorada con lágrimas de siliconas y purpurina de salón. Pero así es el personaje que siempre da lo que se espera de el, y a veces, con creces.
http://pietrosalemme.blogspot.com 

Comentarios

vivir en arte ha dicho que…
es muy cierto lo que decis, es averrante como se mediatiza todo ... y como se empaqueta el pensamiento, como se vende carne podrida, como se vende una imagen ridiculizada, a costa del dolor, del sentir y del ser diferente
es la ley del absurdo y la maquina de formar pensamiento empaquetado, listo para ser tragado sin masticar
es la masacre encubuierta por la risa del gran show... un absurdo,,, una peste que se propaga ... es lamentable es triste y violento pero camuflado por la risa y el supuesto humor...

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