La muerte de Klaudia con K enluta al under porteño

Actriz, performer, poeta, personaje del under porteño que dejo su huella en largas madrugadas, Klaudia con K,  nos dejó en este jueves 5 de marzo de 2015 al amanecer. 

Como la nombraran en el sitio Clacs @ NYU "Klaudia con K, una celebridad del under trans de los años 80´s del klan de Batato Barea...."


Una de sus hermanas comunicó a través de Facebook que sus restos serán velados la Casa Velatoria de Avenida Corrientes  6719, 1º, Sala B del Barrio de la Chacarita. Sus restos serán inhumados mañana viernes a las 13 hrs. en el Cementerio de Flores. 

Desde la Biblioteca LGTBI "Oscar Hermes Villordo" enviamos nuestras condolencias a sus familiares y amigos, sintiendo esta perdida y conservando entre nuestros libros uno de sus poemarios con gran cariño.


Recordamos uno de sus textos aparecidos en el suplemento SOY de Página/12


Figura paterna
  Por Klaudia con K 

Cuando Klaudia con K se enamoró por primera vez pensé que el amor era eso que no conocía aún, pero me hacía volar a cielos desconocidos en pleno bautismo de fuego. Eso que hace transpirar los ojos, la piel, el corazón y los genitales, desde la inocencia de los doce años, de mujercita, amando a ese hombre de unos treinta, rubio, de ojos azules, llamado Ricardo Lucas, chueco, con un severo acné juvenil tardío, dulce en el trato y en presencia. ¿Sería eso el amor? ¿Sería amor o deseo de ser amada, o poseída, por la dulzura de ese hombre? Quizás él se esté enterando ahora, “o quizá no lo sepa nunca”.

No era lindo, no; pero a mí me gustaba. Me hacía temblar y estremecer con su cercanía. Soñaba despierta con él todo el día, no pensaba desde el sexo sino desde los besos, desde las miradas, los abrazos, las dulces caricias que él exhalaba, soñaba con eso desde una mente de niño-mujer, amando a otro varón-macho, sin haber probado todavía las mieles del sexo. Deseaba ser amada en su silencio fóbico. No imaginaba otra realidad más que la de mi sueño, cuerpo a cuerpo, amaba, amaba, desde lo desconocido, por primera vez, como quien ama desde el espanto, espantándose. Ilusionada en el encuentro con ese hombre, objeto de mi deseo, similar a ese otro hombre-padre mío, rubio, también de ojos azules, tierno y distante, que no supo amar a Klaudia con K como hijo-hija. Amaba a éste para no desear ese otro amor no correspondido por el hombre-padre-macho...

Mujer al fin, gocé de la situación, abriendo el camino en su corazón andariego, en busca del placer de amar por primera vez, cada vez, por primera vez. “A”= prefijo “No” más “MOR(s)”= del latín “muerte”. A-mor. o

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