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Homenaje a Tino Tinto

Para despedir a Tino elijo este texto de Doris Night, amigos desde Los Peinados Yoli. Tino era un ser de arte y de luz, y guarderé por siempre su calidez. Fanatico de Los Parchis como yo, un día me contó que eligió su nombre artístico por la ficha roja del grupo.

Tino Tinto (un budista en acción) 

por Doris Night

 https://doris-night.blogspot.com/2010/05/tino-tinto-un-budista-en-accion.html


Producto de cruza mágica entre un tucumano de pelo azabache liso como una mármol y una española pequeñita con los ojos del color del cielo de primavera, paseó su belleza gastando tacos y borcegos ( como dice él) por todo escenario y bambalina que quisieran recibirlo. Tino no le hace ascos a nada: como actor, como bailarín, como silencioso asistente o como director, mientras que esté en el teatro es feliz (una cosa por año, sigue comentando).

Oriundo y aún ciudadano de Gerly (Fernando Arrosho Ashende Aveshaneda, le decíamos arrastrando la ye), de su fidelidad al barrio habla a las claras la ocasión en que el muchacho debía salir de gira con famoso elenco: el hado le lanzó una lluvia tan furibunda que su localidad quedó aislada por primera vez en la historia tras la inundación. El joven debió cruzar su querido puente que aún fotografía con cariño a pie, con el agua por las rodillas y la valija sobre la cabeza. Llegó tarde al vuelo pero con tan buena suerte (siempre que llovió paró) que su avión llegó a destino antes que el del resto, lo que significó para él instalarse en sus habitaciones cómodamente y disfrutar de la paz de la soledad antes de la llegada de un dicharachero pero a veces demasiado bullicioso elenco.

Siempre el más coqueto de los Yoli , aún hoy se retoca el cabello impecablemente cortado y se alisa la ropa que parece recién estrenada antes de una foto.
Fue esta coquetería innata la que ocasionó nuestra única disputa allá por el 83.
Estábamos montando un cuadro de Violeta Rivas que Tino protagonizaba y llegó el momento de que el morocho se agenciara su primer vestido. Dado que él nunca se ha puesto ni un calzón sin planchar, no se le ocurrió proveerse de la prenda en cuestión en algún arcón olvidado, ni por donación o feria de pulgas. Tampoco lo tomó permanentemente prestado del ropero de Maruja (su madre).
No , nada de eso: Tino se mandó a hacer el vestido en crepe georgette de tonalidades celestes y verdes que tan bien engamabann con su mirada, con deliciosos botoncitos forrados y ojales cosidos a mano, cintura alta y espalda descubierta, cortado a la medida y probado hasta la perfección por el maestro de la costura Garello , y se apareció con la cuenta pendiente de pago ante la producción, olvidando el detalle de que esa producción era mi escueto sueldo de empleada pública.
Armóse entonces un tremebundo tole tole en el que nadie sabía por quién tomar parte (al fin y al cabo el vestido era divino), y ni los insultos ni el llanto provenientes de mi incansable bocaza y que ensayé sin éxito ante el elenco todo lo conmovieron.
Al final y como siempre ganó su voluntad inquebrantable (y el voto unánime del grupo): en cuotas, pero la deuda fue oblada hasta el último céntimo y el magnífico trapo estrenado con grandes aplausos.

Es (como se define a sí mismo) mi hermano del arte. Paciente y permanente como una especie aún no descubierta, de un gusto extrañamente exquisito, sólo en el confío con los ojos cerrados y el corazón abierto, si él lo dice no miro, ni me fijo ni evalúo.

Y yo, aunque parezca mentira, siempre fui dirigida por el Maestro de la Inacción, el Gran Tino Tinto, a quien nunca me atreví a preguntarle el secreto de su nombre ¿porqué Tinotinto, Fer, porqué?

 

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