A 20 años de la muerte de Oscar Hermes Villordo sus amigos lo recuerdan

La Biela, 01 de Enero de 2014, de izquierda a derecha, Antonio Requeni y su mujer, Virginia Requeni, Jorge Cruz, Natu Poblet, Pietro Salemme, Graciela Melgarejo, Anteo Silvio Savi,  Hugo Beccaccece, Josefina Delgado. Detrás de la cámara, Jorge Valiña.


Si mal no recuerdo la anécdota sucedía en 1956. Antonio Requeni esperaba a Oscar Hermes Villordo en el puerto para cruzar el charco y participar de un encuentro de poetas en Uruguay. De lejos lo vio venir con una rosa en la mano. ¿Y eso? -preguntó Requeni. "Para Delmira Agustini" respondió El Negro. Llegaron a Uruguay, fueron al cementerio y dejaron la rosa en la tumba de la poeta. En el barco, cuenta Requeni, vino un tripulante y le preguntó qué era lo que llevaba. Y El Negro le dijo "Una rosa. Pero tenga cuidado, tiene espinas". 

Natu Poblet a quien le dedica una de sus novelas inéditas, fue su entrañable amiga. Una de las personas que estuvo a su lado durante la salud y la enfermedad. Y fue ella quien organizó este encuentro para recordar y brindar por su amigo, al cumplirse 20 años de su muerte. Llegamos medía hora antes, Recoleta estaba como siempre, con sus turistas, sus feriantes, los mozos de los restaurantes ofreciendo menúes, la vaca demacrada de esa famosa parrilla, estática en la vereda, con una solo oreja, y los ojos detenidos en el tiempo. Natu esperaba en una mesa, donde ya estaban ubicadas las sillas de los que seríamos. Sobre la mesa, una pequeña cajita que sin duda venía de otros tiempos, lejanos, con su rosa viejo y sus lunares blancos. Me dijo que lo que había allí era para la Biblioteca. Cosas del Negro. 

Nadie faltó a la cita. A pesar del calor. A pesar de ser primero de año. A pesar de que algunos padecían los cortos de luz desde hace semanas. Todos llegaron. Y cada llegada fue un encuentro, un reencuentro. Vi abrazos y miradas de emoción. Y todos tuvieron una sonrisa para recordar a Villordo. 

"En este mundo de vermes, mejor es hacerse el sordo.
¿No te parece, Oscar Hermes Villordo?" -recordaron casi a dúo Antonio Requeni y Jorge Cruz, el juego de palabras que alguna vez le dedicara Manuel Mujica Lainez, Manucho. 

El champagne llenó las copas, y las alzamos, y brindamos por el negro. Y por nosotros, por el año que comienza. 

Natu abrió la cajita, había un pequeño anotador y otro, que parecía un misal. Su letra tan pequeña, y ordenada, casi me recuerda a la de Alejandra Pizarnik, hormiguitas que atraviesan las páginas lisas con una perfección tal que los renglones invisibles, se hacen trizas. Natu no leyó nada de esos anotadores. Tomó unas hojitas, siete, numeradas. Con la misma e inconfundible letra. Hospital... decía al comienzo. En esas páginas Villordo cuenta el día en que recibió el diagnóstico. Como hojas de un diario íntimo sin tiempo, la lectura de esos días nos dejaron a todos perplejos. Lucidez, humor, desgarro, y una realidad tomada de frente. Con dolor, con amor. Pero de frente. 


Josefina Delgado leyó "Antinoo"
Pero en su eternidad de dura piedra
la carcoma del tiempo lo rodea
y le teje la sombra de otra hiedra,
porque el tiempo destruye lo que crea.
(Fragmento de Antinoo, Oscar Hermes Villordo)

Desde su tablet, compartió con nosotros el descubrimiento de un mentira virtual. La wikipedia habla de Villordo exiliado durante a dictadura. Sus amigos saben que es un error, y sus diarios lo demuestran. 

Personalmente no puedo sentir mas que agradecimiento, al poder haber sido partícipe de este encuentro. Me he quedado con el brillo en los ojos de cada uno, y las sonrisas. La solidaridad de cada uno para con este proyecto que es la Biblioteca LGTBI "Oscar Hermes Villordo". El Negro se supo hacer querer. Por eso ayer, fueron los que fueron. Aun el tiempo. Aun los años. Eso es un gesto inmenso. En esas mesas se sentaron personas sensibles, de buen corazón, y tan llenas de historias que uno podría quedarse días escuchando y aprendiendo.

Aún hay mucho Villordo por descubrir. Y quizá algun@ de l@s que participamos del encuentro encare la biografía que se le debe. 

Por último, quiero contar que a todo ese material que llegó este año a Biblioteca a través de Natu Poblet y Ángeles Miarnau, esposa de Pachi Agromayor, amigo de Villordo; se le suma material brindado por Antonio Requeni.

De ahora en mas, queda seguir el camino, seguir abriendo las puertas de ese hombre que fue, en busca del amor, y enamorado de las palabras. Ese hombre que fue valiente en tiempos de cobardes y temorosos. Eso hombre tan querido por sus amigos.

Fue un gran encuentro, y queda mucho por contar...

Gracias Oscár Hermes Villordo. 






Comentarios

Josefina Delgado ha dicho que…
Muy linda tu nota, Pietro, muy cálida y generosa, y gracias por compartir este homenaje al amigo entrañable. Y espero visitar un dia de estos la biblioteca.
Ay Constanza ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Biblioteca LGTTBI ha dicho que…
Josefina, muchas gracias a vos. Recién veo tu comentario. Espero que así sea, vernos pronto!
Pietro

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