En esta nueva sección compartiré nada mas que eso ARCHIVOS INCOMPLETOS.
Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que lo el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado.
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.
LLEGO A SER JAVIER PORTALES
[Columna 1]
adónde te creés que estás. Y de las bambalinas salió un traspunte que le dijo traete ropa sport.
Y en la calle él le dijo al Dringue qué ropa sport si lo único que tengo es esto que llevo puesto.
Ni un sope, señor Dringue, le dijo.
Y Dringue me prestó la ropa —escribe y se emociona— y me sacó un sueldo de mil ochocientos al mes que era una fortuna, el paraíso y el universo, y por eso lo quiero mucho y creo que es uno de los grandes tipos del ambiente.
Y ahora frunce el ceño, que se le nota porque pesa treinta kilos menos, y me parece que va a escribir algo triste y feo. Ya está: dice que un día vinieron de Italia Dino Risi y Vitorio Gassman y que como iban a filmar una película y necesitaban actores se presentó para un papel. Dice que lo hicieron ir diez veces, que lo hicieron caminar, que le sacaron fotos, que le preguntaron si podía viajar a Europa, que le hicieron gastar los últimos pesos en unos anteojos porque el personaje usaba anteojos, y que al final le dieron el papel a otro. ¿Sabés por qué? —escribe con bronca—. Porque dijeron que yo era muy nervioso, que transpiraba todo el tiempo. ¿Y sabés por qué transpiraba? —escribe con ganas de llorar—. Porque era verano y yo no tenía más que ese traje negro de invierno.
Y después escribe que cuando tenga mucha, mucha, mucha guita —así, textual— se va a mandar hacer un traje negro igual y lo va a tener colgado de una percha y todos los días le va a dar un beso, porque ese traje le cambió la vida y le sirvió para saber adónde estaba la verdad y adónde el camelo.
Y escribe que en ese tiempo fue número vivo en un montón de cines —recitador dramático era— y trabajó en teatro serio con Cibrián, y un día se metió en televisión y conoció a los Sofovich y tuvo choques lindos y de los otros, pero que al fin encontró el camino, que ya no tendría que volver a sudar delante de cinco italianos cameleros.
Y no le pregunto, pero escribe por qué ahora es autor de libretos para televisión. Y escribe que le da rabia, porque él escribió siempre y recién ahora se dan cuenta. Y recuerda sus libros de Teleteatro para la hora del té, Angustia para la medianoche, Cuentos para mayores, El límite y el viento.
Lo que pasa —y le pega fuerte a las teclas de la máquina celeste— es que siempre es así, uno está años haciendo cosas y nadie se da cuenta, y un día alguien promociona bien tu trabajo y ya está, y repite que siempre es así.
Y escribe y se entusiasma porque ya le aprobaron el guión de la historia del sindicalista muerto y le elogiaron La Ejecución, el del médico que no salva de un ataque a un condenado a muerte porque total al otro día el condenado tiene que ir a la silla eléctrica, y justo ese día llega el indulto y entonces el médico se pega un tiro.
Y escribe y confiesa que quiere escribir siempre aunque cada libro le lleve cuatro o cinco días de trabajo y le deje nada más que cien mil pesos que en realidad no necesita, porque como actor gana
[Epígrafes de las imágenes centrales]
Javier Portales actor. Peluquería, Fidel Pintos, manicura. Operación Ja-Ja.
Javier Portales, mujer, hijo, pileta, quinta. Porque dejó de llover. ¡Qué suerte!
[Columna 2]
muy bien y es popular y le piden autógrafos.
Y no para de llover, y me parece que no quiere escribir más la historia del chico de Tancacha, pero prendo otro negro y lo miro y entonces sigue un poco más.
Yo me llamo Miguel Angel Alvarez en realidad, pero un día el poeta José Eduardo Seri me dijo que con ese nombre no podía pasar nada, que él me iba a buscar alguno que significara cosas, y otro día vino y me dijo que yo tenía que llamarme Guillermo Javier Portales porque Guillermo quiere decir bienvenido y Javier hombre de suerte y entonces quedaba bienvenido hombre de suerte a los portales de la gloria, y la cosa me gustó, pero me pareció muy larga y me saqué Guillermo y quedé Javier Portales nada más, qué te parece, y mi hijo se llama Javier y mi mujer Leonor Delia y la conocí en una fiambrería del barrio del Canal 11 aunque ella diga que fue un encuentro medio prosaico. Y me gusta mi mujer, y me gusta mi hijo, y me gusta esta quinta que tiene todos los verdes, y me gusta Vallejos, y me gusta Troilo, y me gusta Piazzolla, y me gusta Buenos Aires y también me gusta Dios. Y no me gusta la falta de libertad, y si te interesa soy de Tauro y de River.
Y como este libreto está listo y no hay que ensayarlo apago el negro y me voy.
ALFREDO SERRA Fotos: ANTONIO LEGARRETA 71
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