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14/5/26

Archivos Incompletos: Pappo "Niego la experiencia social"

En esta nueva sección compartiré nada mas que eso ARCHIVOS INCOMPLETOS. 

Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. (BUENO, ESTE DE PAPPO, LA VERDAD NO ME INTERESA, PERO CREO QUE A OTR@S PUEDE INTERESARLE)
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen. 



Trasncipcion de texto generada por IA

Vio las vías y sugirió la foto. "Acá, junto al ferrocarril, viven los linyeras, que, en el fondo, son marginados como nosotros, los músicos de rock". Después se acercó a charlar con ellos. Así es Pappo. Espontáneo, vital, un tipo que dice lo que piensa...

—"movimiento", como vos lo llamás?
—Porque no me dice nada. Las letras no dicen nada. Y la música tampoco.
—Pero hay mucha gente a la que esa música le dice algo...
—¿Y eso qué? Están dormidos.
—¿Qué pretendés con tu música?
—La música te tiene que hacer mover, te tiene que sacar de tu asiento, levantarte a medio metro del piso. El músico es un transmisor de climas. De climas interiores (los propios del músico) y exteriores (los del público, los del ambiente). Hay públicos fríos, difíciles, pero cuando vos sentís lo que hacés el público también lo siente y responde.
—¿Qué problemas tenés que enfrentar como músico de rock?
—Es muy difícil ser músico en este país. Se mezclan todas las cosas. Hay gente, dentro mismo del ambiente, que no entiende nada. Se confunden ellos mismos, están peleados consigo mismos y pierden por nocaut. Lo que molesta es que nos caen con críticas que no tienen fundamento. Mirá, en este mundo nadie es genio y hay veces en que hasta el más inteligente se equivoca. Y están esperando que te equivoques para caerte encima.
—¿Vos te equivocaste?
—No, pero tuve momentos flojos.
—¿Cuándo, por ejemplo?
—En la época en que tocaba con Los Gatos. Hacíamos buena música, pero había que intentar otra cosa.
—¿Qué había que intentar?
—Hacer música para despertar a la gente. Pero igual la pasé muy bien. Son todos buenos tipos. Te doy un ejemplo más concreto acerca del error que cometí: en el tercer LP que grabamos estábamos muy preocupados por hacer soul y figuritas por el estilo. No nos dimos cuenta de que eso ya se había terminado. Lo que pasa es que te confunden...
—¿Te confunden? ¿Qué querés decir con eso?
—Claro, te dicen que lo que hacés está bien, te atienden en todos lados, se te acercan y terminás creyendo que sos el dueño del mundo. Te meten en una confusión que, por suerte, se acaba con el tiempo, cuando pasás a otra etapa de madurez.
—¿Qué es ser músico de rock?
—Qué pregunta. Es un lío. Ser músico de rock es hacer rock.
—¿Qué es hacer rock, entonces?
—Es hacer una revolución mental hacia la liberación del pensamiento. Lograr que nuestro pensamiento no tenga ninguna cláusula. Es decir, lo que sentís, lo que pensás, derecho viejo. Si no, entrás en la duda y estás muerto.
—¿Me hablás de revolución mental. ¿Es nada más que una revolución mental?
—No, también es una revolución física, por supuesto.
—¿Revolución física? ¿En qué sentido?
—Vos salís a la calle y caminás con el físico, no con la mente. El rock busca que las cosas que hay que hacer con el cuerpo se hagan con el cuerpo y no se obstruyan por obra de la mente.
—En definitiva, un propósito de libertad...
—Sí. Creo, en definitiva, que ningún ser humano se debe dar la autoridad de negar a otro ser humano.
—¿Cómo te definirías?
—Vos lo ves: si soy un tipo simple hablando, soy un tipo simple en la vida. No busco ser original: se es original sólo en la locura. Pero en el fondo estamos todos locos (se ríe)... Hablo en plural, me incluyo a mí mismo; qué sé yo, todos vivimos. Lo principal, creo, es aprender a mirarse.
—¿Aprender a mirarse?
—Sí, no en el espejo, donde lo único que se ve es carne y pelo, sino para adentro, lo interior.

FAMILIA, GENERACIONES, SOCIEDAD, ROCK
—¿Y tus padres? ¿Cómo te llevás con ellos?
—Muy bien. Vivo con ellos. Mi viejo no se mete conmigo y yo no me meto con él. Los dos comprendimos nuestra vida. Con mi vieja pasa lo mismo. Negar a mi padre y a mi madre sería negarme a mí mismo.
—¿Cómo reacciona tu padre frente a tu música?
—A veces lo cazo escuchando mis discos y me hago el burro. Me da no sé qué. Hay mucha gente grande que va a los recitales. La otra vez vi una señora rubia, de unos sesenta años. La encontré a la salida de un recital. No dijo nada. Pero miraba con mucha atención nuestros movimientos, escuchaba todo, como queriendo deducir cómo pensábamos. Y eso está bien, la edad no tiene mayor importancia. Te cambia el aspecto físico, pero lo principal es el balero. Hay mucha gente grande que sabe mucho. Yo la negué equivocadamente.
—¿Qué pensás de la vida en la ciudad?
—Niego la experiencia social. Afirmo la experiencia individual. Como te dije, soy un marginado. El rock es un marginamiento total. Cada uno hace la suya y va siempre para adelante, venga lo que venga. El rock, en fin, es una afirmación de la vida. Como dice Hendrix: construimos castillos de arena dentro del mar. O sea, nada es imposible.

NADA ES IMPOSIBLE
La ciudad, un rumor macizo, se alza a nuestras espaldas. La charla termina. Mientras me da la mano y me sonríe, lo miro nuevamente: jeans gastados, remera desteñida, saco de terciopelo negro que conoció tiempos mejores, signos exteriores de voluntario marginamiento, del exilio interior de Pappo respecto de esa ciudad que pesa como un murmullo interminable. El rock, claro, lo hermana con los demás marginados en la música, en la vida. Una hermandad que pretende que todo el mundo despierte, como quería aquel genial adolescente que se llamó Arthur Rimbaud. "Locos", quizá. Pero con esa envidiable locura que supone —tal vez con razón— que nada es imposible. Y lo prueban construyendo castillos de arena dentro del mar.

EMILIO GIMENEZ ZAPIOLA
Fotos: ENRIQUE BIANCO

Página 69

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