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17/6/26

#ArchivoPIETRO: EDDA DÍAZ: GASALLA JURO QUE NO ME DARIA MAS TRABAJO (1996)

 

TRANSCRIPCIÓN DE TEXTO CON GEMINI IA

 

EDDA DÍAZ: "GASALLA JURO QUE NO ME DARIA MAS TRABAJO"

1996, REVISTA AHORA 

Columna 1

Próxima a cumplir treinta años en el espectáculo, Edda Díaz —una de las precursoras del café concert, junto a Antonio Gasalla y Carlos Perciavalle— volvió al género donde se hizo famosa interpretando delirantes y tiernos personajes. Desde hace pocos días, en la flamante sala Plateada del Tabarís protagoniza el music-hall "Haceme bolsa", con Sandy Brandauer y Rubén Celiberti. Su nombre, sin lugar a dudas, marca un capítulo fundamental en la historia del "show bussines" local.

—¿Qué pasa en la vida de un actor cuando no trabaja? —Una se pone mal. Cuando una actriz no trabaja —y yo hace un tiempito que no lo hago— vive de ilusiones… (risas). Te vas arreglando con tus ahorros, pero la plata se me está yendo. Con esta temporada teatral espero poder juntar algo de plata.

—¿Vivís con lo justo? —En los tiempos que corren, vivir con lo justo es un logro para un actor y para cualquier argentino.

—Hace dos años ganaste el ACE a la mejor actriz. ¿De qué sirven los premios? —Son una gratificación y un reconocimiento. Pero nada más.

—¿No sirven para pedir más dinero a la hora de firmar un contrato? —En Hollywood, un Oscar te puede hacer vender mejor. Pero la Argentina no es Estados Unidos.

—¿Qué pasa con vos y la televisión? —Eso quisiera saber yo.

Columna 2

Habría que preguntarles a los productores por qué no llaman a Edda Díaz.

—¿Tenés representante? —No. Me represento sola. Y eso es demoledor, porque no sirvo para venderme.

—¿Por qué? —Por mi ego. Yo soy una diva, una estrella que en el firmamento artístico brilla sola con destellos áureos… (carcajadas). Hablando en serio, no sirvo para ir a golpear puertas. Siempre me llamaron. Pero ahora no sé lo que pasa. Si la cosa sigue así, no sé lo que voy a hacer. A lo mejor un día, si los productores siguen sin acordarse de mí, voy a publicar en un diario: "Actriz con experiencia se ofrece para algún laburito". Pero no sería original, eso ya se le ocurrió a Bette Davis hace muchísimos años. A lo mejor hago una huelga de hambre o me ato al Obelisco.

—¿Qué pensás de la actual televisión? —No sabría qué responderte porque no la miro.

—¿No ves el programa de Antonio Gasalla? —No estoy viendo nada, te lo digo en serio. En los últimos meses me la pasé preparando este nuevo espectáculo. Pero estoy segura de que lo que hace Antonio tiene que ser bueno. El es muy talentoso.

—¿Gasalla no te convocó para trabajar? —Hay gente que no me quiere para trabajar. Antonio me dio oportunidades para promocionar mis espectáculos en su programa. Pero hace muchos años él se juró que conmigo no iba a trabajar nunca más. Esto no es una infidencia, porque en el libro

Columna 3 (Recuadro inferior)

de memorias de Enrique Pinti está escrito. Un día Antonio se cruzó con Enrique y le dijo: "Con Edda no quiero trabajar nunca más, porque si no siempre voy a ser el segundo". Carlos Perciavalle, en cambio, fue más generoso. Cuando tenía su programa, yo fui la única a la que dejó que tuviera un monólogo.

—Si un productor los convocara otra vez a los tres para hacer un espectáculo, ¿qué le dirías? —A mí me encantaría trabajar con los chicos. Pero eso es casi un imposible. Si nos volvemos a juntar sería un milagro.

Texto al pie de la foto central

Después del estreno de "Haceme bolsa", su nuevo music-hall, Edda Díaz afirma que el humorista no le permite participar en su programa: "Antonio le dijo a Pinti que si me dejaba actuar, siempre iba a ser mi segundo".

Columna 4

—Dorys Lessing, la famosa ensayista, alguna vez escribió que a los artistas que surgieron en la década del '60 nadie los pudo igualar…

—La nuestra fue una generación irrepetible. En los sesenta surgimos todos: Antonio, Carlos, yo, Marilú Marini, Nacha Guevara, Enrique Pinti, Les Luthiers… Los que surgimos en esa década sentíamos que desde nuestra trinchera íbamos a salvar el mundo.

—¿Y qué pasó con ese mundo? —Hace tres años me encontré en Salta con Virginia Lago. Con ella compartimos muchos sueños en aquellos días. En un momento nos miramos y nos pusimos a llorar. Cuando volvimos a mirarnos a los ojos nos dijimos: "¿Qué nos hicieron? ¿Qué nos pasó?". Me sorprende que ahora los de treinta años también dicen: "¿Qué nos hicieron?". Yo creo que no nos hicieron nada. Dios sabe por qué hace las cosas.

—¿Vos te identificás con los jóvenes que mostraba "Tango feroz"? —En los ideales, totalmente. Nosotros íbamos a cambiar el mundo. La generación del sesenta inventó el mito de la juventud. Nos hicimos un lugar. Teníamos el desparpajo y las ganas. Pero lamentablemente fallamos.

—¿Creés que la generación que hoy tiene veinte años puede tomar la posta que dejaron ustedes? —No esa posta, sino otra. Yo quisiera que los jóvenes, en vez de mirar con tanta nostalgia esa década, se proyectaran al 2000 o al 2020. No es bueno mirar para atrás. Ellos tienen que crear sus propios ídolos.

Columna 5

—En una generación que no tiene referentes a la vista, ¿sentís que el subcomandante Marcos es el "Che" Guevara de los '90? —Yo todavía creo en las utopías. Puede ser que Marcos sea el "Che" de los '90. Aunque México es como otro mundo. Es sinónimo de la revolución permanente. Ellos, quizá por la presión que tuvieron toda su vida de su vecino Estados Unidos, sueñan con un país justo donde no haya tanta miseria, donde el noventa por ciento de la población no viva en esa pobreza atroz. Los argentinos no tienen el amor por el país que poseen los mexicanos.

A. V.


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