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20/6/26

#ArchivoPIETRO: Federico Klemm La cultura bien entendida tiene rating (1997)


Transcripción de texto con Gemini IA


T E L E V I S I Ó N

La cultura bien entendida tiene rating

Un canal dedicado exclusivamente a la actividad cultural figura entre los favoritos del público de todo el país.

(Por Patricia Chaina) "Para alguien de Buenos Aires es normal pasar frente al Colón todos los días, y conocer de memoria ese edificio. Para alguien que vive en Catamarca no, y quizá nunca venga aquí ni pueda verlo." Fernanda Rotondaro, productora ejecutiva de Canal Arte, explica así una de las premisas que sostienen a un canal de cable dedicado enteramente a las manifestaciones artísticas de la cultura, que logra ser intermediario, difusor y al mismo tiempo generador de hechos artísticos. Esto abre al público masivo reductos frecuentados por elites y permite desarrollar nuevos conceptos de arte, diseño e imagen.

"Canal Arte. 24 horas de cultura y espectáculos", reza el slogan que superpone fotos de Olmedo y diseños de Picasso. Con música de Laurie Anderson y colores brillantes no es difícil que la presentación resulte atractiva. La programación mezcla especiales sobre la vida de Albert Einstein, relatos de Marguerite Duras sobre El amante e Hiroshima mon amour, subtitulados, fragmentos de ópera, anécdotas de filmación de actores nacionales y hasta producciones especiales en que se logran especies de autobiografías de figuras como el escritor Adolfo Bioy Casares o el cineasta Adolfo Aristarain. La clave, dicen los responsables, es el armado de una programación que se nutra del arte para hacer de la televisión un espacio donde la creación no sea una actitud sólo pensada para favorecer las apetencias del mercado.

Cuando todavía era una franja horaria en la programación del cable —"Artecanal"—, una encuesta sorprendió al indicar con sus resultados que "el arte interesaba más de lo que parecía", recuerda Federico Klemm, que desde hace cuatro años tiene en el aire su programa "El banquete telemático". Entonces, continúa, "se apostó al desacartonamiento, en el sentido de la solemnidad, y así el canal, por su variedad de expresiones, se convirtió en una propuesta única en su tipo en la televisión latina".

En menos de un año de su aparición, el que hoy se autodefine "Canal A", y subraya "con acento en el arte", es una de las propuestas más solicitadas por los operadores de cables del interior del país. Construyó un espacio con identidad propia en imagen y contenido y a los seis meses de su lanzamiento subió al satélite y llega desde Argentina al sur de México. Si bien cuando nació no tenía una estética definida, ésta maduró con el tiempo, sobre la idea de romper la concepción de que "el cable equivale a cosas enlatadas", explica Karina Castellano, productora general del canal. Claro que lograrlo fue una lucha. "En el cable argentino se había desvirtuado la idea de los contenidos sustanciales. Un tipo hablaba media hora delante de un helecho y eso era el programa. No importaba que fuese viejo el material ni que se repitiera lo mismo en meses de pantalla, por eso pensamos en producir material, jugar con la imagen y no repetir rubros que ya tenían pantalla propia como el rock, el tango o las propuestas infantiles." Aunque pueden verse cuentos infantiles clásicos interpretados por personajes como Mick Jagger o Joan Collins, programas de rock como "220" y entrevistas a bailarines de tango como Milena Plebs y Miguel Angel Zotto.

El canal consolidó un espacio para las propuestas del rubro —nacionales e internacionales— que se desarrollen en el país (ver recuadro). Y en marzo de este año se animó a reformular el estilo de programación del cable proponiendo una rutina de repeticiones diarias —tres horarios fijos por día para el mismo programa— donde los mejores programas de la serie se repiten el fin de semana. "Si no la gente pesca el programa, no lo busca. De esta manera, se acostumbra al televidente a ubicar su programa favorito y se genera un hábito", aclara Castellano. En esa estructura "Enterarte", el noticiero diario con datos sobre una presentación de Diego Frenkel o un ciclo cine finlandés, se convierte en columna vertebral. El tratamiento de las noticias, nacionales e internacionales, es austero y conciso. Buscando, además, perfilar programas con estilos propios se permiten la experimentación. Ciclos como "Nuevas tendencias" muestra experiencias innovadoras de teatro y danza, y se realiza enteramente en exteriores. "El Fantasma" concreta una entrevista entre los escritores y sus lectores, en la Sala del Tesoro de la Biblioteca Nacional. "Museos" propone recorridas por los museos del país, con una ajustada locución de Leonor Benedetto. Y los espacios de teatro tradicional alternan puestas como el estreno de La gaviota, de Chéjov, con ciclos como "Todo Teatro", donde se ven las experiencias de grupos del interior del país.

[Recuadro inferior]

La hora de competir

Los canales de arte nacionales comienzan a competir. En 1995 apareció Bravo, una producción de VCC. En 1996 Canal Arte, de Cablevisión. Y ese mismo año llegó Film & Arts, una prestigiosa señal norteamericana. Pero si bien los dos primeros se abastecían al comienzo con altos porcentaje de emisiones extranjeras —70% en el caso de Bravo y 50% en Canal "A"—, en esta temporada algo cambió. Ante el avance de Canal A en cuanto las producciones nacionales, Bravo firmó contratos por un millón de dólares con empresarios teatrales para emitir obras exitosas de la cartelera porteña, El infierno del Pinti, Esperando a Godot, El diario de Adán y Eva, Luca vive, o Boster Kirlok. Con eso, se propone disputar el liderazgo de un segmento que comienza a moverse en el mercado televisivo.

[Texto de la columna derecha, junto a la foto]

El inefable Federico Klemm, inmortalizado por varios programas de aire por sus furcios, es una estrella de Canal Arte.

En estos momentos hay tres señales en el rubro y han empezado a competir fuerte por el mercado.

Pagina12 - Sabado 5 de abril de 1997


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