El Varón en Papel
Archivos curados por Pietro Salemme Silvert
En algunos casos cuento con los archivos fisicos completos, disponibles para su venta o fotos sin marca de agua. Info: bibliotecalgttb@gmail.com
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Una sección dedicada a rastrear cómo la prensa gráfica construyó, exhibió y transformó la imagen masculina a través de las décadas. Fotografías de famosos, desconocidos, ídolos populares, figuras mediáticas y hombres anónimos conviven en este archivo visual donde el cuerpo, la pose, la moda, el gesto y la mirada revelan los modelos de masculinidad de cada época.
Entre revistas, diarios, policiales, espectáculos, deporte y cultura popular, El Varón en Papel propone leer la historia de los hombres no solo como fueron, sino como fueron mostrados.
Metodología: Las Fotos son tomadas de diversos archivos con los que trabajo. Algunos completos, otros incompletos. De alguno tengo fechas de otros no. El registro en digital puede ser a traves de scan o camara. En algunos casos uso IA para mejorar la calidad.
En esta entrega: Alain Delon (año 1971)
Alain Delon fue, por excelencia, el gran ícono de la belleza masculina del siglo XX, portador de una androginia magnética en su juventud que luego maduró hacia una virilidad estilizada. Al retratarlo a los 56 años en este set, hay un juego puramente homoerótico de voyerismo y exhibicionismo. El texto refuerza constantemente la idea de un cuerpo que se resiste a la decadencia y que se ofrece al ojo ajeno: "se paseó ante las cámaras como Dios lo trajo al mundo" o "carnes y huesos muy bien conservados". El foco no está en la actuación, sino en el rozamiento de su desnudez con la mirada del espectador.
Delon aparece desnudándose en un entorno rústico, pero lleva puestas unas botas bucaneras altas de cuero y una capa negra pesada. En la estética homoerótica (muy en la línea del arte de Tom de Finlandia o la fotografía de Robert Mapplethorpe), las botas altas y las prendas de cuero o de corte militar/histórico funcionan como fetiches hipermasculinos. La desnudez parcial, enmarcada por elementos rígidos y pesados como el cuero de las botas, acentúa la carga sexual de la piel expuesta.
El propio testimonio de Delon que transcribe la nota es un monumento al narcisismo corporal, un rasgo muy explotado en la narrativa homoerótica donde el hombre es consciente de su propio poder de seducción hacia sus pares:
“Mi cuerpo es un estado de gracia que perdura... tengo la suerte de tenerlo alto y redondo como un melón”.
Esa forma de hablar de sus propios glúteos de manera tan explícita y desinhibida, despojada de la típica timidez o solemnidad de los galanes heterosexuales de la época, adopta un tono de ligereza, provocación y disfrute de la propia carne que encaja perfectamente en el imaginario del deseo marica y hedonista. El cuerpo maduro no se oculta; se ofrece, se jacta y se expone al escrutinio del deseo.
El Adonis y El Macho
La fascinación entre Alain Delon y Carlos Mozon comenzó en París, cuando Delon (ya consagrado como el hombre más lindo del mundo) se convirtió en el promotor de las defensas del título mundial de Monzón en Europa.
Delon quedó imantado por la figura del santafesino.
"Es un conquistador y un príncipe, es un domador y es la bestia... Es, en definitiva, el macho... Esa cosa misteriosa e inexplicable que brilla en ciertos hombres... Por eso, en definitiva, amo a Carlos Monzón". (Fuente)
La paradoja de Delon: el mismo hombre que en los años 60 y 70 desafiaba la moral burguesa jugando con la ambigüedad sexual, dejándose adorar por la mirada marica de directores como Visconti y exhibiendo su cuerpo con la desfachatez hedonista que se ve en el set de Casanova, terminó sus días atrapado en la rigidez de un discurso estructurado bajo el molde más tradicional de la heterosexualidad obligatoria. Declaró en 2013 "estamos aquí para amar a una mujer, para cortejar a una mujer, no para seducir o dejarse seducir por un tipo" (Fuente)
Pietro
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