Una cierta señora de Guy Des Cars
Después de cada guerra, ha habido siempre en Francia un cambio radical de orientación, de enfoque, de manera de presentar una obra literaria. Muchos apegados a los viejos moldes, se resisten con todas fuerzas a admitir a los nuevos valores. Guy des Cars, hijo del Duque des Cars, nieto del general que conquistó Argelia para Francia, y un poco chileno por su madre que desciende de una de las más encumbradas familias del país hermano... Guy des Cars, pues, ha revolucionado la ficción francesa introduciendo en ella el elemento suspenso de su más bella, en su más apasionante variedad de matices. Las dos hermanas gemelas, tan prodigiosamente parecidas en su físico como distintas en su moralidad, son de esos personajes que no se olvidan jamás. Elizabeth, la abnegada Monjita de los Pobres, e Inés, la profesional de la calle, tienen sin embargo también en su espíritu delicadísimos, enternecedores puntos de semejanza. Y la simbiosis final —uno de los rasgos de la prodigiosa capacidad creadora de Guy des Cars para llegar a situaciones fantásticas y resolverlas maravillosamente— es de un poder de convicción y de una calidad literaria que no han sido aún logradas en ningún otro país. En DE CAPA Y DE PLUMA podemos vislumbrar la gestación de esta obra, el tejido de encuentros fortuitos, de búsquedas infatigables, de visitas a conventos y lugares de esparcimiento que han sido necesarios para lograr un lógico paralelismo en la sucesión de hechos y situaciones tan disímiles en todos sus aspectos.
#ArchivoPIETRO (Biblioteca)
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