ROSARIO
Encadenado a la cama
Rolando Santiago Sala tiene 22 años y es portador del HIV. A principios de febrero, fue presentada en su contra una denuncia por el robo de una moto, y librada una orden de captura. Pocos días más tarde, en un confuso episodio callejero, Sala fue herido de bala por desconocidos, e internado en el Hospital del Centenario, de Rosario. Cuando lo identificaron, quedó detenido y encadenado a su cama. Los efectivos de la Unidad Regional II justificaron las cadenas en el hecho de que Sala “es un delincuente peligroso”. Tiene cuatro heridas de bala, fue recientemente operado, y continúa encadenado. Su abogado defensor, Héctor Navarro, solicitó ayer mejor trato para su cliente, o que al menos “se lo provea de una cadena de dos metros, para que disponga de una mínima movilidad”.
El mes pasado, en el juzgado de instrucción número 6 de Rosario, fue presentada una denuncia contra Sala por el robo de una moto. Más tarde, en un enfrentamiento callejero, el joven recibió cuatro heridas de bala y después, en el Hospital del Centenario, quedó detenido y fue encadenado a su cama. “Los policías le hicieron creer a la jueza –Raquel Cosgaya, del juzgado de instrucción número 6– que éste era un delincuente peligrosísimo y que se trató de escapar. Pero, en realidad, es imposible que una persona con cuatro heridas de bala y dos proyectiles todavía en su abdomen pueda escaparse”, sostuvo su abogado defensor.
En principio, el letrado hizo una presentación para que “hasta tanto se esclarezca si Sala quiso escaparse o no, se le quiten las esposas durante algunas horas, y se le permita moverse, con alguna cadena o de cualquier otra forma, porque el paciente esposado directamente a la cama corre serios riesgos de escaras”. Luego, Navarro solicitó que “se le quiten totalmente las cadenas y las esposas que lo sujetan a la cama”.
Por su parte, la jueza Cosgaya dijo que “al joven no se lo encadenó por una orden judicial, pero fue una medida que contó con el aval del juzgado”.
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