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2/6/26

Archivos Reciclados: ¿El gobierno quiere cerrar el año que viene la Biblioteca Nacional? (1996)

 


Archivos Reciclados: Son esos archivos físicos a los que les hago un scan antes de arrojarlos a la basura!

Las razones de descarte son muchas y diversas. En algunos casos es probable que no tenga ni la fuente ni la fecha ya que son paginas sueltas que guarde en algún momento de la vida. 

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EN ESTA ENTREGA: ¿El gobierno quiere cerrar el año que viene la Biblioteca Nacional? (1996)

Transcripción de texto por IA


¿El gobierno quiere cerrar el año que viene la Biblioteca Nacional?

El director, Héctor Yánover, afirma que el recorte de más de tres millones y medio de pesos a los fondos del organismo, previsto en el Presupuesto Nacional para 1997, le impediría abrir las puertas del edificio al público.

(Por Cecilia Bembibre) El director de la Biblioteca Nacional, el poeta Héctor Yánover, aún no puede salir de su asombro: el proyecto de Presupuesto Nacional para el año próximo incluye un recorte de más de tres millones y medio de pesos para su organismo, lo que lo dejaría, asegura, muy cerca del cierre por falta de fondos para atender el flamante edificio en que funciona. "Cuando hace unos pocos días vi en el diario que el secretario de Cultura, Mario O'Donnell, salía a defender el presupuesto del Instituto Nacional de Cinematografía, se me ocurrió averiguar qué pasaba con el de la Biblioteca Nacional." Y lo que averiguó lo dejó temblando: se quedaría con un treinta por ciento menos de fondos respecto de este año. Yánover dice que si no se revierte la situación carecerá de dinero para solventar gastos de funcionamiento del edificio (energía eléctrica, comunicaciones, agua, gas, aire acondicionado, vigilancia y limpieza). El recorte paralizaría también los proyectos encaminados a optimizar el servicio, por lo que "casi equivaldría a un cierre".

Yánover responsabiliza a los burócratas del Ministerio de Economía. "Hace –recuerda– mucho que estamos pidiendo el Ministerio de Cultura."

—¿Ha habido otros recortes en el último lustro? —Desde 1993 el presupuesto de la biblioteca ha sido el mismo. Sin embargo, el número de lectores se ha incrementado: hace tres años eran 56.000, la proyección para este año indica alrededor de 195.000. En diciembre se inaugurarán dos pisos superiores, que me permiten estimar 250.000 lectores para el año que viene. José María Castiñeira de Dios, cuando era secretario de Cultura, me dijo: "Este año tenemos 12 millones en la biblioteca, el año que viene vamos a tener 15, el otro 20 y el otro 25". Bueno, nos quedamos en los 12, pero no podemos entender que alguien quiera sacarnos el treinta por ciento de esos doce.

—¿Cuál es la posición del secretario de Cultura con respecto al recorte? —Hablé varias veces con él, me prometió que iba a hacer todo lo posible para que esto no suceda. Yo estoy convencido de que va a haber un golpe de cordura que va a impedir que nos recorten el presupuesto. De todas maneras, en caso de que suceda lo peor, me aseguró que me va a pasar dinero de la Secretaría. Me dijo hoy (por ayer) que estaría en condiciones de pasarme dos millones de dólares de su presupuesto.

—¿En qué medida afectaría concretamente el recorte de presupuesto el funcionamiento de la Biblioteca Nacional? —Nosotros tenemos un 38% de recorte en el inciso de servicios no personales, lo que nos crearía dificultades para atender nuestros gastos de funcionamiento, como energía eléctrica, comunicaciones, agua, vigilancia y seguridad, limpieza. Servicios sin los cuales es imposible abrir las puertas. Y en el área de bienes de uso se reduce un 49%, lo cual nos impide continuar la tarea de modernización y transformación. Tenemos montones de ideas para el año próximo que no podrían cumplirse si nos recortan el presupuesto.

—En comparación con otras bibliotecas internacionales, ¿en qué condiciones está hoy la Biblioteca Nacional? —En Estados Unidos, por ejemplo, la Public Library de Nueva York cuenta con un presupuesto de 126 millones de dólares y el resto lo recaudan a través de donaciones (400 millones). La concepción de la biblioteca pública es muy distinta. Ellos recaudan porque hay una ley que permite la desgravación impositiva a través de las donaciones, y porque está de moda donar dinero a la biblioteca, le hace bien a la gente porque sienten que le están dando no a un sector, sino a toda la comunidad. La gente está acostumbrada a usar muchísimo la biblioteca, está muy metida en la vida de todos los días. Nosotros estamos muy lejos de ser eso, aunque hay una mejor inserción en la comunidad: cuando asumí teníamos alrededor de 350 lectores por día, y hoy no bajamos de mil.

—Jack Lang afirmó en su reciente visita al país que si los gobiernos no tienen un ministro de Cultura, ésta es la primera en ser sacrificada en casos de reducción presupuestaria. ¿Cree que hace falta quien defienda la cultura dentro del gobierno? —Nosotros hace mucho que estamos pidiendo el ministerio de Cultura. El Presidente lo ha prometido, pero pienso que no se ha concretado porque crear un ministerio conlleva la idea de que es mayor presupuesto, y en este momento en que se le está achicando el presupuesto a todo el mundo, estaría muy mal visto. Creo que se puede hacer el ministerio con el mismo presupuesto, es decir tener más poder político.

—Cuando asumió dijo que uno de los motivos para aceptar el cargo fue la asignación de un presupuesto que le permitía administrar con libertad la Biblioteca Nacional. ¿Cuál será su actitud de ahora en adelante? —Voy a esperar que me den la autarquía, que es muy importante considerando que hubo un director (José Edmundo Clemente) a quien le pidieron la renuncia por haberle solicitado a un ministro la autarquía. Es muy auspicioso, parece que la vamos a tener antes de fin de año. Espero conmover la conciencia de nuestros industriales y comerciantes, que se desvanezca el fantasma de que las donaciones no quedan en la biblioteca. La biblioteca es como el amor o la poesía, es una tarea que no termina nunca, se desarrolla constantemente.

—Cuando se inauguró el nuevo edificio de la Biblioteca, afirmó que el Presidente había roto el estado de apatía que llevaba a creer que era una obra interminable. ¿Cómo explica que el mismo gobierno proyecte un recorte que dificulta el funcionamiento básico del edificio? —Yo creo que es muy importante el lugar de la biblioteca en el imaginario colectivo. Pero éste no es un problema argentino, todos los gobiernos del mundo cortan la cultura en primer lugar, pero eso ocurre no porque el gobierno no ame la cultura, sino porque el recorte lo realizan profesionales que no tienen nada que ver con la cultura. Si yo tuviera que cortar presupuesto, no quiero pensar cuántos se quejarían.

Recuadro 1: El Lincoln no va más

Las bibliotecas públicas argentinas no son las únicas en problemas: el Centro Lincoln, instituto de intercambio cultural entre el país y los Estados Unidos, cerrará en diciembre próximo su sede de la calle Florida 935. El lugar ha funcionado desde 1950 como un importante centro de información abierto al público y frecuentado por estudiantes, investigadores y periodistas. Los motivos del cierre, que se presenta como irreversible, aúnan el inminente vencimiento del contrato de alquiler y la reestructuración de la administración pública establecida por el gobierno de los Estados Unidos.

A comienzos del año próximo abrirá en el edificio de la embajada el Centro de Recursos Informativos, que continuará ofreciendo servicio de información a través de redes, banco de datos por línea, Internet y, por supuesto, material impreso. El Centro Lincoln posee una colección de más de 16 mil libros formada por obras de autores norteamericanos, folletos, revistas y catálogos de arte, así como videocasetes y audiocasetes. El 80 por ciento de ese material está en inglés, y el resto en castellano. Hay también 220 títulos de revistas especializadas en ciencias sociales y humanidades. La totalidad de este material será donada a instituciones argentinas que todavía no han sido designadas, dijeron a Página/12 fuentes del Centro.

Desde que se decidió el cierre no se aceptan nuevos socios, aunque quienes ya están inscriptos pueden seguir haciendo uso del material y los servicios hasta el cierre. La agenda del Centro incluye actividades culturales como ciclos de conferencias, cursos, exposiciones y conciertos. Además de los visitantes que concurren diariamente entre las 13.30 y las 17.45, el Centro actualmente dirigido por Jorge Rodríguez recibe doscientos pedidos diarios de información por carta, teléfono y correo electrónico. En 1993 fue la primera biblioteca en la Argentina en tener un catálogo por computadora. Cuenta también con un sector en el cual es posible consultar direcciones de empresas norteamericanas y particulares, números telefónicos en Estados Unidos y características de la legislación de ese país.

Recuadro 2: Un fenómeno de los '90

  • Las cifras indican que la Biblioteca Nacional es un verdadero fenómeno cultural de la década. En 1993 –luego de inaugurado el nuevo edificio– fue utilizada por 53.000 personas, en 1994 por 86.000, en 1995 por 122.000 y en lo que va de este año por 152.000. La proyección para el año próximo es de 255.000 lectores. En 1996 se triplicaron (185.094) las llamadas al servicio de consultas remotas.

  • En 1993 la Biblioteca Nacional gastó $12.000.000. El presupuesto de 1996 fue de $12.148.476. El recorte del 30,30% propuesto por Economía para 1997 estipularía un monto de $8 millones para 1997, dificultando la atención de gastos de funcionamiento.

  • En lo que va de este año se realizaron en la sede de la Biblioteca, Agüero 2502 (casi Libertador), 12 exposiciones y 164 actos culturales (conferencias, congresos, presentaciones).

Opinan los usuarios

  • "Vengo acá cuando abre y me quedo hasta que cierra. Acá preparo todos mis finales. Vivo en San Isidro y me vengo hasta acá para reunirme a estudiar: acá hay luz y está tranquilo. Es terrible, así se forma gente que no sabe nada, así está el país" (Clara, 20, estudiante de derecho).

  • "Todo esto está dentro de un plan sistemático de entrega del patrimonio nacional al Banco Mundial. Sabemos que este gobierno siguió diciendo que es populista y resultó ser un gobierno de entrega. Se mercantilizó la salud, la educación. Quieren un país de idiotas para que sólo crezca una elite" (Federico, 34, estudiante de sociología).

  • "Lo del recorte me parece tan ridículo como suena porque es nuestra posibilidad de leer un poco, de estudiar algo. Así se pone en práctica la mentalidad de nuestros dirigentes: un pueblo tonto y no culto es el único que los puede votar. Yo vengo a conseguir los libros que no puedo comprar" (Ezequiel, 20, estudiante de cine).

  • "Siempre que necesito información recurro a esta biblioteca. Me parece una barbaridad que se intente recortar el presupuesto, pero esta decisión encaja en toda la ideología que está aplicando este gobierno. A veces es difícil enseñarle a la gente que debe defender el patrimonio cultural" (Daniela Cortés, corresponsal de un diario misionero).

Pie de página: Sábado 9 de noviembre de 1996 - Página/24






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