¿Qué son los ARCHIVOS INCOMPLETOS?
Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que lo el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. O tal vez, encuentro algún recorte curioso, que elijo dejar aquí como en una capsula del tiempo mas allá de que me interese o no.
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.
EN ESTA ENTREGA: Enrique Liporace (circa 1971-1972)
Enrique Liporace,
actor,
comenzó en papeles
secundarios
para tiras televisivas.
Más tarde,
como galán y
protagonista, alcanzó
la popularidad. Ahora,
después de viajar a
los Estados Unidos,
ha decidido dedicarse
sólo al teatro.
"Soy otro Liporace".
CUANDO
EL ESPECTACULO ES
TRABAJAR DURO
Quería triunfar, luchó durante cinco años para conseguirlo y cuando lo logró... dejó todo y se fue...
—¿Por qué se fue?
—Para no perecer, para no acabarme como hombre.
Es una frase importante, demasiado compleja para no ahondar en ella. Sin embargo es difícil; Enrique Liporace es demasiado encerrado en sí mismo para lograr entenderlo con una pregunta. Conversar con él es como un juego que tiene el contrapunto de anémicos monosílabos. Pero más allá de esos monosílabos hay algo. Hay que descubrirlo. Por eso nada mejor que cambiar de escenario para la charla. Liporace elige el lugar. No es una plaza. No es un café. No es una vereda cualquiera. Es algo que de pronto lo define más que todo lo que pueda decir: el aeroparque. El efecto es instantáneo: Liporace se convierte en "Quique". Se suelta y la conversación no necesita ser apuntalada continuamente por preguntas.
—Las hélices, el ruido, el olor del aeropuerto me fascinan. Este vaivén continuo de gente que va y viene me gusta...; es como si uno fuera a tomar el avión.
Acomoda su pelo disperso y sonríe. Entonces parece perder el miedo y habla. Así nos enteramos de que su madre es hija de alemanes; de que su padre es comerciante; de que su hermano tiene 31 años y es doctor en química; de que su infancia fue muy normal; de que tuvo su primera bicicleta a los ocho años, un día de Reyes; de que se enamoró de su maestra de primero superior y de que a los quince años ya no tenía dudas de que quería ser actor y luchó con toda la incomprensión familiar para lograrlo.
—¿Cuál fue su primer papel importante?
—Fue en la tira diaria "Los hermanos". Aunque ya había hecho teatro, el público empezó a conocerme en ese momento. Duró tres años; yo tenía a mi cargo el personaje del hermano menor, un muchacho simpático, egoísta y malcriado. Además muy lírico, como yo era entonces.
—¿Ya no es lírico, Enrique?
Antes de contestar se pasa repetidas veces la mano por el pelo, luego las refriega una contra la otra. Aprieta los dientes y casi con rabia dice: ¡No!... Es un no tajante. Pero es un "no" con puntos suspensivos... Detrás de esa pausa reflexiva viene enseguida la explicación:
—... Ahora hay que ser práctico, si uno quiere ser alguien... Ahora sé que lo importante es un cachet, lógicamente dentro de algunas condiciones para no disminuirse como actor, hay que entrar en el juego o "rajarse" si uno no quiere prostituirse...
Otra vez la misma pausa nos dice que podemos seguir preguntando y lo hacemos.
—¿Por eso se fue?
Antes de responder se para... Es de estatura normal y viste de un modo "casi" clásico. Un saco gris a cuadros, un sweater "Shetland" recién traído de Londres, pantalón negro de corderoy y unos impecables mocasines de "Guido" recién lustrados. Un pañuelo azul hace juego con las medias. El cuello de la camisa, blanca, es lo único que está fuera de sitio. Se siente observado y explica:
—Odio las ballenitas de la camisa, prefiero el cuello arrugado.
Decididamente no quiere responder la pregunta. Se pone inexplicablemente nervioso; parece que va a dar por terminada la entrevista. Pero sonríe y vuelve a sentarse.
—¿Alguna vez sintió que se deterioraba como hombre?
—Sí, muchas veces, pero desgraciadamente en una sociedad como la nuestra es el precio que se tiene que pagar.
—¿Por qué?
—Porque todo debería ser diferente, porque todo el mundo tendría que tener posibilidades para llegar, porque nadie tendría que tratar de hundir a nadie...
Esta vez la pausa se llena de una sonrisa. Otra vez la embestida de la timidez. Abriendo sus brazos trata de explicar, de amortiguar sus palabras:
—Lo que pasa es que todavía soy muy joven y me queda algo de lirismo... eso me ocurre cuando hablo demasiado.
Entonces rápidamente, apurado, nos reseña todo lo que hizo desde que el éxito lo alcanzó en "Los hermanos". Después de tres años de actuar en la tira continuamente se convirtió en primera figura de teleteatro. Al punto de que gracias a él se formó un nuevo rubro televisivo, "Enrique Liporace-Marta González", que interpretó dos novelas de un año de duración cada una: "La gata" y "La chica del bastón". Luego comenzó a trabajar en "Matrimonios y algo más" y en "El ciclo de teatro 13". Pos
No hay comentarios:
Publicar un comentario