¿Qué son los ARCHIVOS INCOMPLETOS?
Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que lo el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. O tal vez, encuentro algún recorte curioso, que elijo dejar aquí como en una capsula del tiempo mas allá de que me interese o no.
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.
EN ESTA ENTREGA: Fútbol femenino en Buenos Aires. Mujeres a patadas (crica 1969)
FUTBOL FEMENINO EN BUENOS AIRES
MUJERES A PATADAS
El último domingo, en la cancha de Independiente, dos equipos femeninos de fútbol abrieron lo que será un cuadrangular a ese estilo. Canal 13 los transmitirá. En el encuentro en cuestión hubo unas 2.000 personas, y entre ellas estuvimos nosotros para contarle todo.
(Pie de foto principal): No es el Lago de los Cisnes. Es una gambeta previa al gol.
Salieron a la cancha haciendo picar una número cinco y eso fue suficiente para que los de la tribuna estallaran en cantitos que terminaban casi invariablemente en lará lará lará. Lo que decían antes de ese final hablaba de la cocina, de lavar pañales y esas cosas. Porque —para qué negarlo— los de la tribuna le tenían tanta confianza a las 22 jugadoras de fútbol como la que le puede tener uno a un mono borracho piloteando un Boeing. Un señor pelado con cara de Maipo se desilusionó en voz alta por las piernas demasiado musculosas. Palito Ortega entró al campo para dar el puntapié inicial y entre los aplausos surgió una potente voz (siempre hay una potente voz en las canchas) que le gritó: "Qué decís, Don Segundo Sombra", refiriéndose muy claramente a la simpatía que Palito siente por River, el club de sus amores y dolores. Mientras tanto, Leonardo Barujel me explicaba que era él quien había organizado ese "cuadricular". —Cuadrangular. —Bueno, eso... Y es una cosa seria, ya vas a ver...
Y era una cosa seria. Apenas empezó el partido quedó demostrado. Nada de "¿Me permite usted distraerle el balón por unos segundos?" o "Le ruego sepa excusarme por haberme sobrepasado en mi afán deportivo". Nada de eso. En cuanto las acciones se pusieron medio violentas empezaron a decirse cosas que asombrarían por su originalidad y rudeza a un estibador jubilado. El calor del deporte, claro. El árbitro Guillermo Nimo —50.000 pesos por cada partido; renunciante de la AFA; lucía simpático cardigan negro— lo explicaba:
—Te discuten las jugadas, además... Son fenómenas. Ellas se toman todo esto muy en serio y, claro, al final uno también se lo toma en serio...
Y no sólo ellas o Nimo. Los de la tribuna empezaron a mirar con cierto respeto a algunas de ellas después de verlas jugar. En ese momento fue cuando llegó el señor de sobretodo largo trayendo de la mano una rubiecita de pelo corto y blue jeans. Le decía al entrenador:
—Mire: yo le juro que no se va a arrepentir... Usted no sabe lo que es la nena jugando... Fabulosa, don, f a b u l o s a... Pruébela ¿quiere?
—¿Quiere que le diga una cosa? Si yo llego a sacar a una de ellas para meter a su hija, ¡la que sale me mata! ¡Me araña todo! ¡Me destroza! Usted no sabe lo que son... Cualquier cosa menos impedirles jugar...
—Bueno, está bien. Anótela para la semana que viene... Es fabulosa... La mejor delantera que haya visto, don... Increíble, vea...
La nena se llama Marta Selnick, tiene 18 años y hace 20 días jugó un partido amistoso en el cual era la única mujer, tanto de su equipo como del contrario. Metió 5 goles. Los únicos 5 goles del partido. Mientras papá —que quizás toda su vida soñó con tener un hijo que jugara fútbol; se desilusionó al nacer la nena y ahora le volvieron todas las ilusiones con más fuerza que nunca— hablaba; Marta miraba el field.
—Se la van a sacar... se la van a sacar... ¿No te digo? ¡Se la sacaron! ¡Qué chambón que es!
La "chambona" quedó parada en medio de la cancha, despojada de la pelota, mientras la que ahora era dueña del balón lo llevaba haciendo "bicicleta". Allí fue cuando pensé lo útil que sería la maxifalda para jugar fútbol. Habría que adivinar quién tiene la pelota.
—¿Cómo te llamás? —Alicia Mudry. —¿Hace mucho que jugás al fútbol? —Y... unos cinco años. —¿Por qué jugás al fútbol? —Porque me gusta, qué sé yo. Es lindo. —Tu novio, ¿qué dice? —No tengo novio. Tenía pero tuvimos que separarnos... El era jugador de Newell's Old Boys y cada vez que salía a la cancha toda la hinchada lo cargaba porque sabían que yo también juego fútbol...
Se caen y se levantan enseguida. Corren como si detrás viniera el de la cuenta de la luz. No se cansan nunca. A veces se golpean duro pero no hacen bandera ni la van de mártires del field. Ponen cara de ay con ganas y hasta se les cae una lagrimita pero no dicen ni mus.
—Por qué llorás? ¿Te pegaron fuerte? —No. —¿Entonces? —Porque perdimos. No me gusta que perdamos. —¿Hacés algo más además de jugar fútbol? —Trabajo, ¡Pucha, qué bronca haber perdido! Me duele... —¿Cómo te llamás? —Yannucci. Marta Yannucci...
Ante Garmaz, que alguna vez se proclamó como futuro presidente de Boca, era ungido ahora como presidente honorario de Universitario Femenino.
—¡La voy a traer a jugar a Susana Giménez y matamos!
Hugo Moser, cuya extensión corpórea parece ser Susana Freyre ya que no se separan ni para ver quién llama, era el capo máximo de la parte televisiva del asunto ya que es Gerente de Deportes del canal del telepibe. Miraba todo como suelen hacerlo los inteligentes ante algo así: con risueño asombro pero sin negar lo que tenía frente a sí.
—Oíme... hay algunas que juegan muy bien. Esto es para pensarlo un ratito ¿eh?... Quien te dice que...
Y tenía razón. Asombra y hasta da un cachito de risa, claro, pero también —no hay que olvidarlo— asombró que las mujeres votaran, que fueran diputadas, que pilotearan aviones, que condujeran colectivos o taxis, que hicieran la guerra, que fumaran.
—¿Cómo te llamás? —Elba Selva. —¿Qué hacés además de esto? —Trabajo y soy ama de casa... Estoy casada y tengo un bebé de 7 meses... Este... , y dígame, señora, ¿qué opina su marido? —A él le gusta mucho como
(Recuadro inferior derecho): LA SEÑORITA GOLEADORA
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