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8/7/26

Archivos Incompletos: Oscar Pelito Galvez (circa 1968)

    ¿Qué son los ARCHIVOS INCOMPLETOS?

Cuando compro lotes, colecciones, etc, muchas veces me encuentro con que lo el dueño eligió recortar y guardar no es lo que yo hubiera elegido, y quiza, justo en una carilla del recorte aparece eso que yo si hubiera guardado. 
Notas incompletas, archivos fragmentados. Algo dicen.


EN ESTA ENTREGA: Oscar Galvez 

Trasncripción con Gemini IA

OSCAR GALVEZ, 19 AÑOS, HIJO DEL FAMOSO "AGUILUCHO", DUEÑO DE UNA BOUTIQUE, MODELO, DISEÑADOR DE ROPA, INTENTA ESCRIBIR UN LIBRO MIENTRAS BUSCA SU PROPIA PERSONALIDAD.

EL DURO OFICIO DE SER HIJO DEL VERTIGO

Amenábar al 1700. Pleno Belgrano. Una casa grande con frente de ladrillos rojos. En el fondo un cuarto pequeño —1,50 por 1,50 m— de paredes plateadas. Desde allí un joven de 19 años, a quien su clientela llama "Pelito", crea insólitos modelos. El cuarto plateado y atiborrado de ropa le sirve de plataforma a una moda loca con la que piensa revolucionar a Buenos Aires.

El joven —camisa de cotín estampada, los pantalones audazmente oxford— se llama Oscar Gálvez. Y como su nombre lo indica es el hijo menor del célebre corredor de autos. Una de las figuras más preciadas del automovilismo. Recuerdo imborrable de todos cuando devoraba rutas. Su hijo, hoy, imagina como él a su vez derribará a 300 km por hora un estilo convencional en el vestir, para implantar otro a su manera.

—La gente no sabe vestirse. Tienen miedo. ¿Sabe? Tal vez mucho más del que parece. ¿A cuántas personas les gustaría vestirse con colores fuertes y cosas divertidas? Sin embargo... nada. ¿Usted se da cuenta? Nómbreme una sola persona que fuera capaz de salir a la calle vestido por ejemplo de celeste desde la cabeza a los pies... Ve. Tengo razón: nadie se anima a vestirse como vive...

—¿Y usted como lo hace?

—Divirtiéndome. Fascinándome cada vez que conozco gente dista. Aprendiendo a hacerlo simmente. Pudiendo admirarme cada experiencia. Viviendo con iasmo todos los días...

car Gálvez parece sentir verdaderamente todo su entusiasmo. Tiene el pelo largo y negro. Una figura delgada y ademanes desgarbados. Pero esa su forma de vivir también suele crearle sus problemas...

—Lo que pasa es que la gente aquí es muy agresiva. Uno sale con algo que le gusta y todos parecen sentir la obligación de meterse. Siempre hay alguien que grita algo. Es una lástima que no puedan reparar en que uno debe ponerse solamente lo que le gusta... Sí, una lástima...

La boutique es también un lugar de reunión. Los clientes llegan, revuelven, admiran las creaciones, escuchan discos y toman algo. Sobre la mesa una inmensa bombonera se vacía y llena continuamente de caramelos y chocolates. El público está constituido por adolescentes. Y entre ellos la comunicación es una cosa fácil y fresca...

—¿Nunca se le ocurrió dedicarse al automovilismo?

—No. Puedo haberlo pensado alguna vez en mi niñez. Cuando mi mundo estaba lleno de tuercas y engranajes. Por un lado comprendía que si corriera tendría el compromiso de ser igual o mejor que mi padre, cosa que tanto entonces como ahora creo imposible. Por el otro aprendí que tanto los fierros como las carreras son muy distintos mirados de adentro que de afuera. Quien está cerca de eso sabe todos los sacrificios que se esconden detrás de cada competencia. He visto a mi padre hacer sus primeros autos él mismo.

—Pero las cosas han cambiado...

—Sí, ya sé. Pero he comprendido que no es esa mi vocación...

Tal vez eso sea lo que sabe con verdadera precisión. Que no quiere correr ni competir con el nombre de su padre. Después ha intentado distintas profesiones.

—He realizado varios cortos como modelo publicitario. También estoy preparando muchos desfiles. Tengo proyectos y proposiciones que se van concretando de a poco.

Hace pocos días presentó su colección en "Cita con las estrellas", el programa televisivo que maneja con tanta precisión Blackie. Y mientras dibuja tirado sobre el piso un modelo nuevo de camisa masculina, rodeado de discos y con la radio prendida al máximo, explica:

—Estoy preparando un libro sobre personajes simples de esta sociedad. Un lustrabotas y una lavandera serán los principales actores del mismo. Contaré sobre la gente que trabaja, y sus opiniones sobre el mundo que los rodea. Son en cierta forma reportajes. Una vez pensé también en ser periodista... ¿Es lindo, no?

—Sí. ¿Y con sus padres cómo se lleva? ¿Es difícil ser el hijo de un "famoso"?

—Nos llevamos bien. Tal vez porque nunca ha habido una relación competitiva. Nuestros rumbos son opuestos. Lo que él no sería capaz de perdonarme es que sea un vago.

Y no lo es. Se levanta temprano para elegir él mismo los géneros con los que realizará esas camisas exclusivas a medida por la que todos los muchachos de su edad se desesperan.

—¿Cree en Dios?

—Sí, soy católico. Creo en un ser superior que está en todos lados con el cual no me cuesta comunicarme, pero del que jamás dudo.

Este es Oscar Gálvez (h), 19 años, muchos proyectos y muchas ganas de vivir.

Que ya ha ganado una de sus más importantes carreras al no competir con la fama del papá.

MAGDALENA SANCHEZ ELIA Fotos: Ricardo Alfieri

OSCAR GALVEZ JUNIORS: 19 años, ambicioso, auténtico diseñador de moda.

EL HIJO DEL "AGUILUCHO": "Con papá no tengo problemas para nada".



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