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21/6/26

#ArchivoPIETRO: Julio Bocca SU HERMANO LO APLAUDIÓ DESDE EL CIELO (1989)

 

Transcripción de texto con Gemini IA / Circa 1989

Julio Bocca le dedicó su brillante actuación en Buenos Aires a quien fuera el más fervoroso de sus admiradores

SU HERMANO LO APLAUDIÓ DESDE EL CIELO

Cuando Julio Bocca subió a escena el lunes 26, para hacer una presentación especial en la avenida 9 de Julio y Libertador ante un público multitudinario en el festejo por los cinco años de democracia, tuvo que poner entre paréntesis su dolor.

Su última visita a Buenos Aires –un viaje fugaz y secreto, hace poco menos de un mes– había tenido un tristísimo motivo: asistir al entierro de su hermano Oscar, que murió cuando sólo contaba con 28 años de edad. Al enterarse del fallecimiento de su hermano, Julio suspendió sus actuaciones en el exterior y vino a Buenos Aires, donde permaneció dos días con su familia. No quiso que nadie se enterara de su presencia en nuestra ciudad: su dolor era inmenso y no hubiera soportado al asedio del periodismo.

La muerte le llegó a Oscar el pasado 6 de diciembre en forma sorpresiva. Se le declaró una incontrolable pancreatitis que acabó con su vida en sólo una semana. Nancy, la madre de Oscar y Julio, nos contó que hacía cuatro años su hijo mayor había tenido un pico diabético, que al cabo del tiempo desembocó en una pancreatitis.

"Fue un shock terrible –nos contó Nancy– porque aunque Oscar había tenido ese pico diabético, este año había estado muy bien. Había sido un año muy bueno, y estábamos todos muy contentos por los éxitos de Julio. Pensar que siempre las fiestas las pasamos muy alegres, con toda la familia. Esta vez no será así...

Y todo esto es terrible sobre todo por los chicos. Oscar era padre de cuatro hijos, dos de su primer matrimonio y dos nenas, Carolina y Pato, de quien era su actual esposa, Claudia.

De chico, Oscar también había bailado, pero danzas folclóricas, en el instituto que posee su madre. Había formado parte del grupo de baile folclórico de su madre, y era muy buen bailarín. Sin embargo, la danza clásica, al revés de su hermano, nunca le había interesado. Las danzas folclóricas no fueron más que algo pasajero para él. Oscar trabajó hasta el fin de su vida como colectivero.

Julio y Oscar siempre habían sido muy unidos, a pesar de la diferencia de edad que existía entre ellos, que era de siete años. Más tarde, el destino los llevó por caminos muy diferentes. Pero aunque Julio estuviera radicado en el exterior, y se hubiera convertido en el mejor bailarín argentino y uno de los mejores del mundo, la relación entre ellos no se "enfrió". El bailarín se lleva muy bien además, con sus sobrinos, a quienes adora, y todo hace pensar que es un tío ejemplar.

Quienes estaban al tanto del dolor de Julio en el momento de bailar ante la multitud, vieron en esa actuación –memorable, como todas las veces que Bocca se presenta en nuestro país– un genuino homenaje a su hermano.

La familia de Julio todavía está fuertemente impresionada por la muerte de Oscar. Hace cuatro años, cuando el joven tuvo el pico diabético, se supo que su vida estaba en serio peligro, porque aquello indicaba que el páncreas estaba gravemente afectado. Pero como luego se recuperó, el miedo fue dejado poco a poco de lado. Hasta que la enfermedad volvió a golpearlo. El páncreas cesó de funcionar por completo, dejando de producir insulina. Muy pronto llegó el coma diabético y la agonía.

Julio también había empezado a bailar, como Oscar, en el estudio de su madre, en Munro. Pero a él lo atrajo menos la danza folclórica que el baile clásico. Oscar siempre apoyó a su hermano menor para que siguiera con su vocación.

La vida de Julio, con sus compromisos y sus viajes, no permite que se detenga mucho tiempo a llorar. Tiene que salir a escena, reemplazar su dolor por sus movimientos perfectos, las lágrimas por su arte. No debe dejar traslucir sus sentimientos.

En su anterior visita a Buenos Aires, no hubo espacio más que para la tristeza. En ésta, en cambio, el motivo fue el reencuentro con su público, para reiterar el suceso que representó su otra representación, que también se realizó en la calle. Algún día el ballet fue casi un privilegio de unos pocos. En los últimos tiempos –y Julio tiene mucho que ver con esto– es un placer de muchos.

Oscar ya no está con él. Le queda a Julio su recuerdo que, aunque lo apene, le servirá para seguir adelante. Como su hermano lo hubiera querido. ■

Epígrafes de las fotos (columna izquierda):

CON SU FAMILIA. A la derecha, Oscar, su hermano fallecido. También están en la foto su madre Nancy, su abuela Teresa, Carolina y Pato, las dos hijas de Oscar, y Claudia, su esposa. Atrás, José, el esposo de Nancy. La foto fue tomada en una de las últimas visitas de Julio a Buenos Aires. El drama estaba lejos.

(ab.) Bocca con la brillante bailarina Raquel Rossetti, con quien bailó en la Avenida 9 de Julio. Una gran pareja (der.).




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